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Por: Delfín Xiqués Cutiño 

El Ministerio del Interior de Cuba reveló el 6 de noviembre de 1961 que había neutralizado un amplio plan de acciones subversivas que realizarían en el país un grupo de contrarrevolucionarios pertenecientes a la organización Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), entre las que se encontraban incendiar las principales tiendas por departamentos en La Habana y atentar contra la vida del entonces Primer Ministro Fidel Castro.

Elementos de esta organización contrarrevolucionaria habían participado en los incendios de la tienda La Época, de los Ten Cents de la calle Monte y el de Obispo, en el sabotaje a la papelera de Puentes Grandes y en la destrucción de la tienda El Encanto. 

El estrepitoso fracaso en las arenas de Playa Girón ocasionó que en el headquarters de la CIA en Langley, Virginia, rodaran cabezas, entre ellas la de su jefe principal Allen Dulles.

No hay dudas de que también en Cuba la contrarrevolución interna  había recibido un duro golpe. Estaba desmoralizada y desorientada, por eso la CIA en el mes de julio envió al agente José Pujals Mederos (Ernesto)  con la misión de activar  principalmente a uno de esos grupos el MRP, que dirigían Reynold González y Antonio Veciana (Víctor).

El 28 de julio Pujals Mederos se infiltró por una zona de la costa norte de la provincia de La Habana, próxima a Puerto Escondido y poco después se reunió con Reynold González, Antonio Veciana y con Ignacio González de Mendoza (Rufino), representante del MRP ante la CIA, el Departamento de Estado y el «Consejo» de Miró Cardona y Tony Varona, a quienes explicó ampliamente la misión que tenían  que cumplir.

Pujals Mederos (Ernesto) también tenía la encomienda de trasladarle a González de Mendoza (Rufino), la petición de la CIA, de expulsar oficialmente de las filas del MRP a su actual  jefe Manuel Ray, por haberse separado del Consejo de Miró Cardona y Tony Varona en contra de los deseos unitarios de la CIA.

«Rufino» consideró la solicitud y en una reunión con otros elementos del MRP se aprobó la destitución de Ray, alegando que tomaba “decisiones” en el extranjero sin contar previamente con ellos».

Poco tiempo después “Rufino” partió para Estados Unidos donde se reunió con funcionarios de la CIA, del Departamento de Estado y del “Consejo” de Miró y Varona. Luego “Ernesto” también viajaría al norteño país y en una de sus entrevistas con  funcionarios de la CIA, les propuso a “Rufino”, para que se desempeñara como representante del MRP allí, lo que fue aceptado.

Rufino informó  a La Habana que el MRP debía reintegrarse al Consejo de Miró y Varona, como única solución para recibir apoyo logístico de la CIA. Cuando eso ocurrió comenzaron a recibir dinero, explosivos y armas para realizar sus criminales acciones subversivas: sabotajes y atentados.

Cuando “Ernesto” regresó a Cuba de inmediato comenzó  a cumplir las misiones que la CIA le había dado de establecer  en el país por medio de los sabotajes y otras actividades violentas a partir del mes de septiembre, una situación de terror interno favorable para los planes de una nueva invasión. Todas las acciones debían culminar con un atentado al entonces Primer Ministro, el Comandante en Jefe Fidel Castro.

La CIA pensaba que al destruir por medio de sabotajes  algunas de las principales tiendas de La Habana, el Gobierno reaccionaría con una manifestación de protesta frente al Palacio Presidencial, momento que aprovecharían para atentar contra Fidel y otros integrantes del Estado cubano.

El siniestro atentado no se logró porque el Departamento de Seguridad del Estado (DSE) una vez conocido el plan de sabotajes  dispuso una rigurosa vigilancia sobre elementos contrarrevolucionarios con la ayuda de los trabajadores y del pueblo que posibilitó la captura de varios de los complotados y la fuga de otros, como Antonio Veciana (Víctor), su principal organizador, que abandonó el país el 3 de octubre.

El apartamento 8-A del edificio de la Avenida de las Misiones  N.º 29, fue el escogido para  realizar el atentado, disparando con una bazuca desde una de sus ventanas que dominaba ampliamente la terraza norte del Palacio Presidencial.

