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El Partido Comunista de Estados Unidos exigió ayer sábado el cese de los planes contra Cuba y exhortó a la administración de Joe Biden a poner fin al apoyo a organizaciones que violan la soberanía del país caribeño.

En un extenso artículo publicado en su página digital, la organización  defendió “el derecho del pueblo cubano a dirigir sus propios asuntos y determinar su propio futuro”.

También rechazó la reciente resolución bipartidista 760 de la Cámara de Representantes (de condena a la supuesta represión durante los disturbios del pasado 11 de julio en la isla) y que Biden revoque las 243 sanciones impuestas por Donald Trump a Cuba en su mandato (2017-2021).

A su vez, instó al gobierno demócrata a dejar de violar el derecho de los ciudadanos y residentes estadounidenses a viajar a Cuba, y que resuelva cualquier diferencia “por la vía diplomática, y no por la subversión y el sabotaje”.

La agrupación partidista llamó a Estados Unidos a respetar la Carta de la ONU y poner fin a su ilegal bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba.

Afirmó que las anunciadas protestas del 15 de noviembre «no son espontáneas sino una continuación de la política de décadas del imperialismo estadounidense diseñada para destruir los logros de la Revolución cubana”.

La idea es ejercer aún más presión económica sobre Cuba para crear más dificultades para el pueblo cubano, y luego tratar de utilizarlas para fomentar el descontento contra el gobierno socialista.

Esto se intentó una y otra vez, pero no han podido derrocar al Gobierno cubano, señaló el material.

Subrayó que Cuba, “como nación soberana e independiente, tiene todo el derecho a tomar medidas para detener este tipo de injerencia externa”.

Alertó que existen muchos indicios de que esas protestas son “planificadas, financiadas y dirigidas por organizaciones con sede en Estados Unidos, en muchos casos utilizando varios tipos de cuentas de medios sociales”.

Por eso, criticó que 6,6 millones de dólares del dinero de los contribuyentes se destinara a grupos que están organizando o apoyando las manifestaciones.

Esas agrupaciones “tienen su sede principalmente en el sur de Florida, pero también en otros lugares de Estados Unidos, y están canalizando el dinero a los (llamados) disidentes dentro de Cuba”, alertó el artículo.

El artículo denunció igualmente a los líderes políticos estadounidenses de la actual campaña contra Cuba, entre ellos republicanos y demócratas de derecha como los senadores Marco Rubio (R) y Bob Menéndez (D) y los congresistas Mario Díaz-Balart (R) y Debbie Wasserman-Schultz (D).

La Cuba que están tan ansiosos por destruir es una nación de apenas 11,3 millones de habitantes, asediada desde el triunfo de su Revolución por el imperialismo, enfatizó.

Destacó que, bajo semejante hostilidad, el país caribeño alcanzó niveles de bienestar social muy por encima de los de su región, y en algunas medidas mejores que los de Estados Unidos.

Cuba superó a todas las naciones capitalistas ricas en sus contribuciones solidarias a decenas de otras naciones de Asia, África y América Latina, a través de sus numerosas misiones médicas, educando a miles de profesionales de la salud, y de muchas otras maneras, argumentó.

Además, la mayor de las Antillas desempeñó un papel importante en la derrota del «odioso régimen del Apartheid en Sudáfrica».

Cuba nunca hizo nada que perjudique los intereses del pueblo de Estados Unidos, puntualizó el material periodístico.

Las encuestas de opinión pública muestran claramente que una gran mayoría del pueblo de Estados Unidos quiere ver la normalización de las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, la actual administración Joe Biden-Kamala Harris, “olvidando sus promesas de campaña electoral, no hace caso a esto y continúa con las políticas nefastas e ilegales de Trump”, concluyó.

Tomado de CubaSí

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