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En algún momento de la conversación telefónica Franco Cavalli se muestra indignado. Incluso muy indignado. El antiguo parlamentario del Partido Socialista Suizo en el cantón de Tesino, y jefe de fracción, dice: «Es una vileza. No, es más que eso. Es una infame vileza».

Con sus 78 años, Cavalli, especialista en cáncer, es un hombre muy ocupado. Entre otras cosas es presidente de Medicuba Europa, una ong suiza con secciones en 14 países europeos, que presta ayuda médica a la Isla socialista. Hace poco, Medicuba compró antibióticos a una pequeña empresa farmacéutica en la Suiza occidental, para enviarlos por barco hacia el Caribe.

La empresa tiene una cuenta en el banco UBS. Cuando Medicuba quiere pagar sus compras mediante transferencia, el banco envía el dinero de vuelta, llamando la atención sobre el bloqueo norteamericano.

Obviamente, la institución teme represalias desde el otro lado del Atlántico. Se trata de una transferencia, de la cuenta suiza de Medicuba a otra cuenta suiza. El dinero no va a parar ni a Cuba ni a Estados Unidos. Para rechazar la solicitud de transferencia, es obvio que basta que aparezca la palabra Cuba en el nombre de la organización. Aun cuando Cavalli propone hacer la transferencia desde su propia cuenta personal, el banco lo rechaza.

El médico jubilado Raffaele Malinverni es miembro de la presidencia de Medicuba Suiza. «A veces la filial de un banco devuelve una determinada cantidad, mientras que otra filial del mismo banco acepta el dinero sin objeción alguna», dice. Afirma que las reacciones de los bancos son imprevisibles, pero los que más dicen no son los dos grandes bancos suizos Credit Suisse y UBS, el Basler Antonalbank y su filial Cler, así como de vez en cuando otros bancos cantonales.

También se rechazan las donaciones. A veces los bancos se niegan también a transferir contribuciones financieras de los miembros, y donaciones a la organización. Roland Wüest, coordinador de Medicuba, escribe a petición nuestra: «En absoluto se nos comunican todas las negativas que suceden. A grandes rasgos, yo diría que mensualmente se ven afectados diez pagos. Eso significa el 15 % de todas las transferencias que nos envían».

En el caso de los antibióticos, la empresa farmacéutica en la Suiza occidental se vio obligada a abrir una cuenta en Postfinance, solo para que le pagaran la suma adeudada. Malinverni sostiene: «Siempre se encuentra una solución, pero cada vez cuesta mucho tiempo y nervios».

Medicuba, organización humanitaria fundada en 1992, tiene cuatro empleados, y alrededor de un tercio de sus 800 000 francos suizos de presupuesto los asume la Dirección de Desarrollo y Colaboración (Deza). En Cuba, la organización atiende a niños autistas, está presente en la prevención del sida, lleva a cabo cirugías mínimamente invasivas en pacientes con cáncer, y les facilita a los médicos intensivistas cubanos la superación profesional en Suiza.

Malinverni explica que «cada vez que protestamos ante un banco por las transferencias negadas, nos dicen que nuestro compromiso humanitario es maravilloso, pero que las cosas son como son…». Cuando se insiste, las respuestas se asemejan. La palabra mágica en todos los casos es «riesgo de perder la reputación.

«UBS vigila las actividades de negocios en la esfera del servicio de pagos con mucha exactitud, y despeja los posibles riesgos relacionados con un pago, antes de que reciban el visto bueno», escribe la sección de prensa del gran banco.

El Basler Kantonalbank se justifica con que los bancos han de tener en cuenta, en su actividad comercial, los riesgos relacionados con los servicios transfronterizos, sobre todo las sanciones extranjeras.

En enero, Medicuba envió una denuncia a Finma, ente regulador del mercado financiero. En ella se enumeran los múltiples casos de transferencias denegadas, y se exige tomar las «medidas apropiadas» contra los bancos involucrados.

Una regata contra el bloqueo inundó el malecón habanero este domingo. Foto: Heydy Margarita Montes de Oca Alvarez Foto: Montes de Oca Alvarez, Heydy Margarita

Finma argumentó que «las instituciones financieras tienen que analizar, minimizar y controlar adecuadamente los riesgos jurídicos y de reputación que les puedan sobrevenir derivados del derecho extranjero. El tipo de medidas con que los bancos actúen en estos casos es, por entero, asunto de ellos».

Aparte de ello, Medicuba encargó al bufete de abogados Robert L. Muse, con sede en Washington, la realización de un dictamen jurídico; nuestro periódico tiene una copia del mismo. Llega a la conclusión de que las transferencias bancarias a la organización jamás violan el bloqueo norteamericano, por distintas razones: Medicuba es una organización humanitaria, su sede radica fuera de Estados Unidos, las transferencias no se hacen en dólares y no van a parar ni a Estados Unidos ni a Cuba. Y tampoco trabajan ciudadanos norteamericanos en la presidencia de la organización.

El abogado Willi Egloff, quien representa jurídicamente a Medicuba, considera ilegal la práctica de los bancos suizos, por lo menos en el caso de los bancos cantonales. «Se trata de instituciones de derecho público. Al negarle un servicio a un ciudadano suizo, están violando la prohibición de actuar arbitrariamente», dice Egloff. Pero no van a establecer demandas. Afirma que Medicuba tiene cosas más nobles en qué gastar su dinero que en procesos judiciales.

Franco Cavalli cree que los bancos suizos tienen tanto miedo a Estados Unidos porque, con anterioridad, ayudaron sin vacilar a defraudadores norteamericanos del fisco a hacer sus negocios sucios…, algo así como una hipercompensación producto de su mala conciencia, a costa del deber humanitario.

Hace poco ocurrió algo notable en el Comité de Relaciones Exteriores del Consejo Federal. La mayoría aprobó un postulado que aboga por que el Consejo Federal se pronuncie por un alivio del bloqueo norteamericano y por un servicio de pagos sin dificultades entre Suiza y Cuba. A principios de marzo, el Consejo Federal remitió el asunto gracias a la aprobación de la izquierda y, asombrosamente, también del Partido Liberal.

Decisivo al respecto fue el parlamentario federal Hans-Peter Portmann, presidente del Grupo Parlamentario Suiza-Cuba y gran amante de la Isla. Pese a todas sus críticas y diferencias políticas con el sistema cubano, Portmann está convencido de que, aún hoy, la mayoría de la población cubana elegiría al Partido Comunista.

Franco Cavalli duda de que el Consejo Federal o los bancos se dejen impresionar por la decisión parlamentaria. A fin de cuentas, un postulado no es mucho más que un devoto deseo.

Nota de Granma: El Consejo Nacional (Cámara Baja) del Parlamento suizo refrendó el pasado 9 de marzo el activo papel de Suiza en aras del cese del bloqueo económico, comercial y financiero de ee. uu. a Cuba, al aprobar, por 98 votos, un postulado en ese sentido, propuesto por la Comisión de Política exterior.

Tomado de Granma

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