Marco Rubio y Díaz Ballart
Los senadores de origen cubano Marco Rubio y Díaz Ballart, dos distinguidos miembros de la "gusanera" de Miami, junto al presidente Trump

Por Arnaldo Musa

Cuando escribo estas líneas no sé quién triunfará en las elecciones norteamericanas, si Trump o su rival Biden, pero con el de ahora ya sabemos a lo que tenemos que enfrentar y con el demócrata la historia demuestra que no se puede ilusionar mucho con un mejor trato, aunque siempre habrá que tener un compás de espera.

Cierto que con Donald Trump la “gusanera” de origen cubano ha tenido las manos libres y la complicidad avalada por millone$ de dólares para sus planes de aplastar a la Revolución Cubana, no importa cuántas víctimas haya de por medio.

Ha sido toda una política de bloqueo, no de embargo como eufemísticamente la propaganda al servicio del imperialismo le llama, porque, como expusiera el reconocido politólogo estadounidense Noam Chomsky, Cuba ha estado sufriendo el bloqueo más feroz de toda la historia de la Humanidad.

Siempre tengo en mente el asesinato del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy, una persona quien dio el visto bueno a la invasión por Playa Girón preparada desde tiempos de su predecesor, Dwight D. Eisenhower, pero que luego llegó a preparar contactos con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en un cambio que disgustó a los halcones y, sobretodo, a esos contrarrevolucionarios enquistados en la sociedad miamense.

Se trató inútilmente de culpar a Cuba del crimen, pero todo se cayó como un castillo de naipes, como la teoría de un asesino en solitario, cuando se disparó de tres lugares diferentes y se llegó a impactar por lo menos cinco veces -quizás 12-. en el cuerpo del mandatario.

Y es que ha sido siempre una constante que cada vez que han existido momentos de negociación, diálogo y procesos de mejoría de las relaciones, los sectores de la extrema derecha cubano- estadounidense, y hasta dentro del propio gobierno de Estados Unidos, se han movilizado y articulado para fabricar pretextos, con el objetivo de torpedear cualquier posibilidad de entendimiento entre ambos países.

EN LA ERA DE CARTER

Lo ocurrido durante la administración de James Carter dejó lecciones muy importantes. Ambos países habían avanzado hacia una posible normalización de las relaciones, pero los sectores de la extrema derecha cubanoamericana contaron con fuertes aliados dentro del equipo gubernamental, como Zbigniew Brzezinski, asesor para Asuntos de Seguridad Nacional, una figura realmente reacia al entendimiento con la Isla.

El 11 de septiembre de 1980 fue asesinado en las calles de Nueva York, el diplomático cubano Félix García, miembro de la misión de Cuba en Naciones Unidas por la organización terrorista Omega 7, un día antes de una importante reunión que se estimaba fuera secreta programada entre Peter Tarnoff, ayudante del Secretario de Estado norteamericano, y Fidel en La Habana, con el fin, no logrado, de hacer fracasar un diálogo con posibilidad de entendimiento.

Con el gobierno de William Clinton, a pesar de que éste se había comprometido con la “gusanera” de derribar al gobierno cubano, se lograron momentos de entendimiento, principalmente en el flujo migratorio y en la solución de la denominada crisis de los balseros.

Posteriormente, con los gobiernos republicanos, las cuestiones fueron de mal en peor, hasta que en el segundo mandato de Barack Obama se logró el restablecimiento de las relaciones diplomáticas el 17 de diciembre del 2014, con la particularidad de que, por vez primera, y única, EE.UU. se abstuvo en la resolución presentada anualmente por Cuba en la ONU de condena al bloqueo.

Con la asunción de Trump ya todos conocen como han ido deteriorándose estos débiles y casi inexistentes vínculos, con un mandatario que ha hecho de todo para hacer morir de hambre al pueblo cubano y así ganarse la Florida, donde la “gusanera” tiene votos y dinero.

Tomado de Cubasí

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