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Por Rafael Andrés Álvarez Fernández.

En tiempos de replanteos ideológicos en esta América nuestra, de sucias maniobras políticas de la derecha, campañas mediáticas articuladas desde centros de poder norteamericanos en conjunción con las oligarquías apátridas presentes en estas naciones, demonización de líderes populares, judicialización de la política, juegos sucios, traiciones y lacayismo Mccarthysta de seudopolitiqueros en el poder, es bueno preguntarse por qué tanto terror al socialismo y al comunismo en esta partidocracia llamada a desaparecer.

La respuesta la tienen los pueblos, esos mil veces vilipendiados y olvidados que un día cualquiera estallan como un volcán incontenible, contra quienes los explotan sin misericordia alguna, arrastrando como río incontenible en sus revoluciones, todo lo malo y putrefacto del régimen que destruyen. A eso es a lo que temen los poderosos, al poder del pueblo y eso es en fin, el socialismo y el comunismo.

Estos modelos de sociedad surgieron para salvar al mundo ¿Si no, por qué el imperio del capital no deja desarrollar en paz a los países que lo acogen como sistema político y económico?

¿Por qué que hay tanto ensañamiento contra el modelo social que quiere nacer?

¿Por qué los países que lo adoptan sufren desde el primer día ataques de la hegemonía mediática de derecha y de la burguesía con todo su poder económico?

¿Por qué lo estigmatizan y calumnian aún sin haberse equivocado por si mismos?

¿Por qué los bloquean, le roban sus recursos, los agreden, los calumnian, le aplican medidas coercitivas?

Todo tiene una respuesta, en primer lugar, porque los capitalistas temen el triunfo de esta propuesta humanista y social; los oligarcas temen a una economía que se desarrolle con el hombre integrado a la naturaleza, utilizando sus recursos de manera sustentable y no destruyéndola en un consumismo voraz del cual disfrutan unos pocos en detrimento del resto de la humanidad; le temen al desarrollo de la conciencia del hombre porque el conocimiento nos hace libre y menos manipulables, enseña a trabajar con conciencia por el bien de los demás, nos hace menos egoístas y mejores seres humanos; destierra el temor a ser despedido del trabajo, perder el sustento y el de su familia, a quedarse sin alimentos, a tener que sobrevivir en la calle sin que nadie lo ayude por el egoísmo y deshumanización intrínseco a ese sistema que convierte al hombre en lobo del hombre.

El socialismo y el comunismo no están diseñados para limitar las libertades del hombre sino para enriquecerlas, pero desde su surgimiento ha estado obligado a defender sus propuestas de los ataques de sus enemigos internos y externos sin un minuto de aliento para progresar.

Mientras el capitalismo asesina Presidentes de naciones soberanas, dirigentes políticos y líderes sociales y comunitarios, tortura niños y mujeres, trafica drogas para mantener ejércitos irregulares, promueve conspiraciones y las financia, prepara mercenarios serviles a sus intereses contra gobiernos progresistas, desaparece a personas y comunidades enteras sin ningún recato, destruye países que no le son afines para robarse sus recursos naturales y mantener su carcomido y corrupto sistema, la prensa burguesa enemiga del socialismo y el comunismo calla;e ignora olímpicamente a las víctimas, como si no existieran, como si no fueran seres humanos con derechos; cuando los pueblos se rebelan, esa misma prensa los criminaliza; si surge una alternativa viable y efectiva, más humana, soberana e independiente, se desata un odio feroz exacerbado contra el socialismo y el comunismo, porque saben que de lograr su desarrollo, sería el fin del injusto estado de cosas que hoy impera en el mundo.

Entonces ¿es el socialismo y el comunismo realmente el causante de todos los males que te aquejan?

¿Es el socialismo y el comunismo el causante de tu desgracia, tu pobreza, tu ignorancia, tu dolor?

¿Es el socialismo y el comunismo el causante de tu desaliento, de tu falta de esperanza, de tu lucha?

No, no es el socialismo ni el comunismo que tanto vilipendian y tratan de que teman los pueblos, es el capitalismo salvaje que hace que odies al oprimido y ames al opresor, el que nos roba la capacidad de pensar y analizar, ese que inunda de mensajes subliminares la conciencia de los pueblos para idiotizarnos. Esa es la razón fundamental por la cual temen tanto los poliburgueses estos sistemas, porque saben los ideológos del capital que el socialismo y el comunismo hace a los hombres verdaderamente libres.

Si alguien quiere comprobar si el socialismo y el comunismo son tan malos ¿Por qué no lo dejan construir en paz?¿Por qué no dejan que fracasemos por nosotros mismos?

La filosofía dice que lo nuevo sustituye a lo viejo, ya paso con la comunidad primitiva y el esclavismo; el esclavismo con el feudalismo y éste con el capitalismo, el cual fenecerá ante el desarrollo del socialismo y el comunismo. Todos estos sistemas se resistieron a los cambios, pero a pesar de sus intentos salvajes y desesperados por permanecer, ninguno sobrevivió, entonces hombre y mujer de buena voluntad, desde ahora los invitó a este viaje por lo nuevo sin temor, porque al final.más temprano que tarde como dijera Salvador Allende «….de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor». Esa sociedad que tanto temen los capitalistas y que nosotros estamos en la obligación de construir para nuestros hijos y por el bien de la humanidad, esa que sin temor alguna podemos decir es el Socialismo y en su fase superior Comunismo.

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