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No pude estar en el parque de Trillo, como tampoco estuve en la Sierra o en Girón, porque no había nacido o tenía apenas un año. Sí tuve el honor de ser corresponsal de guerra en Angola, con grabadora, agenda y bolígrafo, pero también con un fusil al hombro, una pistola en el cinto y, alguna que otra vez, varias granadas en los bolsillos. Participé también, como todos los jóvenes de mi generación, y hasta hoy, en muchas otras batallas y escaramuzas por la Revolución, dentro y fuera de Cuba. Esto lo digo desde ahora mismo para quienes en Facebook se interesan muy frecuentemente por mis testículos. Pero es lo menos importante.

Los excesos de la vida azarosa y bella que he tenido hasta hoy en mi Patria cubana están pasando algunas cuentas a mi salud, por lo cual mi pasión por el periodismo escrito se torna un poco más dolorosa, pero así el reto de sentarme ante el teclado es más disfrutable aún. Lo asumo una vez más, porque es un deber ante mi conciencia, mis padres y mi familia, que no puedo ni quiero eludir.

En las actuales circunstancias, sobre todo los últimos días vividos, quiero sumar algunas ideas y reflexiones personales al pensamiento colectivo y ampliamente mayoritario (eso está más que demostrado) de los verdaderos revolucionarios y patriotas cubanos, estén donde estén. Dicho más claramente: voy a meter la cuchareta en el “diálogo” que está de moda.

Voy con ideas cortas, sueltas y revueltas, tal y como me vayan viniendo a la mente, por temas, por puntos, lo que se me ocurra esta mañana de invierno tropical:

Alguito de la historia hasta hoy…

1.         La Revolución que triunfó el 1ro de enero de 1959 fue el resultado de cien años de lucha por la independencia y la soberanía de Cuba, hasta entonces inconclusas y tantas veces traicionadas, aplastadas, mancilladas…  Céspedes, Martí, Maceo, Gómez, Mariana… Mella, Guiteras, Abel… Camilo, el Che, Fidel, Almeida, Melba, Haydee, Celia, Vilma… son algunos nombres unidos para siempre por luna misma historia.

2.         Batista fue la gota de sangre que desbordó la copa de la ignominia. La Cuba batistiana y (recuérdese) capitalista de entonces era el burdel de los yanquis, el casino de sus mafiosos y la fábrica de hacer dinero fácil para sus ilustres empresarios. La Habana era la vitrina y el oropel donde bailaban las prostitutas que al final de la jornada se iban a dormir en las muchas villas miseria. Lo demás (salvo Varadero y alguna que otra bucólica excepción) era paisaje, plan de machete, desalojo, miseria hambre y muerte.

3.         Por eso el pueblo mayoritario, el de los humildes, los desposeídos, los campesinos, los obreros y otros trabajadores, junto con lo mejor de la intelectualidad y los verdaderos patriotas cubanos, algunos incluso de la mediana y alta burguesía, apoyaron la Revolución.

El verdadero enemigo…

4.         A sólo 90 millas está la potencia militar más poderosa de la historia, que aún sufre por haber perdido sus casinos, sus burdeles y su relajo en Cuba, porque le hicimos una revolución socialista en sus propias narices hace 62 años, porque les dimos en Girón, en Etiopía, en Angola… y les damos en la ONU y por todos lados todos estos años. Porque no han podido derrotarnos ni apagar nuestro ejemplo al mundo… Un enemigo fiera herida. No olvidarlo jamás.

5.         Socavar la unidad de los cubanos en torno al gobierno revolucionario fue y es el objetivo principal de las sucesivas administraciones yanquis desde el mismo 1959. En lo adelante la guerra fría, caliente, tibia y congelada de Estados Unidos contra Cuba, que incluye agresiones de todo tipo (además de las armadas) no ha cesado hasta hoy. El bloqueo es una aberración política y un acto de genocidio. Negarlo o llamarlo embargo es traicionar al pueblo de Cuba.

