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Recuerdo que cuando el magnate Pedro Pablo Kuzcisnky competía por la presidencia peruana, tenía abierto un proceso por lavado de dinero, pero ello fue cerrado sin explicación con el aparente fin de evitar que su contrincante Keiko Fujimori -tan derechista como él-, se aprovechara de las circunstancias y venciera en los comicios.

Hoy día el ex presidente peruano sigue estando señalado por lavado de dinero, pero junto a otros 329 políticos de 90 países, con mayor protagonismo en Latinoamérica y tres actuales mandatarios, Sebastián Piñera, de Chile; Mario Abdo Ramírez, de Paraguay, y Guillermo Lasso, de Ecuador, además del ex presidente argentino Mauricio Macri.

Ello fue resultado de lo que hoy se conoce como Los Pandora Papers, que recuerda la mítica Caja de Pandora, que encerraba todos los males del mundo. Se trata de una filtración de casi 12 millones de documentos y archivos que exponen la riqueza y los tratos secretos de líderes mundiales, políticos y multimillonarios.

Los datos fueron obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en Washington DC y han dado lugar a una de las investigaciones mundiales más importantes de la historia. Más de 600 periodistas de 117 países han analizado las fortunas ocultas de algunas de las personas más poderosas del planeta, pero ninguna de Estados Unidos, patrocinador oculto del menjurje, que expone y hasta sacrifica a aliados por diversas razones.

Los archivos exponen cómo algunas de las personas más poderosas del mundo utilizan compañías offshore secretas para ocultar su riqueza.

Lakshmi Kumar, del grupo de expertos estadounidense Global Financial Integrity, explicó que estas personas «pueden canalizar y desviar dinero y esconderlo», a menudo mediante el uso de empresas anónimas.

Los Pandora Papers revelan redes complejas de empresas que se establecen a través de las fronteras, lo que a menudo resulta en la propiedad oculta de dinero y activos.

OFFSHORE

Por ejemplo, alguien puede tener una propiedad en Reino Unido, pero poseerla a través de una cadena de empresas «offshore«, es decir, con sede en otros países o territorios donde es fácil crear empresas, existen leyes que dificultan la identificación de sus propietarios y hay un impuesto de sociedades bajo o nulo.

Estos destinos a menudo se denominan paraísos fiscales o jurisdicciones secretas, y los más conocidos incluyen los Territorios Británicos de Ultramar como las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas, así como países como Suiza y Singapur.

Los vacíos en las leyes permiten que las personas eviten legalmente pagar algunos impuestos moviendo su dinero o estableciendo empresas en paraísos fiscales, pero a menudo se considera que esto no es ético.

También hay una serie de razones legítimas por las que las personas pueden querer tener dinero y activos en diferentes países, como la protección contra ataques criminales o la protección contra gobiernos inestables.

Aunque tener activos secretos en el extranjero no es ilegal, el uso de una compleja red de empresas secretas para mover dinero y activos es la manera perfecta de ocultar ganancias provenientes de la delincuencia.

Ha habido repetidos llamamientos a los políticos para que dificulten la evitación de impuestos u ocultar activos, particularmente después de filtraciones anteriores como Panamá Papers.

Pero los Pandora Papers muestran que las personas que podrían poner fin al secreto en el extranjero, se están beneficiando de él. Así que no hay ningún incentivo para que lo acaben.

Todo lo que necesitas hacer es establecer una empresa fantasma en uno de los países o jurisdicciones con altos niveles de secreto, entidad que existe solo de nombre, sin personal ni oficina. Sin embargo, cuesta dinero.

A las empresas especializadas se les paga para que establezcan y gestionen entes fantasmas en su nombre. Estas firmas pueden proporcionar una dirección y nombres de directores pagados, por lo tanto, no dejan rastro de quién está detrás del negocio en última instancia.

IMPUESTOS PERDIDOS

El Fondo Monetario Internacional ha dicho que el uso de paraísos fiscales cuesta a los gobiernos de todo el mundo hasta 600 000 millones de dólares en impuestos perdidos cada año.

Ello es perjudicial para el resto de la sociedad, porque la capacidad de ocultar dinero afecta el acceso a la educación, la salud y un hogar.

Los lavadores de dinero pueden usar la propiedad para ocultar fondos ilícitos, en tanto las investigaciones criminales a menudo se ven obstaculizadas, porque la policía no puede ver quién es el dueño de las propiedades en última instancia.

