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La guerra económica, comercial y financiera que ejecuta Estados Unidos contra Cuba, es un verdadero genocidio que debería sentar a sus responsables en la Corte Internacional de Justicia.

Son muchas las justificaciones que esgrimen sus responsables para mantenerla, la más reciente es que “los militares cubanos se apoderan del dinero de las remesas familiares para reprimir al pueblo y exportar su modelo”.

Tal parece que la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la CIA, se olvidan que en sus propios documentos se ponen al desnudo esas mentiras. Basta con citar algunos, para demostrar sus verdaderas intenciones criminales contra el pueblo cubano, desde hace 60 años cuando no existían sus argumentos actuales.

El 14 de abril de 1959, el embajador yanqui en La Habana y el Jefe de la Estación de la CIA, elaboraron un memorando donde plantean:

El gobierno de Estados Unidos deberá tomar una línea positiva, amistosa, hacia Cuba, a Castro y los objetivos de la Revolución, pero una actitud inquebrantable hacia el comunismo en Cuba…”

Otro informe enviado al director de la CIA, el 11 de diciembre de 1959, por J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de esa agencia, expone:

“Soy de la opinión que, si Castro tiene éxito en consolidar su posición y mantenerse en el poder durante otros dos años, puede producirse un daño prolongado a la posición de vanguardia, ya debilitada, de Estados Unidos en América Latina … Por tanto, Estados Unidos debetrabajar en el derrocamiento de Castro, en el término de un año, y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unido”.

Entre las medidas que propuso J.C. King, estaban:

“Alentar a grupos opositores cubanos a favor de Estados Unidos”. “Darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

El 6 de abril de 1960, Lester D. Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos, redactó un informe que afirma:

“No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Para lograr esos objetivos, el presidente D. Eisenhower, ordenó a la CIA elaborar un Programa de Acciones Encubiertas, para:

Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos. Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…, por medio de la creación de tres grupos de oposición aceptables con los cuales ya la Agencia Central de Inteligencia está en contacto”.

En abril de 1961 se produce la invasión mercenaria por Bahía de Cochino, organizada por Estados Unidos, siendo derrocada en solo tres días, lo que dio lugar al Proyecto Cuba, fechado el 18 de enero de 1962, que expone:

“El objetivo es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“La acción política será apoyada por una Guerra Económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada”.

Estos elementos afirman que siempre su propósito ha sido estrangular a la Revolución, al no poder impedir su triunfo, como expresó el director de la CIA, el 23 de diciembre de 1958, durante reunión del Consejo de Seguridad Nacional:

“Tenemos que evitar la victoria de Castro”.

Mucho odio acumulado ante tantos intentos por ahogar económicamente a la Revolución, como afirmaron altos funcionarios de la CIA en uno de sus estimados de inteligencia, donde exponen:

“El programa de Acciones Encubiertas de la CIA ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro y estimular a los elementos disidentes… y eliminar a Castro”.

“Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Las sanciones que hoy continúan, son parte de esa política fracasada que persisten en mantenerla, porque como afirmaron especialistas del Council on Foreign Relations:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Los yanquis no soportan su frustración, y no saben que más hacer para que el pueblo se lance a las calles, sin querer entender que los cubanos leen y escriben, porque la Revolución les permitió analizar con objetividad que el único responsable de sus penurias es el gobierno de Estados Unidos, el mismo que le arrebató el triunfo a los mambises en 1898, e impuso la Enmienda Platt, aquella que les dio el derecho a intervenir en la Isla e imponer contra la voluntad popular, la base naval en Guantánamo,.

El pasado 26 de octubre de 2020, Timothy Zúñiga Brown, encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, publicó en Twitter:

Estados Unidos continuará negando al régimen la posibilidad de obtener recursos para reprimir al pueblo cubano…El pueblo de Cuba es quien merece recibir el máximo beneficio de sus familias. Por ello, la reciente acción del gobierno de sacar al MINFAR y al MININT del proceso de remesas”.

Nuevos pretextos para tratar de alcanzar lo que dijo Lester Mallory en 1960. Los yanquis no aprenden la lección, por eso son tan odiados por los pueblos del mundo, donde solo siembran muerte y destrucción, recibiendo el grito de las masas ¡Yanquis go home!

Pero como expresó José Martí:

“Anchas tumbas construyen con sus propias manos las maldades”

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