Caricatura que denuncia el cruel bloqueo impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos de América y recrudecido por el actual presidente Donald Trump. 17 de octubre de 2017. ACN CARICATURA/ Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ/sdl

Qué fácil resulta analizar la economía de un país asediado durante 60 por una guerra económica, comercial y financiera, leyendo libros detrás de una mesa de trabajo, sin nunca haberse enfrentado a la dirección de una empresa, donde tendrían que sortear los verdaderos obstáculos que imponen el “embargo”, como los yanquis insisten en calificarlo.

Ahí sí tendría que demostrar inteligencia y osadía para mantener la producción con falta de piezas de repuesto, la negativa de consorcios extranjeros a venderle materias primas, amenazados por Washington de ser sancionados, o porque un equipo importante para la empresa tiene más del 10 % de componentes made in USA y no se le permite adquirirlo, o que un banco internacional se niegue a efectuar una transferencia bancaria para el pago o la compra de determinada mercancía.

Entonces, esos “oráculos” de la economía cubana sabrían las peripecias que se ejecuta diariamente para importar un equipo que salvar vidas, producir determinada medicina o los alimentos para 11 millones de cubanos.

Esos “genios” de libros, se darían cuenta que las piedras en el camino económico de Cuba no son por problemas estructurales, como quieren hacerle ver a otros, sin mirar a los que residen en países como Chile, Bolivia, Brasil, Argentina, Panamá, Honduras, Guatemala, etc. que padecen verdaderas y profundas crisis económicas, con índices de pobreza crecientes, a pesar de tener economías de mercado, grandes, medianas y pequeñas empresas privadas.

Ante esas crisis que, sí son estructurales del sistema capitalista, los trabajadores carecen de servicios de salud, educación y una seguridad social adecuada a sus necesidades, unido a los despidos constantes, subidas de precios y recortes presupuestarios, sin que nunca hayan tenido que padecer la criminal guerra económica, comercial y financiera a la que someten a la Revolución cubana.

Esos países capitalistas, tampoco han sufrido programas subversivos elaborados por la CIA, con acciones terroristas para destruir sus industrias, centros comerciales, cines, teatros, buques mercantes, aviones civiles, hoteles y campos de cultivos para producir alimentos, unido a la introducción de plagas y enfermedades.

Sí Cuba mantiene sus logros sociales, con un elevado nivel de instrucción y salud gratuito para todos, incluidos aquellos que no apoyan el sistema socialista, es precisamente porque no aplica las recetas que Estados Unidos sueña con imponerle y que aplauden esos “economistas” de academia, formados gratuitamente.

Evidentemente tales “economistas” con sus fórmulas milagrosas, nunca han leído detenidamente, el conjunto de leyes aprobadas por Estados Unidos para ahogar la economía cubana y evitar que su modelo sea exitoso y un ejemplo para otros países, tal y como afirman académicos del Council on Foreign Relations:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política.

¿Podría un país con una economía diferente a la de Cuba, resistir 60 años de una terrible guerra económica?

Hoy el mundo enfrenta la pandemia del Covid-19 y un ejemplo del desastre del modelo económico, que esos “economistas de mesa” sueña con imponerla a la Isla, se percibe en España, Italia, Estados Unidos, Ecuador, Chile y muchos más, donde los recortes presupuestarios para la salud, unido a la privatización de hospitales, llevan a la muerte a miles de seres humanos.

Quienes califican “distorsiones estructurales” del modelo sociopolítico cubano, con su perdurable “matriz soviética”, pueden comparar la ejecución de ese modelo “distorsionado”, donde el ser humano es lo primero y puede salvarles la vida a ellos y sus familiares, sin pagar un centavo.

Estados Unidos hace lo imposible para destruir el proceso socialista cubano, difunde campañas venenosas, infesta la mente de personas para hacerles creer que Cuba es un infierno producto de su modelo político-económico, pero a la vez incrementa las sanciones de su guerra económica, corta de un tajo la entrada de norteamericanos, prohíbe la visita de cruceros, reduce al mínimo posible los vuelos hacia la Isla, amenaza con multas millonarias y años de cárcel, a las empresas que intenten invertir en la economía cubana con la aplicación del Título III de la execrable Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas, de 1996, (conocida por Ley Helms-Burton.

Aumenta la persecución de las transacciones bancarias imponiéndole cientos de millones de multas a quienes se atrevan a ejecutar alguna con la banca cubana y presiona a países para cortar la colaboración médica y la entrada de dinero, con campañas calumniosas.

¿Cómo podría funcionar una empresa privada cubana sin petróleo ni créditos para sus comprar?

Nadie en Cuba puede hacer compras utilizando el dólar estadounidense y Estados Unidos ha desatado una cacería contra los buques tanqueros de Venezuela o de cualquier país, que desee venderle petróleo a Cuba. ¿Eso es un problema estructural como afirman los sabios economistas de manuales?

Las sanciones ejecutadas en los últimos años por Estados Unidos demuestran que mientras Cuba no se arrodille ante sus pies, aplique un sistema neoliberal como el de Argentina o Chile, jamás podrá tener una economía libre de sanciones, que le permita demostrar la valía de su sistema.

Es tanta la obsesión enfermiza de los yanquis, que ni un jugo o refresco de limón pueden consumir en Cuba los ciudadanos norteamericanos. ¿Tendrá eso alguna relación con la supuesta deformación del modelo estructural cubano, como afirman los oráculos que defienden retomar el capitalismo para la Revolución?

Hay que ser muy torpe y ciego para no percatarse que, gracias al imperfecto modelo socialista de la economía cubana, el Estado puede mantener la vida del pueblo, que no es mejor por causas de esa despiadada guerra y no precisamente por el socialismo.

A pesar de la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia mundial, Cuba logra alimentar al pueblo, sostener el transporte, abastecer de agua a lugares remotos en las montañas, la salud con su sistema primario, secundario y especializado, sin haber cerrado un solo centro escolar o universidad del país, algo que no pudieran hacer quienes asumieron el neoliberalismo recomendado por el Fondo Monetario Internacional.

Esos que intentan asustar a los cubanos con otro período especial no dicen que, gracias al modelo que tanto atacan, Cuba resistió y salió adelante cuando Washington se preparaba para ver caer el socialismo, pero volvieron a recomerse el hígado al observar como el pueblo unido resurgía como Ave Fénix.

A darle clases magistrales a Estados Unidos que, a pesar de su poderío, tiene que enterrar a sus muertos en fosas comunes, debido al colapso del sistema de salud, pues allá la medicina es una mercancía.

Miren la diferencia de la Cuba bloqueada y agredida, salvando a su gente y a otros que en el mundo lo solicitan, con su modelo socialista, imperfecto sí, pero humano, porque como afirmó José Martí:

“Es al servicio de todos y por el bien de todos”.

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