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Desde 2005, la Organización de Naciones Unidas declaró a la trata de personas como un «grave problema para la humanidad» que requiere una respuesta internacional concertada, al constituir uno de los delitos más vergonzosos, por privar de la dignidad a millones de seres humanos en el mundo, y al mismo tiempo ser uno de los negocios ilícitos más lucrativos, generador de más de 32 000 millones de dólares anuales, que van a parar a los grandes bancos estadounidenses y europeos, pues son los países industrializados los principales destinos de las víctimas.

Mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta, presionados por la pobreza, la discriminación, situaciones económicas desfavorables, las guerras o la influencia del modo de vida americano, sueñan con el paraíso occidental, son engañados, extorsionados y sometidos a explotación sexual, a trabajo forzoso, obligados a realizar actividades delictivas, servidumbre doméstica, mendicidad infantil, matrimonios forzados o extracción de órganos.

EE. UU. Y EUROPA IMPORTANTES DESTINOS

Según el Departamento de Estado, Estados Unidos es un país destino para miles de hombres, mujeres y niños que son objetos de trata, procedentes de todas partes del mundo.

Muchas de esas víctimas son engañadas con falsas promesas e invitadas a abandonar sus hogares por supuestos trabajos rentables; en cambio, ellas terminan viéndose obligadas o coaccionadas a ejercer la prostitución, servidumbre doméstica, trabajos en fábricas, granjas, fincas u otros tipos de trabajo forzoso, así lo reconoce la página web del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ice), del Departamento de Seguridad Interna norteamericano.

Las víctimas frecuentemente no hablan inglés y no pueden comunicarse con las demás personas. Los tratantes les quitan los documentos de viaje e identidad, diciéndoles que si intentan escapar, se les hará daño a ellas mismas o a sus familias en casa, o que sus familias asumirán la deuda. Reconocen que hombres, mujeres y niños que son encontrados en prostíbulos, talleres clandestinos, salones de masaje, terrenos agrícolas, obras constructivas y otros mercados laborales estadounidenses puede que hayan sido obligados o coaccionados a esos tipos de situaciones, afirma el ice.

Aunque la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes son dos actividades criminales distintas, con frecuencia se entremezclan, pues tanto los traficantes sexuales, mediante el fraude y la coacción, como los explotadores de mano de obra esclava, importan de manera ilegal a ee. uu. a las personas indocumentadas o violando las leyes de ese país, y los migrantes aparecen entre las principales víctimas de ese delito. La Organización de Naciones Unidas ha reiterado que uno de los principales factores de riesgo para la trata son las necesidades económicas y la condición migratoria irregular.

Pero el negocio se asocia también al narcotráfico, el contrabando de armas, el tráfico de órganos y a muchas otras modalidades del crimen organizado internacional que obliga a las víctimas a participar en contra de su voluntad en las actividades ilícitas más peligrosas y expuestas.

En Europa el 60 % de las víctimas de trata de personas son mujeres objeto de explotación sexual. Unas 140 000 mujeres se encuentran atrapadas en una situación de violencia y degradación por ese motivo, y una de cada siete ha sido esclavizada en la prostitución a consecuencia de la trata de personas, negocio que deja más de 3 000 millones de euros en ganancias anuales a los mercaderes que dominan el mercado procedente de los Balcanes, las exrepúblicas soviéticas, América Latina y África.

Los traficantes europeos que inciden en América Latina y el Caribe utilizan empresas de espectáculos, agencias de modelos, de empleo, matrimoniales y de viajes, así como anuncios en el periódico o las redes sociales para captar a sus víctimas.

Una vez trasladadas al destino son coaccionadas mediante amenazas de violencia contra la persona y sus familiares, golpizas y torturas, vigilancia y encierro, endeudamiento, confiscación del pasaporte, amor fingido y amenaza de revelar la práctica de la prostitución, entre otros chantajes.

LA COVID-19 INCREMENTA LOS RIESGOS

El último Informe Global sobre la Trata de Personas, publicado en febrero de este año por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) dedicó consideraciones especiales al deterioro socioeconómico causado por la pandemia de la covid-19, el incremento de los casos de trabajo forzado en el mundo y del uso de internet para captar víctimas y también para explotarlas.

Señala que «millones de mujeres, niños y hombres en todo el mundo están sin trabajo, sin escolarizar y sin apoyo social en la continua crisis de la covid-19, lo que los deja en mayor riesgo de la trata», y los traficantes se aprovechan de los más vulnerables como los migrantes y las personas desempleadas que se han multiplicado con la pandemia.

Añade el documento que el número de niños y niñas entre las víctimas de trata se ha triplicado en los últimos 15 años, y el porcentaje de niños se ha multiplicado por cinco.

Las estadísticas más recientes registradas por la onudd tienen como cierre el año 2018, en el cual se denunciaron 50 000 víctimas en 148 países, pero aclara el informe que, dada la naturaleza oculta de ese delito, el número real de afectados es mucho mayor.

Precisa el anuario que, de cada 10 víctimas detectadas a nivel mundial, cinco eran mujeres y dos eran niñas, mientras que el 20 % eran hombres adultos y el 15 % niños pequeños. Los sectores de mayor ocurrencia de casos de trabajo forzado identificados son las labores domésticas, la construcción, economías rurales como la agricultura, la minería, el sector textil y trabajos informales.

«PESCAR» EN LAS REDES SOCIALES

De acuerdo con investigaciones realizadas por la onu, la mayoría de los delincuentes involucrados en la trata de personas son hombres que actúan solos, en pequeños grupos o como miembros de grandes organizaciones criminales mafiosas, que venden a otros seres humanos por decenas de dólares o decenas de miles de dólares.

Precisa Naciones Unidas que los traficantes han integrado la tecnología en su modelo de negocio en cada etapa del proceso, desde el reclutamiento o pesca hasta la explotación de las víctimas. Se acercan a mujeres y niños mediante las redes sociales en internet, que son blancos en su búsqueda de aceptación, atención o amistad.

Los delincuentes utilizan dos métodos fundamentales: la «caza» que involucra a un traficante que persigue activamente a una víctima en las redes; y la «pesca», cuando los perpetradores publican anuncios de trabajo y esperan que las víctimas potenciales respondan.

Internet se convierte, además, en la vitrina cruel para los traficantes que transmiten en tiempo real la explotación de sus víctimas, lo que permite el abuso simultáneo de una víctima por parte de muchos consumidores en el mundo.

El Gobierno cubano desarrolla una política de tolerancia cero a la trata de personas, así como la protección a niñas, niños y adolescentes contra ese flagelo, al tiempo que ha denunciado el incremento de esa problemática a nivel mundial en los últimos años y la manipulación política del tema por los enemigos de Cuba, elementos vinculados al terrorismo en ee. uu. y a las posiciones neofascistas en Europa.

Aunque en nuestro país no operan redes criminales, el hecho de que varios ciudadanos cubanos hayan sido víctimas de extranjeros con complicidad de nacionales, mediante el ofrecimiento de facilidades migratorias y laborales, revela una insuficiente percepción de riesgo.

Debido a ello, el trabajo de Cuba no está enfocado solo hacia dentro de las fronteras, para evitar que proliferen modalidades de la trata en el territorio, sino también en la colaboración internacional, que permita proteger a los ciudadanos cubanos víctimas en otras naciones.

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