Luego de disparar con la bazuca tenían previsto dejar caer varias granadas de fragmentación desde otra ventana situada frente a la Avenida de las Misiones, que explotarían en el área de concentración del pueblo. El caos que esto produciría sería suficiente para que los asesinos lograran escapar de allí vestidos con uniformes de milicias y del Ejército Rebelde que mantenía ocultos junto con las armas.

La vivienda estuvo a nombre de la ciudadana estadounidense, Darling Hoost, hasta noviembre de 1960, y en diciembre se traspasó a la ciudadana cubana Caridad Rodríguez Aróstegui, suegra de Antonio Veciana.

EL PLAN DE SABOTAJES

Del plan de sabotajes antes del atentado al Palacio Presidencial, estaba a cargo de la Sección de Operaciones Militares del MRP. Se realizarían a partir del 29 de septiembre en las tiendas por departamentos Nacionalizadas, Fin de Siglo, J.Vallés, Ultra, La Época y la de Sears, así como en la cafetería del Hotel Capri.

Cuando trataban de colocar dos petacas incendiarias que contenían material explosivo C-4 en la tienda Fin de Siglo, fueron sorprendidos y detenidos por la vigilancia popular, Ernesto Amador del Río (Emilio), Coordinador Obrero Provincial del MRP, y María de los Angeles Habach (Mery), secretaria de Antonio Reynold González.

De la tienda J. Vallés se ocupó Antonio Veciana (Víctor), Responsable Nacional de Acción y Sabotaje del MRP, quien le facilitó dos petacas a un contrarrevolucionario conocido por Raúl, quien a su vez se las entregó a una pareja que no pudo ser identificada, pero que por la vigilancia no pudo consumar el sabotaje.

Veciana también le envió a Joaquín Alzugaray, empleado en la cafetería del Hotel Capri, dos petacas incendiarias que tampoco  pudo colocar. Fue descubierto y detenido.

Juan Manuel Izquierdo Díaz (Aníbal), jefe Provincial de Acción del MRP, fue el encargado de sabotear la tienda Sears.  El 27 de septiembre, Veciana y Amador del Río contactaron con Dalia Jorge Díaz, Financiera Nacional del MRP para que ejecutara la acción.

El 29 de septiembre “Aníbal” la recogió en su auto y luego de dar dos vueltas alrededor de la tienda, aproximadamente a las 5:15 de la tarde, antes de entregarle las petacas, les rompió la calamina que la cubrían y las activó.

Dalia se dirigió al segundo piso donde ocultó una de las petacas dentro de una pieza de tela. Bajó a la planta baja y trató de hacer lo mismo, pero fue sorprendida por una empleada y fue detenida.

Los que tenían que colocar las petacas en las tiendas “Ultra” y “La Época” no lo lograron ni pudieron ser identificados.

A continuación ofrecemos a nuestros lectores el testimonio del compañero Raúl Alfonso  Roldán, quien en aquel entonces actuó como Oficial Instructor de la Operación Liborio:

Testimonio de Raúl Alfonso Roldán, La Habana, Cuba. Noviembre de 1994

« …De acuerdo con nuestras investigaciones, a mediados de 1959, Antonio Veciana  Blanch -contador público y empleado del antiguo Banco Financiero Nacional, propiedad del magnate Julio Lobo, de quien era su hombre de confianza-, fue reclutado por David Phillips, agente de la CIA radicado en La Habana. Ese oficial, que años más tarde llegara a ocupar altos cargos en la CIA, se encontraba en Cuba desde 1958 y encubría sus actividades bajo la cubierta de una agencia de relaciones públicas denominada “David Phillips Associates”, ubicada en la calle Humboldt No. 106, oficina 502, Vedado. Se anunciaba como la única agencia especializada en la prensa del interior del país. Residía con su esposa y cuatro hijos, en la casa situada en la avenida 19-A, No. 21413, Nuevo Biltmore, Marianao».

Después de su reclutamiento, Veciana recibió de Phillips una intensa preparación en las siguientes materias: contrainteligencia, observación, explosivos, comunicaciones, sabotajes y propaganda.

Los primeros trabajos realizados por el recién graduado agente, estuvieron relacionados con «acciones de guerra sicológica».