6.         Donald Trump es, hasta esta mañana, el último y más absurdo capítulo de esta historia de hostilidades. La vida dirá lo que sigue, pero el Che siempre lo vio clarito: “ni tantico así” …

7.         Los enemigos de la Revolución cubana, los trumpistas aún prestados en el poder, derrotados, pero no vencidos (entre ellos una buena cantidad de cubanos que viven en Estados Unidos, y unos pocos solapados en Cuba) no pueden permitir que un nuevo gobierno yanqui retome el camino de acercamiento emprendido por el “hermano Obama”. Le quieren dejar a Biden la papa bien caliente.

8.         Lo sucedido en los últimos días apunta claramente, desde el principio del show en San Isidro (y antes de este), en esa dirección. Los enemigos externos e internos de la Revolución (esto es cíclico desde 1959, pero se refuerza nuevamente ahora por los problemas económicos de Cuba, vinculados a la pandemia y al recrudecimiento feroz del bloqueo) están haciendo de todo, a lo descarado, para provocar y lograr que el gobierno cubano cometa un error en el enfrentamiento a lo que no se puede permitir ni aquí, ni en Estados Unidos, ni en ningún lugar del mundo, para tener nuevos pretextos que refuercen la etiqueta de “dictadura cubana”.

9.         “Oh míster presidente, mire cómo están las cosas en Cuba, el pueblo en las calles (no importa si las imágenes son del parque Trillo), luchando contra el gobierno comunista, recuérdese que usted está acusado de serlo… Mejor esperar un poco, quizás al segundo período antes de dar un paso a favor, no vaya a ser… y este sea el inicio del final de la dictadura allí” … Me parece estar escuchando ya a los asesores de Biden. Ahora mismo leo que ya uno de ellos me está dando la razón, mera coincidencia.

10.      La otra carta en juego, demostrada por la nueva escalada de intromisiones de la embajada yanqui en La Habana, es provocar que el gobierno cubano, con el derecho que le asiste, tome medidas drásticas contra esos «diplomáticos» de la CIA, ahora convertidos en choferes, asesores, banqueros e instigadores de acciones “patrióticas” y “culturales” de la rancia fauna de la marginalidad anticubana, lo que supuestamente provocaría el mismo resultado:  dejar a Biden diez pasos más atrás respecto a Cuba, con una embajada cerrada y, mejor aún, con unas relaciones rotas. 

Las redes y los enredados…

11.      No soy un experto en el tema, pero ya se sabe que las redes sociales son hoy un arma muy poderosa en manos de quienes las dominen. Sobran los ejemplos de “revoluciones” anticomunistas, ni sé de qué flores, telas o colores; también de guerras imperialistas organizadas y alentadas por Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram… Cuba llegó tarde a Internet, pero en los últimos años, muy rápidamente, se ha extendido, desarrollado y propiciado por el gobierno (en medio de mil carencias económicas) el acceso del pueblo a las redes, la informatización de la sociedad. Tampoco es casualidad que desde Estados Unidos y Europa se empuja con fuerza y alevosía el proceso, se regalan teléfonos y datos para la navegación de sus trabajadores voluntarios y asalariados contra la Revolución cubana.

12.      Nuestra prensa (la escrita, radial y la televisiva) a la cual me honro en pertenecer y por eso aquí me extiendo, tiene su gran virtud en la decencia y su apego riguroso a la verdad (ya lo dijo Fidel “no mentir jamás”). Por eso a veces, quizás demasiadas veces, en aras de preservarla y defender la Revolución de toda la propaganda en contra, busca al detalle argumentos sólidos y hechos comprobados, espera señas claras y no se lanza con la de trapo… Pero ahí también nace su mayor pecado: es muy lenta para vivir en el oeste actual. Está demostrado que hoy es mucho peor dejar demasiado tiempo hablando solo al enemigo, sobre todo cuando no está Fidel con su genialidad única y la experiencia guerrillera para salir de su trinchera en el momento que consideraba oportuno y disparar certero en el blanco preciso (“llegó el Comandante y mandó a parar”). Un reto de los tiempos que apremian.

