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Treinta y siete médicos y enfermeros de la brigada Henry Reeve partieron este miércoles desde la provincia de Matanzas con destino a Las Tunas y Artemisa.
Enfermeras holguineras salieron el mes pasado de su provincia para ayudar en Matanzas, y hace una semana regresaron a servir a los suyos.

Apenas dos ejemplos entre cientos de gestos y proezas cotidianas de un sector, que tiene que corregir imperfecciones, pero también reconocer a quienes tras concluir su misión de apoyo en el enfrentamiento a la COVID-19 en un territorio, no hacen uso del descanso merecido y deciden unirse a sus compañeros en otras provincias y localidades.

Un médico cubano no descansa mientras la salud de su pueblo esté en riesgo. Así fuimos formados, así actuamos por convicción, por amor a una profesión que nos gratifica, porque aunque sean momentos muy duros, durísimos para la familia cubana, aún vemos más nacer que morir, y la vida hay que protegerla, pelearla a cada segundo.

Durante 17 meses, la solidaridad y la empatía han sido medulares en la lucha contra este devastador virus. Miles de nuestros profesionales, en 57 brigadas, han ayudado a 40 naciones a prestar un servicio de salud digno a sus ciudadanos en medio de la pandemia. En lo que va de año, 1 797 de ellos han regresado de países como Venezuela, México, Panamá, Azerbaiyán y se han incorporado a la batalla contra la COVID-19 en provincias como Matanzas, Ciego de Ávila, Guantánamo, Mayabeque, Cienfuegos, territorios duramente afectados por el SARS-CoV-2.

También cientos de profesionales han salido de sus casas, de sus consultas, para ir a otras provincias a prestar sus servicios con la determinación de estar allí mientras se les necesite.

Otras decenas de miles llevan meses y meses en nuestros centros de salud, sin desistir, sin poder abrazar a sus hijos o madres por temor a contagiarlos.
Los médicos de la «Henry Reeve» son médicos del mundo, pero son, ante todo, médicos de Cuba. Mujeres y hombres que se distinguen por su solidaridad y amor a la humanidad.

Una vez que se es de la «Henry Reeve» se es para siempre, porque los médicos de este batallón están siempre prestos y dispuestos a acudir ante un llamado de ayuda, allí donde sea preciso.

Los médicos que laboran en nuestro sistema de salud, desde la atención primaria en las comunidades hasta los institutos, son profesionales que honran cada día el precepto de “no pertenecerse”, porque se deben al otro.

A todos, donde quiera que estén, nuestra admiración y respeto; seguimos confiando en ustedes.

Tomado de CubaDebate

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