Internet
Internet

El 23 de junio 2021 un buque de la Armada británica violó premeditadamente la frontera marítima de Rusia en el mar Negro, situación que pudo desencadenar un grave y costoso incidente entre las dos naciones.

El hecho fue intencionado y altamente peligroso, en momentos que la OTAN y la Unión Europea califican a Rusia “como una amenaza”, incrementan las sanciones y acercan a su frontera tropas y equipos militares.

De acuerdo con elementos conocidos a través del diario británico The Telegraph, quien reveló informaciones aportadas por una fuente del Ministerio de Defensa, se afirma que:

“La decisión sobre la violación de las aguas rusas por el destructor británico HMS Defender, cercanas a las costas de Crimea, fue aprobada por el Primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, e informado al mando de la nave dos días antes del incidente”.

Además, el 27 de junio la BBC informó que una persona se encontró en una parada de ómnibus de la ciudad de Kent, casi 50 páginas de documentos clasificados, entre ellos un estudio de la posible reacción de Rusia al paso de un destructor británico frente a Crimea, materiales que fueron informados días antes como extraviados, por un funcionario del Ministerio de Defensa británico.

Esto demuestra que previamente existió un plan militar, que quizás contemplaba otras medidas de conjunto con otros países de la OTAN, para ejecutar la provocación, decisión irresponsable que nadie podría predecir como terminaría.

Al detectar la violación fronteriza, Rusia se comunicó rápidamente con el destructor:

“Por favor, cambien de rumbo… Aléjense de la línea fronteriza para evitar incidentes. Si no cambian de rumbo, vamos a disparar. Su buque ha entrado en el mar territorial de la Federación de Rusia. Deben abandonarlo. Han violado las reglas del paso inocente. Tenemos fuego de artillería en esta zona”.  

Ante la persistencia provocativa de los británicos, Rusia se vio obligada a realizar disparos de advertencia para obligarlos a retroceder.

Posteriormente, Boris Johnson lo justificó ante la prensa:

“El destructor Defender tenía toda la razón al navegar por las aguas alrededor de Crimea, la ruta era totalmente apropiada”.

Moscú solicitó a Londres investigar la violación y señaló:

“La inviolabilidad de nuestras fronteras es un imperativo absoluto, estaremos en guardia ante esto por medios diplomáticos y políticos y, si es necesario, militares”.

Serguéi Riabkov, viceministro de Relaciones Exteriores añadió: “Washington y Londres intentan provocar un conflicto”.

Este evento recuerda las provocaciones que, a partir de 1994, hicieron contra Cuba aviones de la organización contrarrevolucionaria, terrorista y narcotraficante, Hermanos al Rescate, dirigidas por José Basulto, amparado por la CIA y el FBI.

De manera reiterada, aquellos aviones violaron el espacio aéreo cubano y peligrosamente volaban por encima de La Habana en forma rasante, para lanzar proclamas contra el gobierno e incitar a la sublevación popular, en un contexto económico social muy difícil, debido a la caída de la URSS y de otros países socialistas europeos que representaban el 85 % del comercio exterior cubano.

El gobierno de Cuba denunció por vías oficiales y públicas esas provocaciones, inaceptables para la soberanía de cualquier nación.

Fidel Castro, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, envió mensajes al presidente yanqui Bill Clinton y se entrevistó personalmente con una delegación de militares estadounidenses de altos grados, jubilados, alertándolos de las graves consecuencias que tales violaciones tenían para la seguridad nacional.

Nada cambió y el gobierno norteamericano contemplaba, con los brazos cruzados, el despegue de los aviones desde el aeródromo de Opa Locka en Miami, tripulados por contrarrevolucionarios de origen cubano, quienes respaldados por la congresista Ileana Ross-Lehtinen, llevaban a cabo sus reiteradas acciones ilegales.

Durante dos años se mantuvieron las provocaciones, por eso, el 24 de febrero de 1996 ante otra de sus violaciones del espacio aéreo cubano, la Fuerza Aérea de Cuba se vio obligada a ordenar la salida de dos aviones de combate, para detener a las aeronaves procedentes de Estados Unidos y ante su negativa, dispararon contra dos de los tres aviones de la organización contrarrevolucionaria, cuando habían lanzado proclamas subversivas sobre la capital de la Isla, hecho que jamás el gobierno yanqui permitiría en su territorio.

Las provocaciones dieron como resultado un hecho que los yanquis pudieron evitar, pero todo estaba calculado para darle motivos al presidente Clinton a tomar represalias, incluso un golpe aéreo contra termoeléctricas y otros objetivos vitales para la economía cubana.

Finalmente, la decisión fue aprobar la execrable Ley Helms-Burton, que Clinton se negaba a firmar, entre otras cosas porque le retiraba el poder al Presidente de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde 1962.

La campaña de mentiras contra Cuba fue amplia y financiada con el presupuesto que anualmente aprueba la Casa Blanca para los planes subversivos contra la Revolución, pero las incursiones aéreas terminaron, aunque debieron impedirse a tiempo y así evitar la muerte de tres pilotos, si el gobierno de los Estados Unidos hubiese tomado las decisiones oportunas para cortar esas actividades ilegales.

Los aliados europeos de Washington deben reconsiderar su política de acciones provocativas contra Rusia, porque el resultado pudiera ser muy superior a lo ocurrido en Cuba, arrastrando a millones de seres humanos a un conflicto bélico que solo dejaría muertos, mutilados y la destrucción de muchos países, solo por querer mantener una supremacía sobre Moscú, nación que ha demostrado valor, resistencia y el potencial militar para enfrentar cualquier batalla, aunque insiste en evitar una nueva conflagración mundial por el bienestar de la humanidad.

Exacto fue José Martí al expresar:

“Nada hay tan imprudente como perturbar con propios rencores, la paz en pueblo ajeno”.

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí