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«Este gobierno está vivo, no se cansa, no tiene miedo, estamos llenos de energías y de entusiasmo, aunque nos duele lo que está sucediendo», comentó el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, durante su intervención en la comparecencia especial de este lunes, que se emitió desde el Palacio de la Revolución.

Desde las primeras palabras, destacó que –a su juicio–, ningún Gobierno del mundo estaba preparado para enfrentar esta pandemia, «una pandemia de la cual no se tenía conocimiento, con transmisión inviable y traicionera, y que ha impactado en las agendas de los gobiernos del mundo y, por supuesto, nosotros no estamos exentos».

En tal sentido, recordó que una vez que se conoció lo que estaba ocurriendo en China desde diciembre de 2019, se decidió emitir en el país una alerta temprana al sistema de vigilancia de Salud.

Como antecedentes, también hizo referencia a que el 30 de enero la Organización Mundial de la Salud declaró a la COVID-19 como una emergencia de salud pública internacional. Si bien en enero no había sucedido nada en Cuba, se fueron estudiando las diferencias de los países y nuestros científicos se fueron activando, y el 3 de marzo se aprobó por el Buró Político un Plan de enfrentamiento, prevención y control al nuevo coronavirus, con 497 medidas.

La aplicación de este Plan y sus actualizaciones, dijo, unido a la participación popular y a los expertos, permitió tener un avance exitoso en la lucha contra la pandemia y fuimos sorteando los rebrotes.

El 6 octubre de 2020, continuó, se hizo otra actualización de ese plan de medidas y se aprobó la fase de una nueva normalidad, a partir del control efectivo de varios territorios y también de la necesidad de impulsar nuestra economía.

Explicó que a partir del rebrote en el mes de diciembre se pasa a un momento muy complejo. Durante 2020, destacó, el país estuvo promediando unos 1 200 casos positivos mensualmente y cerramos el año con 146 fallecidos. «Sin embargo, este año al cierre del primer semestre el promedio mensual ha sido de 30 000 casos positivos y acumulamos en ese cierre 1 156 fallecidos».

Hoy, con la nueva fase de transmisión comunitaria, se ajustó todo lo dispuesto y se definieron requerimientos sanitarios de estricto cumplimiento, comunicó.

Así se define, por ejemplo, el ingreso domiciliario, que significa que una persona ingresada está en su casa y el médico de la familia lo atiende y le hace visitas como si estuviera en un hospital, precisó el Primer Ministro.

«De igual forma, el plan detalla lo que se llamó centros adjuntos a los hospitales. No es igual que un centro de aislamiento, son lugares cerca de un hospital con determinadas condiciones a los que se extienden prácticamente los mismos servicios de un hospital».

Señaló también que este plan define una actualización de los protocolos de diagnóstico, modifica el protocolo nacional de manejo clínico y extrema las medidas asociadas a la movilidad. Respecto a dicha movilidad, Marrero Cruz declaró que no hemos logrado siempre la comprensión suficiente sobre el tema y que se necesita una combinación de varios factores.

Primero, argumentó, desde el propio Gobierno hemos decretado que las actividades económicas y sociales sean las mínimas, y hemos autorizado que se deje de trabajar físicamente en todos aquellos centros que no son imprescindibles.

Hemos hablado del trabajo a distancia, del teletrabajo, se han buscado medidas para los interruptos, pero en cuanto a la situación laboral hacemos un llamado para profundizar en este tema y en los lugares más complejos solo tener presencialmente a las personas imprescindibles, insistió.

«Hoy el 68 % trabaja físicamente en su puesto de trabajo, y lo consideramos alto. No estamos diciendo que no vengan a trabajar, sino que realmente se mantengan aquellas actividades que sí requieren presencia física».

De igual forma, mencionó que el Gobierno ha adoptado medidas concretas para no dejar desamparado a nadie, incluso en grandes sectores de la economía que han sido muy impactados se han buscado soluciones para reubicarlos o pagarles el 60 % de su salario.

A ello, expresó, se une la movilidad del pueblo para adquirir servicios básicos, en medio de la escasez de ofertas. Hemos insistido con los gobiernos en la búsqueda de medidas para acercar los suministros a las comunidades y los barrios, lo que va a permitir una mejor organización, aseveró.

Paralelamente, ratificó, se han tomado medidas asociadas a la movilidad del transporte, empezando por el transporte estatal con reducciones sensibles; y se buscan maneras de organizar el transporte privado.

ANTE EL REBROTE, LA NECESARIA COOPERACIÓN DE TODOS

En relación con la vacunación, insistió en que no va a resolver por sí sola los problemas. Determinadas medidas que hemos tomado ayudan, pero no es suficiente si no logramos esa comprensión del pueblo, alegó. «Sabemos que es difícil reducir la movilidad y no salir a la calle, pero si queremos de verdad darle un golpe fuerte a este rebrote necesitamos la cooperación de todos».

Durante su intervención, insistió en que cada territorio tiene que tener su plan de medidas, que se parezca al territorio, pues esta batalla se logra en el municipio. El plan no es inmóvil, hay que enriquecerlo, pero la improvisación es fatal, reconoció.

Sobre la organización de la labor del Gobierno, comentó que desde un principio se aprobó el Grupo temporal de trabajo para el enfrentamiento y control a la COVID, que encabeza el Presidente Díaz-Canel, dirige el Primer Ministro, y en el que participan muchos compañeros.

«Este grupo no es un grupo burocrático». Esas reuniones, dijo, son calientes y se discuten los problemas a fondo; rinden cuenta los gobernadores y se hacen críticas fuertes; no se improvisa; se presentan soluciones y propuestas; se toman decisiones y se dan las orientaciones a las demás instancias.

Este grupo, añadió, tampoco ha sido inmóvil y ha cambiado sus métodos de actuación.

De igual forma, manifestó, se crearon los grupos de trabajo temporales en los territorios, a nivel provincial y municipal, y también se creó un Grupo de Ciencia para el enfrentamiento a la COVID-19, y desde entonces se hacen reuniones todas las semanas con los expertos y los científicos.

«No hay un tema repetido, y el nivel de aporte ha sido insustituible para que el país tome las decisiones. Ese grupo ha salvado muchas vidas, desde el diseño de protocolos y de actuaciones».

También, informó, se creó un observatorio de Salud y se fueron aprobando los diferentes protocolos de manejo clínico. Igualmente, agregó el Primer Ministro, se han presentado 254 proyectos de investigación, innovación, ensayos clínicos, y ellos incluyen los candidatos vacunales.

Por otra parte, comentó sobre la creación de un grupo integrado por compañeros y funcionarios del Partido y del Gobierno, en el cual se incluyeron siete ministerios para inspeccionar los territorios.

Al decir de Marrero Cruz, esta nueva estructura ha detectado problemas, planes que no se parecían a los territorios y reuniones que chequeaban asuntos no necesariamente vinculados a la COVID-19. A partir de este trabajo, el Presidente orientó crear siete comisiones temporales de trabajo dirigidas por un miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y un vice primer ministro, dirigidas a las provincias con mayores complejidades, expresó.

Durante su intervención, hizo referencia, además, a los recorridos realizados por todos los territorios. En 2020, dijo, se efectuaron más de 40 visitas, chequeando las principales prioridades.

Refirió, asimismo, que se ha implementado en esta etapa el Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030 y se ha actualizado la Estrategia económico-social del país.

«No hemos trabajado solo para resistir, sino que no hemos renunciado al desarrollo», señaló. A todo lo anterior –agregó– se suma la implementación de todos los acuerdos del 8vo. Congreso del PCC, incluyendo los 201 Lineamientos.

En lo que va del mes julio, acotó, se ha ido tres veces a Matanzas y, aunque hemos tenido que reorientar los principales esfuerzos para salvar vidas, no hemos dejado de ejecutar las funciones que como gobierno nos corresponden.

Esta pandemia, expuso, ha impactado hasta las naciones más desarrolladas y Cuba, un país con una economía débil y 243 medidas de EE. UU. para atacarla, ha sufrido un alto impacto: el choque de dos trenes como la pandemia y el bloqueo reforzado.

Pero eso no nos ha amilanado, afirmó. Seguimos buscando soluciones y alternativas para ver cómo con recursos propios vamos satisfaciendo necesidades básicas de la población.

Sabemos cuál es nuestra responsabilidad y estamos todo el tiempo pensando y buscando soluciones, y no nos tiembla la mano al exigir, aseguró. «Tenemos plena confianza en el pueblo y en el futuro. Es duro lo que estamos pasando, pero lo vamos a enfrentar y a vencer».

SOBRE EL TURISMO Y EL CONTROL EN FRONTERAS

Ante la inquietud de que, si la actual situación epidemiológica que vive la provincia de Matanzas se debe a la apertura del turismo, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, señaló que no sería correcto responsabilizar a los viajeros con la situación puntual que se ha creado en este territorio.

Es lógico que haya dudas cuando se trata de una provincia que contiene al principal polo turístico del país, pero se trata de una combinación de varios factores y de insuficiencias, recalcó.

«No estamos dejando de reconocer los riesgos que representa la frontera, pero para ello, se ha tomado un grupo de medidas relacionadas con el control y los protocolos sanitarios. No hemos abierto el turismo y hemos dado la espalda para que eso funcione empíricamente. No ha sido así».

Por otra parte, destacó, no se puede dejar de reconocer la presencia de la cepa Delta en este territorio, y que no fueron tomadas las medidas y precauciones al mismo nivel que tenía la transmisión y su incidencia. A ello, dijo, se suman problemas organizativos y una pérdida de la percepción del riesgo por una parte de la población.

En ocasiones anteriores, llegamos a reconocer la labor que desplegó el Grupo temporal de trabajo en Matanzas ante los rebrotes de la COVID-19 y el enfrentamiento a la pandemia, comentó. Tanto es así, continuó, que, hasta febrero, Matanzas estuvo en una situación favorable, luego, se empieza a notar la presencia de la cepa identificada en Sudáfrica y ya en abril se aprecia la entrada de la variante Delta.

Señaló también que, desde el inicio de la pandemia y la detección de los primeros casos de la COVID-19, el 11 de marzo del año pasado, el país ha venido tomando un grupo importante de decisiones asociadas al control en fronteras y en el turismo.

En ese propio mes de marzo, recordó, se cerraron los vuelos y solo se permitió la entrada al país de los ciudadanos residentes en Cuba, además de los vuelos que venían a recoger a los más de 80 000 turistas que, en ese momento, estaban en la Isla. Asimismo, se decidió interrumpir por un periodo los flujos de salidas al exterior, y quedaron únicamente los vuelos humanitarios, de carga y de colaboradores cubanos, comentó.

«En julio de 2020, ante una situación más favorable, comenzamos a recibir algunos vuelos turísticos, sobre todo desde Canadá, y que se concentraron en los cayos, para evitar así el contacto directo con la población».

Esas medidas, apuntó, iban asociadas también a un grupo de restricciones y a protocolos sanitarios, como la obligación de que los viajeros portaran un PCR negativo, realizado no menos de 72 horas antes del arribo al país, la realización de otra prueba de PCR a su llegada a Cuba, así como la decisión de que las excursiones y la renta de carros se limitaran a esa zona turística.

Paralelamente, refirió Marrero Cruz, también se permitieron algunos vuelos hacia La Habana, ya no turísticos, sino más bien comerciales, de negocios y de asistencia técnica.

«Estas limitadas operaciones turísticas han estado sometidas al sistema de control sanitario que tienen nuestros aeropuertos, y que son protocolos de estricto cumplimiento».

Además, afirmó, desde el principio defendimos el criterio de que había que evitar la movilidad de los turistas por el territorio nacional. Eso se ha garantizado, aunque no podemos dejar de reconocer que, en algunos territorios, incluso en Matanzas, los turistas han estado en las calles de la ciudad y, en algunos casos, hasta sin nasobuco, comentó.

Cuestiones que, al decir del Primer Ministro, nos han llevado a tomar medidas más recias, no solo por la limitación de salir de los polos turísticos, sino también en el control que debe existir en Varadero, en la propia entrada de la península.

Asimismo, hizo mención a que en diciembre del año pasado se aplicaron medidas más restrictivas y se suspendieron vuelos de varios países. Hoy, afirmó, la operación turística más grande que queda en el país es la de los rusos y, sobre eso, ha habido muchas opiniones diferentes.

Lo primero, comentó, sería reafirmar que el contagio de los turistas no llega al 1 %. «Sin embargo, empezamos a notar que esta operación, que es de 14 vuelos diarios, dio facilidad para que muchos cubanos pudieran trasladarse a Rusia, y un número importante de esas personas lo han hecho con el fin de adquirir mercancías que, posteriormente, comercializan de manera ilegal».

Teniendo en cuenta el nivel de contagios que estaba llegando al país por esta última vía, tomamos la decisión de aislar en el propio polo turístico a estos viajeros nacionales por siete días, afirmó.

Recordó que, anteriormente, la mayoría de estas personas llegaban con un sinfín de equipajes y el Gobierno les garantizaba de forma gratuita su traslado hasta su provincia y el centro de aislamiento, a veces ocupando un transporte de 50 pasajeros, para solo diez personas por la carga adicional que traían.

«Por otra parte, también nos percatamos de que había personas que pasaban su cuarentena de siete días, con un PCR negativo, y después salían positivos a la COVID-19 cuando regresaban a sus provincias. Por ello, el aislamiento pasó a ser de siete a 14 días, con lo cual estamos minimizando los riesgos de contagio».

¿QUÉ SUCEDE CON LA INDUSTRIA DEL TURISMO EN CUBA?

La operación turística que hay en el país actualmente es incipiente, reconoció el Primer Ministro durante su intervención.

Una de las industrias más afectadas en el mundo por la COVID-19 ha sido precisamente esta, la de los viajes, y eso ha tenido un gran impacto en nuestro país, teniendo en cuenta que los ingresos del turismo tienen una participación importante en la economía nacional, precisó.

Actualmente, a nivel internacional, refirió, se empieza a apreciar una ligera recuperación del turismo, y Cuba ha autorizado operaciones puntuales con Rusia, Canadá, Reino Unido y Alemania, por ejemplo.

«No podemos estar de espaldas al mundo. La situación que tiene el país requiere de estos ingresos del turismo que, aunque todavía es poco, nos ha generado más de 200 millones de ingresos en divisas y que se destinan, fundamentalmente, a la adquisición de productos para el pueblo».

Señaló que, en el año 2019, con el reforzamiento de las medidas impuestas por la administración de Donald Trump, recibimos en Cuba a 4,2 millones de turistas. «El año pasado, ya con un escenario de la COVID-19, 1 080 000 llegaron al país y en los primeros meses de 2021, solo hemos recibido 122 000 turistas».

Por otra parte, señaló, el turismo ha sido uno de los sectores que han tenido más trabajadores disponibles ante el cierre de hoteles y servicios asociados. No obstante, dijo, muchos de ellos se han incorporado a otras tareas vinculadas al enfrentamiento a la pandemia, ya sea, desde centros de aislamiento, hospitales, zonas rojas, realizando labores de limpieza, sirviendo alimentos, prestando ayuda. Y eso es admirable, reconoció.

Asimismo, casi la totalidad de las instalaciones del campismo y cerca de 30 hoteles están en función de la COVID-19 y se habilitan otros centros para prestar atención al pueblo, informó.

Destacó también que, desde hace algunos años, se potencia el acceso del turismo nacional, y para este verano se había diseñado un plan que incluía la venta de paquetes turísticos.

No obstante, la compleja situación epidemiológica en la que nos encontramos ha obligado a posponer tales ofertas; no renunciamos a esta opción, y nuestras instalaciones se alistan para cuando llegue el momento poder brindar esos servicios a nuestra población, aseguró.

Al concluir, aseveró que el día que el Gobierno vea que el riesgo de esas operaciones turísticas es superior a la capacidad que tenemos para controlar dicha situación, no escatimaremos en suspender temporalmente el turismo o cerrar las fronteras.

Tomado de Granma

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