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La decisión de crear el nuevo Instituto de Información y Comunicación Social (IICS) es una clara expresión de la voluntad política del país de fortalecer nuestra democracia, elevar la participación del pueblo en la construcción del modelo económico y social que hemos escogido, garantizar mayor nivel de transparencia y control popular en la gestión gubernamental, así como afianzar la unidad y consenso de la nación.

Ello lo afirmó este miércoles Onelio Castillo Corderí, uno de los integrantes del Grupo Permanente de Trabajo que ha tenido la responsabilidad de presentar la propuesta del organismo rector, en correspondencia con lo enunciado en la Política de Comunicación Social del Estado y el Gobierno aprobada en enero de 2018.

Durante una conferencia de prensa en la que se abordó la importancia y los objetivos del naciente IICS como organismo de la Administración Central del Estado en correspondencia con el Decreto-Ley 41, Castillo Corderí aseguró que esta decisión robustece la institucionalidad del país en un campo vital y estratégico para la consecución de las principales aspiraciones de la nación en el orden económico, político y social.

«Hablamos de fomentar la cultura del diálogo y el consenso que es ir a ese mandato constitucional que establece que Cuba es un Estado Socialista de Derecho porque con más comunicación nuestro Estado es más democrático y con más comunicación el capital simbólico de la nación se engrandece y con más comunicación social el futuro de la nación les va a pertenecer más a los cubanos y a los que decidan libremente asumir», argumentó.

El IICS concreta un largo y complejo proceso investigativo de muchos actores. En tal sentido, Castillo Corderí detalló el amplio proceso de construcción colectiva, de análisis y estudio sobre el tema que comenzó en 2013, e incluso antes, cuando se planteó la necesidad de trazar y perfeccionar las vías de comunicación e información de la sociedad.

Agregó que se contó con un diagnóstico sobre la situación real de la comunicación en la nación con la participación de medios e instituciones. Como resultados de ese análisis, mencionó el predominio de un enfoque divulgativo y unidireccional de la comunicación, la ausencia de normas jurídicas relacionadas con este tema y la no concepción de la comunicación social como una herramienta estratégica de dirección del Estado en las instituciones, entidades y organizaciones.

Sobre este proceso, Humberto Fabián Suárez, vicepresidente primero de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, destacó que también se recibió desde el comienzo el tributo académico de nuestras universidades y sus facultades de Comunicación Social, lo que dotó a este empeño de un indiscutible rigor científico y una mirada actualizada sobre este ámbito del conocimiento dentro y fuera de Cuba.

Igualmente, destacó el aporte esencial de las organizaciones profesionales vinculadas con la comunicación, de los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, de Relaciones Exteriores y de Economía y Planificación, así como de funcionarios del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido.

Por eso, apuntó que el Instituto —como organismo de la Administración Central del Estado, con todas las facultades estatales como cualquier otro de los que existen en nuestro país—, se caracteriza por ser inclusivo, amplio y atemperado a nuestros tiempos y su propósito será siempre articular, apoyar, conducir y organizar el nuevo sistema de comunicación, específicamente de los medios, y responder a los intereses de la Revolución y la ciudadanía.

Este organismo tiene el fin de lograr que el sistema de medios —el cual estaba dividido en varios organismos— tengan un aseguramiento material y económico para su desarrollo, se alcance la articulación entre la comunicación institucional, mediática y comunitaria, la lucha contra el secretismo, la construcción de la imagen de país, mejorar la comunicación de los servicios y los mecanismos de protección al consumidor, así como reconocer el patrocinio y la publicidad, declaró.

Fabián Suárez explicó que en los próximos días el Consejo de Ministros aprobará las propuestas que se han realizado para este Instituto respecto a su estructura, funciones, expresión en municipios y provincias, y está previsto que en febrero de 2022 se apruebe un Decreto-Ley sobre la Comunicación Social en Cuba, según el cronograma legislativo.

Al ser interrogado sobre el papel que tendrían ahora los sistemas de la radio y la televisión, Castillo Corderí aclaró que continuarán con su labor y las transformaciones que en ellos ocurran serán de forma gradual y en correspondencia con las normas jurídicas aprobadas. Y reiteró que en todo lo que se haga se parta del principio de reconocer la información, la comunicación y el conocimiento como bienes públicos y derechos ciudadanos, así como un proceso veraz, oportuno y transparente.

«El Decreto-Ley 41 no es el fin de todo el proceso que desarrollará el país, que no solo constituye una profunda transformación estructural. Todo a lo que se aspira presupone también una honda transformación cultural que abarca toda la sociedad y se irá fraguando paulatinamente», significó.

Funciones propuestas al Consejo de Ministros

—Proponer el perfeccionamiento de la Política de Comunicación Social del Estado y el Gobierno cuando corresponda.

—Controlar el cumplimiento de la política informativa trazada por el Partido para los medios de comunicación masiva y respaldar la autoridad de sus directores.

—Dirigir metodológicamente la ejecución de la comunicación social en los órganos del Estado, los organismos de la Administración Central del Estado, los órganos locales del Poder Popular, los sectores estatal y no estatal, las organizaciones y formas asociativas.

—Gestionar y desarrollar investigaciones sociales en los ámbitos de la comunicación social, así como propiciar la superación de los profesionales del sector.

—Coordinar e impulsar la inclusión de contenidos sobre comunicación social en los programas de enseñanza, gestionar la marca país y coordinar las acciones de comunicación que tributen a la identidad e imagen Cuba.

Tomado de Juventud Rebelde

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