En los últimos meses de 1960, Veciana se incorpora a la recientemente formada organización contrarrevolucionaria MRP. Phillips había orientado a penetrar dicho grupo para integrarlo al bloque político que la CIA quería fomentar en Estados Unidos al mando de Manuel Antonio de Varona.

Desde su ingreso, Veciana se convirtió en el coordinador militar de la organización, dándose a conocer desde entonces con el seudónimo de Víctor. A partir de esa ficha las actividades terroristas del grupo MRP se incrementaron al realizar numerosos sabotajes, entre ellos: los incendios de las tiendas por departamentos. La Época, los Ten Cents de la calle Monte y de Obispo, la papelera de Puentes Grandes y la destrucción de la tienda El Encanto.

A mediados de 1960, Phillips se había marchado de Cuba, llamado por su jefatura para ocuparse de la operación de propaganda subversiva contra Cuba y deja en contacto a Veciana con el teniente coronel Sam Kail, agregado militar de la Embajada estadounidense en La Habana.

Antes de marcharse, Phillips responsabilizó a su pupilo con un delicado proyecto: ejecutar un atentado contra el comandante Fidel Castro. Para  esos  propósitos  facilitó  las armas y un apartamento en la Avenida de las Misiones N.º 29, apartamento 8-A, octavo piso, exactamente a un costado del Palacio Presidencial.

Este apartamento estuvo a nombre de la estadounidense Darling Hoost hasta noviembre de 1960, traspasándose en diciembre a la ciudadana cubana Caridad Rodríguez Aróstegui, suegra de Antonio Veciana.

En este apartamento fueron colocadas, cuidadosamente ocultas en una falsa pared de un closet las armas que utilizarían en el atentado.

Después de fracasado el ataque mercenario de Playa Girón, Phillips envió un emisario, José Pujals Mederos, a activar el proyecto de asesinato, para lo cual planearon una gran operación de sabotajes en toda La Habana y así forzar un acto público en el Palacio, que les diera la oportunidad para cometer el crimen.

En esos trajines, Pujals fue detenido, dando las primeras informaciones sobre la Operación Liborio, que era el nombre clave del plan subversivo.

El 16 de septiembre, el G-2 comenzó un operativo que capturó a un grupo del MRP mientras intentaba hacer circular en el país una falsa ley del gobierno, con la finalidad de subvertir y confundir a la población: ley por medio de la cual se les quitaría la patria potestad a los padres sobre sus hijos.

Como resultado de las medidas de vigilancia que se habían tomado en las principales tiendas por departamentos de la capital, se detuvo a Dalia Jorge Díaz, cuando se disponía a colocar una petaca incendiaria en Sears, quien confesó los planes, e informó la ubicación de Juan Manuel Izquierdo.

Por esos días se había anunciado el regreso del presidente Osvaldo Dorticós de una gira por los países socialistas, y el recibimiento que la población de la capital le efectuaría en la explanada, al norte del antiguo Palacio Presidencial. Esa fue la fecha acordada para el atentado.

Se detuvo a Izquierdo y a otros cómplices. Veciana huyó del país, dejando embarcado al grupo del apartamento de Misiones, el que se retiró del lugar antes de ser ocupado por nosotros. Allí se encontraron la bazuca, varias subametralladoras modelo 25 de fabricación checa, granadas de fragmentación y los uniformes de milicianos.

Días más tarde, se capturó a los dirigentes principales del MRP, incluido su coordinador nacional, Reynold González, y se ocupó un arsenal de armas en la casa de seguridad del grupo clandestino radicada en la calle 202 No. 21I7, reparto Siboney. Allí fueron incautados los siguientes materiales: un mortero de 60 milímetros con ocho obuses, una ametralladora calibre 30, cuatro fusiles Garand, tres, fusiles M-1, cuatro subametralladoras Thompson, gran cantidad de materiales explosivos y municiones.

Ese fue el final de la Operación Liborio…

Fuentes de la información:

Periódico Hoy, 7 de noviembre de 1961.

30 años, Historia de la Seguridad Cubana, Las reglas de juego.

La guerra secreta. Acción ejecutiva, Fabián Escalante Font.

Tomado de Granma

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