13.      La mayoría del pueblo confía en nuestra prensa, pero las formas tediosas, aburridas, manidas, mueleras…  de las cuales no logramos salir, divorcian cada día a más jóvenes del televisor, la radio y los pocos periódicos cuando aparecen. Internet tiene que ser también nuestra arma principal, pero “fotocopiar” un periódico o una emisora en ella es disparar al aire. De esto llevamos muchos de nosotros periodistas cubanos hablando durante años en reuniones y congresos de la UPEC y en otros espacios a mano. Un problema aún por resolverse, pero (lo reconozco) tan complicado como el huevo y la gallina y el agua al coco…

14.      En esto la Revolución y los revolucionarios que hoy peinamos canas, pero no estamos retirados de la pelea por Cuba, no podemos seguir a la defensiva. Darles cada vez más estas armas modernas a los jóvenes revolucionarios (que son también la inmensa mayoría), seguros de que padres y maestros los educamos bien todos estos años, y les proporcionamos las herramientas necesarias para manejar con certeza ideas computadoras, teléfonos y redes… Debemos y tenemos que confiar en ellos, aunque se equivoquen haciendo. La juventud es la fórmula mágica, como en el Moncada, la Sierra y en muchos años de Revolución. Crearle las condiciones para que se sientan útiles y puedan con su trabajo aportar a Cuba y a su propio bienestar personal y familiar, pondrá a nuestros jóvenes en el camino de mirar hacia adelante, hacia el deber patriótico y no hacia los lados (y menos hacia aquel dónde “se vive mejor”). Preparémoslos a todos, desde ahora, para que puedan llegar a presidente a los 30 años. De lo contrario, nos los roba el enemigo, o ellos mismos nos roban la Revolución.

15.      Hay demasiada gente hoy en Cuba que no tiene nada que hacer, y por eso terminan haciendo y pensando en lo que no deben. Vivir del cuento (excepto el programa de Televisión), o de robar y “luchar la calle” en la marginalidad que llena bolsillos a costa del engaño y el sufrimiento de las buenas personas, debe ser condenado por leyes cada día más severas y maniatado por la actuación profesional, inteligente, pero implacable  de los órganos de defensa y seguridad del país, las instituciones estatales y de la “sociedad civil” (al fin triunfó un término que aborrezco, porque… ¿entonces la otra sería la sociedad militar, lo estatal no es civil?) incluidos unos CDR y FMC revitalizados en sus funciones originales. Hay muchas personas honestas en Cuba que extrañamos lo mejor del espíritu de aquella discutida, pero en su momento efectiva, “ley contra la vagancia”. 

16.      Dirigentes a cualquier nivel corruptos, ladrones, descarados, aprovechados, extremistas-oportunistas, burócratas, timoratos, achantados en el esperar qué dicen de arriba y otros etcéteras, deben ser igualmente desterrados para siempre a como dé lugar. Pero, ojo: no son ni nunca han sido la mayoría.

17.      Sé poco de economía, sin embargo: acelerar hasta el fondo el proceso de la unificación monetaria, que llegue más temprano que tarde hasta la muy deseada desaparición de las tiendas en USD, es imprescindible para retomar el sentido de la fórmula socialista “de cada cual… y a cada cual” lo que se gane con su trabajo, sea estatal, cooperativo, privado… pero honesto. Las remesas bienvenidas, pero rápidamente convertidas en esos pesos nuestros con los cuales podamos adquirir todo lo necesario, cuando la oferta sea mejor y más cercana a la demanda.

18.      Confío, ¡confiemos! en el gobierno cubano encabezado por el presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez. Han demostrado tener los conocimientos, la entrega y el coraje necesarios para ser la continuidad de Fidel y los demás líderes históricos de la Revolución, para, en medio de acontecimientos bien difíciles (avión, tornado, huracanes, boqueo recrudecido, pandemia…) salir adelante y llevarnos, al ritmo que dictan las circunstancias, hacia el futuro mejor que necesitamos para Cuba, con o sin los yanquis de “amigos”.

¿Qué es exactamente todo lo que debe ser cambiado? ¿Y quiénes deben cambiarlo?

19.      Sí, hay mucho por hacer todavía para mejorar nuestra sociedad por todos y para el bien de todos. Pero negar lo hecho por la Revolución hasta aquí es de malagradecidos. Me (aquí va una única palabrota que debo autocensurar…) los grandes profesores, profesionales, catedráticos, doctores y hasta excelentes obreros que recibieron la mayoría de sus conocimientos y saberes gratuitamente en los centros de enseñanza en Cuba y hoy los usan para vociferar (y/o solapar) su veneno contrarrevolucionario desde esta, la otra o cualquier orilla. Me encantan esos que en su perfil de Facebook ponen sus saberes y títulos en inglés.

