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En medio de la histeria contrarrevolucionaria que consume a la mafia anticubana de Miami acrecentada ahora por la humillante derrota electoral de su padrino Donald Trump, un connotado cipayo terrorista, de los muchos que por allí pululan, nombrado Orlando Gutiérrez Boronat exigió casi a gritos por las redes sociales que el gobierno norteamericano interviniera militarmente en nuestro país.

¿Se volvió loco este repudiable personaje, o se pasó de la raya en el uso de las drogas?.

Sin perjuicio que de seguro esto último pueda ser realidad, el portavoz de la mal llamada Dirección Democrática Cubana y miembro de la tenebrosa Asamblea de la Resistencia Cubana, cuyos numerosos crímenes esperan por ser juzgados, se atrevió a expresar la precitada barbaridad cumpliendo ´órdenes directas de la Casa Blanca, en resonancia con la campaña mediática de mentiras e infundios vertidos contra Cuba, a raíz del fracasado show de la “pandilla de San Isidro”, de la cual son uno de sus instigadores.  

A este repugnante apátrida no le importan por supuesto los miles de víctimas que habría en nuestra Patria de llevarse a cabo un ataque de este tipo, y parece que tampoco, los centenares de miles que sufriría el agresor.

Como buen “capitán araña” que siempre ha sido, lo único que le interesa son las jugosas ganancias que le aportan hacer estas infames declaraciones.    

EE.UA tiene un sangriento historial de invasiones

Por supuesto, nadie ignora que los Estados Unidos tienen amplia experiencia en invadir Latinoamérica; obviamente con el apoyo de la OEA.

Desde 1775 han sido múltiples las intervenciones militares estadounidenses en el mundo entero; en América Latina, con la llamada “Doctrina Monroe”, se han producido desde el año 1823 varias de esas acciones directas o indirectas, derrocando con ellas a gobiernos o imponiendo otros.

Según las fuentes de «Instances of Use United States Armed Forces Abroad, 1798-2004» las invasiones y demás actos de intromisión en los asuntos internos de los países, se ha debido a la supuesta  «protección de las propiedades y vidas» de ciudadanos norteamericanos.

Es así como se presentan las constantes agresiones a países en todos los cinco continentes, donde los gobiernos de USA argumentan que actúan en «defensa propia» y «en resguardo de la paz regional o mundial».

Su modelo es auto calificado como «defensivo e inofensivo», aunque las invasiónes las hayan planificado hasta con 20 años de antelación.

Similar situación se presenta con la organización de los golpes de estado, ingerencias diplomáticas y otras maniobras para derrocar gobernantes que no son de su agrado y colocar a sus socios y subalternos en el gobierno de sus «patios traseros».

Un ataque militar contra Cuba, sería un suicidio

Cuba es un país amante de la paz que siempre a apostado por las relaciones diplomáticas respetuosas entre las naciones,y la solución de los diferendos con ayuda del Derecho Internacional sobre la base de la observancia mutua de la soberanía e independencia, así como la no injerencia en los asuntos internos.

No obstante, los yanquis y sus miserables cipayos de Miami pueden estar convencidos de que una agresión de este tipo a Cuba sería la aventura más descabellada y costosa de la historia de los EE.UA.

Cuba no es el Panamá de 1989 e invadirla no sería un ataque quirúrgico y mucho menos un paseo.

El Panamá de Noriega solo tenía 15.000 tropas y Estados Unidos tenía bases militares alrededor de la capital. Además, Panamá, era un país con menos de tres millones de habitantes en ese momento.

Además de nuestro poderoso armamento defensivo bien engrasado, a los combatientes de Patria o Muerte que pusieron de rodillas a los viles mercenarios en Playa Girón, le sobran unidad, principios, entrenamiento y moral para defender su sagrada tierra con las uñas y los dientes si hiciera falta, en una guerra de todo el pueblo que los enemigos nunca podrán olvidar.

Desastrosas consecuencias de una agresión militar a Cuba:

A estos miserables contrarrevolucionarios les recordamos que según destacados politólogos internacionales, la principal consecuencia sería sin duda la debacle de la paz en todo el hemisferio. TODOS los residentes en esta región, incluyendo los de Estados Unidos, perderían mucho.