Los miles de millones de dólares que quedan fuera de las arcas públicas por actividades delictivas como la corrupción, el lavado de dinero y la evasión tributaria podrían financiar los esfuerzos contra el COVID-19 y el cambio climático, además de impulsar la lucha contra la pobreza y a favor del desarrollo sostenible.

Según un informe elaborado por el Panel de Alto Nivel sobre Responsabilidad, Transparencia e Integridad Financieras Internacionales para lograr la Agenda 2030 (Panel FACTI), una décima parte de la riqueza mundial podría estar oculta en activos financieros extraterritoriales, lo cual impediría la recaudación justa de impuestos por los gobiernos.

De esta manera, en la actualidad el lavado de dinero alcanzaría hasta un 2,7% del Producto Interno Bruto mundial cada año y las corporaciones privarían a los gobiernos de unos 600 000 millones de dólares también anualmente valiéndose de paraísos fiscales.

El Panel de Alto Nivel se estableció en marzo de 2020 para analizar los vacíos y deficiencias normativas y de implementación que facilitan el movimiento mundial de flujos ilegales de dinero proveniente de actividades de corrupción, lavado de dinero y evasión tributaria.

Estos flujos suponen un robo para los países porque con ellos se podría progresar hacia un desarrollo sostenible que no dejara a nadie atrás.

Además, las actividades ilícitas socavan la confianza en las instituciones, contribuyen a una mayor pobreza y, en la coyuntura actual, también disminuyen los recursos para enfrentar la pandemia de COVID-19 y la crisis climática.

El trabajo del Panel se llevó a cabo mientras la pandemia avanzaba causando estragos en la salud y las economías, exacerbando la desigualdad y evidenciado la necesidad de contar con mayores recursos públicos para invertir en la recuperación y restaurar la confianza en la gobernanza nacional e internacional.

La corrupción impide el desarrollo económico, ahoga el espíritu empresarial y frena la inversión, destacó el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

¡QUÉ CASUALIDAD!

Los millones de documentos sobre los clientes de los paraísos fiscales tienen una sola cosa común: las empresas y los individuos de Estados Unidos (EE.UU.) no figuran en la lista de los vinculados. Varios medios analizaron las razones tras esta peculiaridad.

Los estadounidenses están presentes en muchos paraísos fiscales y la evasión de impuestos no es nada nuevo para la economía de EEUU, afirma el periódico Político. Sin embargo, la filtración de la empresa legal panameña Mossack Fonseca no contiene datos sobre clientes norteamericanos.

Algunos analistas opinan que los ciudadanos de EE.UU. son más competentes en ocultar sus transacciones y lo clave del asunto reside en sus preferencias nacionales y en los cambios de la política financiera global.

Los estadounidenses ricos suelen ocultar su dinero en otros paraísos fiscales, como las Bermudas, las Islas Caimán o las Islas Vírgenes Británicas. Todos estos territorios tienen el inglés como idioma oficial y una legislación directamente derivada del derecho anglosajón, lo que facilita los contactos con los clientes provenientes de EE.UU.

Además, hay lugares idóneos dentro de EE.UU. como los estados de Delaware y Nevada permiten crear fácilmente empresas opacas, por lo cual el país norteamericano ya figura en las listas de los mayores paraísos fiscales.

El tema es imposible de abarcar en un comentario ya de por sí largo, pero queda la duda del posible castigo a los delincuentes, porque además de las pocas individualidades que hicimos mención “hay grandes organizaciones financieras y corporaciones internacionales para evadir impuestos “, aseguró a Sputnik el periodista y experto financiero alemán, Ernst Wolff.

Pero, en general, el mundo de las finanzas no está interesado en debilitar a los paraísos fiscales y los medios de información —controlados, a veces, por las grandes entidades financieras—  tampoco se ocuparían de tales revelaciones sin un incentivo, opinó Wolff.

Ya con el anterior escándalo de los Panamá Papers EE.UU. continuó su asalto a ciertos paraísos fiscales con el intento de perjudicar su reputación y atraer más capitales a sus propios centros financieros semejantes, como los de Nevada, Delaware, Dakota del Sur y otros.

Hay leyes que castigan todo este gran delito, pero los vericuetos para eludirlas –digno de otro comentario- hacen que este crimen siga sin castigo.

Tomado de CubaSí

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