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Por: Dimarys Aguila

“Da la Paz hermano, da la paz, constrúyela en tu corazón”, se pude escuchar desde afuera de la iglesia mientras cantan los feligreses, justo después de rezar el Padre Nuestro se dan el saludo de la Paz. Acaso podemos dar lo que no tenemos, acaso podemos decirle al hermano da la paz, cuando nuestros hechos responden al desorden y apoyan las injusticias, como es posible que alguien pueda estar trasmitiendo algo cuando carece de ello. Como es posible que hablen de Paz quienes se doblan a la derecha y se venden al TODO Poderoso imperio, al lado del opresor, de los que explotan al hombre por el hombre.

Tal vez el camino que conduce a Cristo se les fue trucado desde hace mucho tiempo con solo repasar la Historia de Cuba y de la Revolución cubana, con solo ir a las causas que condujeron a Fidel Castro junto a otros revolucionarios a levantarse en armas por la libertad de un pueblo que sufría la explotación de los Estados Unidos me hace recordar el pasaje bíblico de Moisés, liberador del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto.

Pero si me acerco al Nuevo Testamento a las enseñanzas de Jesús y a las prácticas de los Apósteles me queda claro de que no hay sistema social que se acerque más a Cristo que el socialismo que a su vez debe ser seguido por el comunismo. Sin entrar a profundidad en las teorías marxistas, solo un pequeño análisis para reflexionar.

Pero regresemos a lo que hoy nos urge, que a su vez tiene relación con lo que ayer nos trajo lágrimas y dolor, repasemos la historia, cuando sacerdotes españoles sirvieron de complemento circunstancial para hacer ver “monstruosidades” cometidas por los comunistas en ese país, los mexicanos lo hicieron en relación a la Revolución Mexicana, todo esto como estrategia de la Guerra Fría.

 Como «no son todos los que están ni están todos los que son», en su desenfreno anticomunista, con intensos despliegues de fuerzas represivas, el 21 de mayo de 1953 en Cuba, disolvieron a tiros y plan de machete un mitin cívico-patriótico que convocó la Juventud Católica Cubana en el parque Martí, del poblado de Guanajay, porque los oradores, todos dirigentes católicos, estaban haciendo pronunciamientos subversivos y revolucionarios.

El 24 de julio de 1957 sería baleado en la azotea de la casa sita en la calle Laborde No.21, en la ciudad de Matanzas y su cadáver lanzado a la calle, el maestro normalista, revolucionario y destacado miembro de la Juventud Acción Católica de Cuba en esa provincia, Pedro René Fraga Moreno. Al día siguiente, el multitudinario cortejo fúnebre encabezado por el Obispo de Matanzas, Mons. Alberto Martín Villaverde, acompañado del indignado pueblo junto a monjas, sacerdotes, miembros y dirigentes de Acción Católica de Cuba, fue igualmente disuelto a tiros. Llegarían incluso a asaltar y allanar la sede central de la Juventud Obrera Católica (JOC) y el Hogar Católico Universitario colindante con la Escalinata Universitaria, los días 26 de noviembre y 29 de diciembre de 1958 respectivamente, por sólo citar algunos ejemplos representativos en que se produjeron incluso arbitrarias detenciones de sacerdotes y dirigentes de la Juventud Católica.

Hay tanta historia que duele con solo regresar en el tiempo, por eso me dirijo  al Padre Kenny, Padre Jorge Luis Pérez Soto, Padre Alberto Reyes Pía, Padre Rolando Montes de Oca y Fraile Lester Zayas entre otros lobos disfrazados de ovejas que se esconden tras un discurso cristiano que enaltece un comportamiento anexionista y vende patria que nada tienen que ver con nuestra realidad, y me hacen recordar el episodio del evangelio de la Pasión de Jesús, en el año 33 de la era cristiana Judas Iscariote delató a Jesús en el Huerto de Getsemaní mediante un beso. Hoy noviembre de 2021, el beso de los Judas lo acompañan las florecitas blancas.

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