El caos engendrado, no solo se limitaría al área del Caribe, sino al sur de los Estados Unidos de inmediato, y a mediano plazo nadie sabe a donde pueda llegar …

De igual manera, el rechazo, por más propaganda y mentiras que hagan los medios concertados de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y sus lacayos, a la acción generaría corrientes de voluntarios de todas partes para la defensa mediática o física de Cuba.

Los imperialistas yanquis y sus lacayos pueden estar convencidos, que la resistencia de los cubanos sería muy larga. Un nuevo “Vietnam” podría repetirse, solo que muy cerca de sus fronteras y con soldados con raíces en los atacados. Estados Unidos se enpantanaría en una costosa guerra inacabable que además de causarle incontables pérdidas humanas y económicas, provocaría las protestas y el levantamiento de amplios sectores de su población.

Por su parte, la condena universal del imperialismo yanqui en la ONU y demás organizaciones internacionales de esta agresión, podría sentar a los líderes de la Casa Blanca y el Senado norteamericano en el banquillo de los acusados como criminales de guerra, culpables del delito de genocidio, en un nuevo juicio de Núremberg.

 Como hemos mencionado la aplastante derrota de los mercenarios en Playa Girón, considero importante destacar que en aquella épica batalla nuestro pueblo luchó por el Socialismo, y al recordar esta heróica gesta, lo hacemos con la premisa de hurgar en la historia patria, sobre todo por cuanto podemos hacer en el futuro.

La victoria del pueblo cubano en Playa Girón tiene especial significado, al demostrar que cuando se lucha por principios sólidos se derrota a cualquier adversario, por poderoso que sea.

Como expresara en su histórico discurso del 10 de abril del 2019 el General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del PCC, en la Segunda Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular con motivo de la proclamación de la Constitución de la República:

“Cuba no teme a las amenazas y que nuestra vocación de paz y entendimiento está acompañada de la inconmovible determinación de defender el derecho soberano de los cubanos a decidir el futuro de la nación, sin interferencia extranjera.

El socialismo, sistema que denigra el Gobierno de los Estados Unidos, lo defendemos porque creemos en la justicia social, en el desarrollo equilibrado y sostenible, con una justa distribución de la riqueza y las garantías de servicios de calidad para toda la población; practicamos la solidaridad y rechazamos el egoísmo, compartimos no lo que nos sobra, sino incluso lo que nos falta; repudiamos todas las formas de discriminación social y combatimos el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y todas las formas de esclavitud; defendemos los derechos humanos de todos los ciudadanos, no de segmentos exclusivos y privilegiados; creemos en la democracia del pueblo y no en el poder político y antidemocrático del capital; buscamos promover la prosperidad de la patria, en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta; y porque estamos convencidos de que un mundo mejor es posible. Esperamos que la comunidad internacional responda con conciencia y sentido del deber ante tan peligrosa experiencia, y que no haya que lamentar cuando sea demasiado tarde.

Frente al turbulento escenario que se ha conformado, hemos definido como prioridades insoslayables la preparación del país para la defensa y el desarrollo de la economía nacional. Ambas direcciones con igual importancia”.

“En 60 años frente a las agresiones y amenazas los cubanos hemos demostrado la férrea voluntad para resistir y vencer las más difíciles circunstancias. A pesar de su inmenso poder, el imperialismo no posee la capacidad de quebrar la dignidad de un pueblo unido, orgulloso de su historia y de la libertad conquistada a fuerza de tanto sacrificio. Ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir, luchar y alcanzar la victoria”.

En consonancia con estos pronunciamientos reafirmamos hoy ante los nuevos anexionistas que al parecer sueñan con la utopía de ver ondear la bandera imperialista yanqui en el Morro, la convicción de que cualquier estrategia dirigida a destruir la Revolución por la vía de la confrontación o la seducción, enfrentará el más decidido rechazo del pueblo cubano y fracasará”.

Como precisara nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro en su mencionado discurso de 1960: “si se deciden a agredirnos, lo mejor es que siguieran el consejo de pensarlo diez veces antes de hacerlo, porque nos estamos preparando, en primer lugar, para que no nos agredan; y nos estamos preparando, en segundo lugar, para que si nos agreden, tengan que pagar bien caro el atrevimiento y la osadía de hollar el suelo de la Patria”.

En este sentido, deberían recordar además la proverbial advertencia del Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales cuando sentenció: “quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, sino perece en la lucha».

FIN

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