20.      Hay mucho que debe y tiene que ser cambiado, sí Fidel, pero tu frase bella en su contexto original es ahora frecuentemente sacada de este para dejarnos en un limbo donde, al parecer, hasta la Revolución debe ser cambiada por otra. Sólo el pueblo, el Partido Comunista y las instituciones revolucionarias de cualquier tipo, incluidas las de la sociedad civil, ahora sin comillas, saben y deben decidir qué debe ser cambiado, cómo, cuándo y por quienes. En Cuba, por cierto, se producen esos cambios cada día.

21.      No nos engañemos: Cuba no se parece a ningún otro país, el socialismo cubano no puede copiar al calco y no se va a parecer nunca a ninguna otra experiencia socialista foránea, simplemente porque allí no viven cubanos, ni tienen a los yanquis a 90 millas. Mucho menos, y por esas y otras muchas circunstancias geográficas, históricas, culturales, folklóricas, religiosas… es imposible pretender convertir a nuestro país en la Suecia, la Noruega y mucho menos en la Suiza del Caribe.

22.      Pedir o exigirle a gritos al gobierno que haga lo que no puede o no debe hacer porque va contra la Revolución, es perder y hacerles perder el tiempo a quienes duermen poco cada noche, porque se exprimen los cerebros pensando en nuestro presente y futuro, protegiéndonos de la COVID-19, buscando alternativas para burlar el cerco económico y garantizar hasta donde parece imposible las condiciones mínimas de una vida digna y segura para todos en Cuba, sin importar tu inclinación política.

23.      Los buenos y verdaderos artistas tienen también muy poco tiempo para meterse en política, porque tienen mucho trabajo por hacer para crear, ofrecer e incluso vender sus obras para vivir honradamente.

24.      Las carticas, los listados, las huelguitas… el llamamiento a un diálogo que siempre ha existido entre el gobierno revolucionario cubano con los jóvenes, con los intelectuales, los profesionales… (como si Fidel y Díaz Canel, y muchos en sus respectivos gobiernos no lo hubiesen sido nunca) es sólo la punta del iceberg de un plan bien concebido por los tanques pensantes del anticomunismo mundial, encabezado por la CIA, y desgraciadamente probado con éxito en los países del socialismo europeo hace más de 30 años.

25.      No seamos ingenuos, ya pasó por allá: Después de los “diálogos rotos” vino (ya lo están augurando nuevamente en Miami) el derramamiento de sangre y luego las bombas de la OTAN. Muchos de aquellos, en su momento respetables y hasta prósperos países socialistas, hoy son naciones de tercera, divididas, atomizadas, con gobiernos de extrema derecha, con gente muriendo de hambre, frío y enfermedades curables, entre ellos muchos de aquellos intelectuales que encendieron la chispa y avivaron el fuego anticomunista por un puñado de dólares y sueños de una noche de verano.

26.      Es también moda, para lograr firmas de artistas, intelectuales y otros reconocidos profesionales, con una obra verdadera, escribir y publicar en las redes que todo lo aguantan, nunca se sabe bien por quién, o por quiénes, carticas y documentos de una ambigüedad extrema (tan ecuménicas que…), con palabritas acurrucadoras de corazoncitos tristes (todas convenientemente mezcladas), como paz, amor, libertad de expresión, igualdad, derechos humanos, fraternidad entre todos los cubanos, no importa si estos son los delincuentes y asalariados de San Isidro, los trumpistas o odiadores de Miami, los inconformes por la (su) situación en la Cuba de hoy y hasta buenas personas que luego se sentirán arrepentidas y manipuladas, aunque, cubanos tercos al fin, no lo reconocerán jamás, o lo harán demasiado tarde.

27.      Desconocer, alejarse y luego declararse no representados por instituciones como la UPEC, la UNEAC, la AHS y otras de intelectuales y periodistas revolucionarios cubanos, es un derecho de cada quien. Pretender fundar e imponer a nuestra sociedad organizaciones paralelas y hasta partidos y órganos de prensa contrarios a la Revolución, es un ejercicio baldío mientras exista la Revolución.

28.      Ya me cansé. Ah, la Sierra Maestra sigue estando en el mismo lugar. ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

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