Por Cor. (r) Tomás Gutiérrez González

Vísperas del fin del coloniaje portugués se libraban en Angola dos acciones estratégicamente decisivas: la batalla de Quifangondo y la de Cabinda. De los resultados de ambas operaciones militares dependía mantener la integridad territorial del país y alcanzar la independencia, con la instalación de un gobierno representado por el Movimiento Popular para la Liberación de Angola, presidido por su máximo dirigente el compañero Agostino Neto.  

Los combatientes angolanos y cubanos que defendían Luanda en la dirección de Quifangondo, a partir de las cuatro y treinta de la madrugada del 10 de noviembre comenzaron a sentir las explosiones de la preparación artillera que iniciaba el FNLA junto a unidades regulares de Zaire y Sudáfrica. Desde el día anterior los cañones sudafricanos de 140mm estuvieron realizando fuego exploratorio sobre ese sector de la defensa con disparos que llegaron hasta los suburbios de la ciudad.

A las 9 de la mañana se detuvo el fuego artillero y comenzó el avance de la infantería enemiga, precedida de carros blindados en un frente de aproximadamente un kilómetro. Rápidamente las unidades angolano-cubanas desde sus posiciones abrieron fuego, principalmente con piezas de morteros y artillería, logrando destruir varios carros blindados y ocasionaron numerosas bajas a la infantería.

Ante esa situación el enemigo comenzó a concentrar nuevas fuerzas de combate a su retaguardia, en los terrenos de una granja avícola, que estaba bajo la observación de las FAPLA al igual que las unidades de artillería de grueso calibre que tenía dislocadas en los alrededores de las alturas de Cerro de Cal.

Aprovechando esa favorable circunstancia, el mando de las FAPLA ordenó abrir fuego sobre ambas posiciones a una batería de lanzacohetes múltiples BM-21 recién recibidos, emplazados a la retaguardia de sus tropas. La primera salva se dirigió hacia la artillería enemiga dislocada en Cerro de Cal, silenciándola de inmediato.

A continuación sobre la granja avícola, donde se concentraba el grueso de las tropas que se iban a introducir en combate, cayó una segunda y tercera salvas de cohetes BM-21, seguidas de otras sobre toda el área, lo que se prolongó hasta aproximadamente las dos de la tarde, tras lo cual las filas enemigas, con un considerable número de bajas y llenas de pánico, abandonaron el campo de batalla de manera desorganizada. 

Así, a solo unas horas de arribar al 11 de noviembre, con el éxito total de las tropas angolano-cubanas y la destacada actuación de las unidades de artillería, en especial de los BM-21 que desempeñaron un papel fundamental, concluía la batalla de Quifangondo. 

Mientras estos acontecimientos se desarrollaban en las cercanías de Luanda, en horas de la noche del 9 de noviembre, desde la jefatura de la dirección principal del sector de N´to, en la provincia de Cabinda, se decidió enviar una patrulla de exploración integrada por guerrilleros de las FAPLA, que cruzara las líneas defensivas del primer batallón del CIR y marchara hacia la frontera con Zaire en la dirección de Chimbuande. La patrulla logró observar e informar sobre la presencia de una fuerte agrupación de tropas enemigas que al parecer se disponía a atacar N´to.

Poco después, al amanecer del día 10, fue enviada una patrulla de exploración cubana con la misión de ubicar al enemigo y determinar con mayor precisión su posición, fuerzas y medios. Luego de alejarse unos dos kilómetros al frente de las posiciones defensivas de la primera compañía del batallón, se encontró con el fuego de la agrupación enemiga que decididamente avanzaba sobre dicha unidad. La patrulla pudo responder el fuego y comunicar la situación al mando cubano empleando la radio.

El adversario en composición de unidades integradas por soldados zairenses y del FLEC, acompañadas de carros blindados y artillería, continuó la marcha con la seguridad de que en su avance no encontraría fuerte resistencia, ya que solo había enfrentado a las dos pequeñas patrullas de exploración angolana y cubana, que ante su superioridad se habían retirado.

Por su parte el jefe en N´to al recibir la información de la exploración ordenó a los morteros y la artillería abrir fuego sobre las fuerzas enemigas y a la primera compañía, que se defendía en esa dirección, rechazar el ataque. Al mismo tiempo trasladó las ametralladoras antiaéreas 14,5mm al borde delantero en esa dirección del ataque principal.

No transcurrió mucho tiempo en que las salvas de fuego de todas las armas ocasionaron más de un centenar de bajas entre los soldados, y lograron detener la marcha de los carros blindados enemigos que seguidamente comenzaron a retirarse junto a los sobrevivientes. Se había logrado rechazar al adversario en ese primer intento.

Ese mismo día, simultáneamente durante las primeras horas de la mañana, en un punto en la costa al sur de la ciudad de Cabinda llamado Boca Chica, al norte de Labe, se pudo observar el acercamiento de un buque madre y varias lanchas enemigas que  comenzaron a realizar una operación de desembarco. 

Muy cerca del lugar se encontraba emplazada una batería de GRAD-1P, manipulada por guerrilleros angolanos de las FAPLA con experiencia en el empleo de ese medio de fuego. Al realizar el primer disparo se logró hacer blanco sobre una de las lanchas y  continuó realizando el fuego sobre toda esa área de mar. La sorpresa y la efectiva respuesta artillera desmoralizaron a los atacantes y provocó la retirada de las lanchas y del buque. El intento de desembarco fue rápidamente neutralizado.

Aproximadamente a las doce del día el enemigo lanzó un segundo ataque que se inició con el fuego de obuses 105mm sobre la segunda compañía que defendía el flanco derecho de la dirección principal, a lo que respondió la batería de obuses 122mm angolano-cubana, con tanta precisión que logró destruir una sección de morteros 106,7mm, una batería de morteros 81mm y un puesto de observación.

El fuego simultáneo de la infantería combinada con los obuses, cañones antitanques y las ametralladoras 14,5mm en breve tiempo obligó al adversario a desistir en su intento de vencer la resistencia de los combatientes que defendían la dirección principal, y se vieron obligado a retirarse más allá de la frontera, ofreciendo un imagen de total derrota.

El 11 de noviembre, luego del rechazo de esos dos ataques contra la dirección principal, los combatientes angolanos y cubanos continuaron combatiendo en varias direcciones, principalmente las de Chimbuande y Chingundo. A partir de ese y el siguiente día 12, iniciaron una impetuosa ofensiva en ambos sectores, transformada luego en persecución y completa derrota del invasor que se retiró de manera desorganizada hacia Zaire. Batalla que nuestro Comandante en Jefe, calificara como “un Girón africano”. 

Las batallas de Quifangondo y Cabinda, permitieron que a las doce de la noche del 11 de noviembre de 1975 se proclamara la independencia de la República Popular de Angola. Concluía medio milenio de opresión colonial y surgía libre y soberana una nueva república donde se mezcló la sangre y el sudor de angolanos y cubanos. En esos días y en los años posteriores, como expresara en una ocasión el Presidente de Angola, José Eduardo Dos Santos: “… brilló en toda su intensidad la estrella del internacionalismo”.

(*) Organización de base UNHIC, General de División, Manuel Fernández Crespo, Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.

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