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(Parte 2)

Si ya era conocido la influencia Martina sobre las acciones de Fidel, en el asalto al Cuartel Moncada se evidencia cual era la magnitud de la misma al expresar:

–Nadie debe preocuparse de que lo acusen de ser el autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia– subrayó enfático Fidel. (l juicio a los participantes en el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 21 de septiembre de 1953)

El inicio de la etapa revolucionaria demandaba también la necesidad de unir todas las fuerzas en función del mismo objetivo. Teniendo en cuenta esta premisa se crean las Organizaciones Revolucionaras Integradas, luego, el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, y finalmente el Partido Comunista de Cuba. Es preciso destacar que las causantes de la necesidad de un partido único, no solo se fundamentan en la asimilación del ideario martiano por Fidel y el pueblo, sino que se vuelve a presentar como una necesidad histórica, pues es lógico que una revolución asediada por el imperio y sus aliados buscara la unidad de acción política dentro del país.

En medio de incontables presiones, agresiones, acciones terroristas y mediáticas de subversión y manipulación, la Revolución Cubana y su Partido se han mantenido firmes entre tantos embates de diversa índole. La realidad es que hubiese sido imposible, y lo es actualmente, instaurar un sistema multipartidista sin perder nuestra libertad y soberanía.

En los últimos años, Cuba ha entrado en un proceso de actualización de su modelo social y económico, una necesidad a sintonía con los cambios que han ocurrido a nivel global. La realidad se presenta como una crisis del capitalismo escala global, y por ende del imperialismo estadounidense y su visión unipolar del mundo.

La verdad, es que hoy más que nunca es necesario la concepción de un solo partido que sirva como guía para alcanzar las metas que han quedado pendientes y alcanzar un socialismo más próspero y sostenible.

La unidad sigue siendo un factor clave para el éxito, la cual no parece encontrar cabida en el multipartidismo, especialmente en latinoamérica.

¿Por qué deberíamos cambiar algo que necesitamos o que es voluntad de la mayoría?

No podemos dejar nuestro destino a manos de los que quieren vender la patria al imperio, y aunque existe una diversidad de criterio a nivel de sociedad, pienso que es posible canalizarla y debatirla dentro del partido del pueblo. Sería ilógico ceder ante el reclamo de una minoría al servicio de los que añoran tiempos neocoloniales y el regreso de una sociedad decadente y amoral.

Nuestra actualización no supone violar uno de los principios fundamentales del socialismo cubano en materia sociopolítica: el sistema de Partido único, como guía y rector de la sociedad y el Estado. Un partido que goza del apoyo de la mayoría, así lo prueba la Constitución de la República de Cuba, la cual fue aprobada con un 95,85 % de las boletas válidas.

En la actualidad, el modelo de Partido único es blanco de ataques por una parte de la emigración cubana miamense, la mayoría relacionada con la burguesía que huyó de Cuba luego del triunfo de la Revolución y antiguos esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, todo esto apoyado por las cúpulas de poder norteamericanas.

Pero lo anterior no queda ahí, pues existe hoy una superestructura global montada para desprestigiar a la Revolución. La misma, utiliza los grandes medios de comunicación masiva y las tecnologías de la información y las telecomunicaciones para la difusión de contenidos de diferente índole que van dirigidos a subvertir el orden interno en la isla y provocar un estallido social.

A dos años de la aprobación de la Constitución vigente y la ratificación del sistema socialista y el modelo de partido único por la mayoría, Cuba se encuentra combatiendo una pandemia que ha provocado una gran pérdida de vidas humanas y el desplome de la economía a nivel global.

Si bien la realidad en el mundo se presenta como caótica, nuestro sistema a demostrado su capacidad de respuesta ante una contingencia de tal magnitud. Actualmente, Cuba cuenta con cinco vacunas propias y subiendo, las brigadas médicas cubanas han salido a ayudar a sus hermanos todo el mundo, la población no se ha visto abandonada, y se han provisto los tratamientos a todos los cuídanos infestados con la Covid-19, el sector de la educación a sabido dar respuesta a las demandas de la actual situación, ningún niño(a), mujer, anciano(a) a quedado abandonado(a), y se ha tratado de garantizar lo básico a todos los cubanos.

La campaña de vacunación contra la Covid-19 ya es un hecho en Cuba, más habría que analizar la situación global.

Si Cuba no ha podido dar respuesta a todas las demandas de su pueblo, no es por la falta de voluntad del estado, o por tener un sistema unipartidista, sino por un férreo e inhumano bloqueo que nos impide acceder a los insumos, materias primas, tecnologías, financiación, y un sin límite de posibilidades que existen para todos, menos para los cubanos.

La estrategia del enemigo se basa en la distracción, en la manipulación, el engaño, provocar la desunión, estos saben que de no existir un partido único ya nos habrían colonizado nuevamente, a través de su sistema multifragmentador o «multipartidista».  

La realidad es que nuestro sistema unipartidista es resultado de una necesidad de defender nuestra soberanía a toda costa y nuestra cultura.

Por tanto, el Partido y Estado Socialista de Derecho son elementos esenciales de nuestra soberanía la cual no estamos dispuestos a renunciar, preferiríamos desaparecer de la faz de la tierra

Hoy más que nunca hace falta unidad de acción política, en medio de un escenario complejo y hostil donde el enemigo apuesta por dividir los pueblos con su estrategia imperial de «Vade Vidi Vinci», pero no nos dejaremos.! ¡Caerán como lo hizo Roma! Su política obsoleta los conduce al aislamiento, al repudio mundial, al colapso de su propio sistema, un sistema que carece de moral para señalar a otros.

Crece dentro las entrañas del imperio la semilla de su propia destrucción, desde su política vacía, los títeres con traje puestos en nombre de la élite invisible, su sistema de «dos partidos» y su eterno show, su papel en contra del desarrollo y la multipolaridad que tanto teme.

Nosotros los cubanos, seguiremos construyendo nuestro futuro como nación, sin permitir injerencias, la visión del mundo del imperio es algo que los cubanos no compartimos.

Seguimos creyendo en el socialismo como forma de garantizar los derechos plenos del hombre y no desistiremos en avanzar a una sociedad más prospera y sostenible, con la guía de nuestro partido y un pueblo unido.

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

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