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Por Pedro Etcheverry Vázquez, Luis Rodríguez Hernández

Manuel Fajardo Rivero (Piti) se incorporó al Movimiento 26 de Julio en la Universidad de La Habana durante su época de estudiante donde se graduó como médico, después regresó a Manzanillo, su ciudad natal, comenzó a ejercer su profesión en la clínica “La Caridad” y en ese lugar junto con el doctor René Vallejo organizaron una célula clandestina del movimiento que era utilizada por Celia Sánchez Manduley en los tiempos difíciles de la guerra de liberación en la Sierra Maestra.

Cuando la situación se complicó en Manzanillo y los dos médicos corrían serios peligros para sus vidas fueron autorizados para incorporarse al Ejército Rebelde donde desempeñaron una importante labor en el hospital de la Comandancia General en La Plata donde alternaron su condición de médico con la actividad guerrillera.

En el segundo semestre del año1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz designó a Piti Fajardo segundo Jefe de la Columna No. 2 Simón Bolívar del Cuarto Frente Oriental con el grado militar de capitán, donde terminó la guerra en los llanos Tunas-Holguín.

Después del triunfo de la Revolución fue jefe de la construcción de la Ciudad Escolar “Camilo Cienfuegos” en el Caney de las Mercedes y posteriormente dirigió las operaciones militares contra la banda del traidor Manuel Beatón en la Sierra Maestra, más tarde fue designado por Fidel jefe de las primeras operaciones de la Lucha Contra Bandidos en la zona montañosa de la provincia de Las Villas con el comandante Vitalio  Acuña Núñez (Vilo) como segundo al mando.

Para el segundo semestre de 1960 en el Escambray por orientaciones de la CIA existían dos agrupaciones de alzados con más de cuatrocientos efectivos. Por la zona oeste del macizo montañoso, en Cumanayagua y Manicaragua, conectados con cabecillas contrarrevolucionarios de Cienfuegos y Santa Clara se encontraba una agrupación con cerca de 115 hombres bajo el mando de Sinesio Walsh Ríos y Plinio Prieto Ruiz concentrados en un lugar conocido por Nuevo Mundo, esperando armas y otros pertrechos de guerra que la CIA les haría llegar mediante sobrevuelos nocturnos.

La dirección de este frente de alzados  estaba a cargo de la organización  terrorista Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) y un grupo de agentes de la CIA radicado en el Escambray encabezados por William Alexander Morgan y Jesús Carreras Zayas, antiguos miembros de la dirección del II Frente Nacional del Escambray (IIFNE).

Paralelamente hacia el este del Escambray vinculado a los municipios de Trinidad, Sancti Spíritus y Fomento se encontraban Evelio Duque Miyar y Osvaldo Ramírez García con alrededor de trescientos hombres estructurados en bandas con sus respectivos cabecillas. Estos alzados respondían a las órdenes del agente de la CIA Ramón Ruisánchez (autotitulado Comandante Augusto) radicado en La Habana quien actuaba en representación de la organización terrorista Legión Democrática Constitucional (Rescate), dirigida desde Miami por el otrora politiquero Antonio de Varona y Loredo.

Para enfrentar aquella compleja situación el Comandante en Jefe decidió utilizar en gran escala la experiencia de Los Malagones en Pinar del Río durante la captura del esbirro batistiano Luis Lara Crespo (El Cabo) y su banda. Creó la Escuela de Milicias “Camilo Cienfuegos” en La Campana, ubicada en el municipio de Manicaragua, indicó la selección de mil milicianos, integrados por campesinos y obreros agrícolas del Escambray para prepararlos militarmente y ordenó el traslado de veinte oficiales del Ejército Rebelde de los doscientos que se preparaban en la zona oriental del país para que se entrenaran junto con los milicianos. Entre estos oficiales marchaba el compañero Luis Fornaris.

Después Fidel se reunió en el Hotel Jagua de Cienfuegos con los veinte oficiales del Ejército Rebelde al frente de los cuales se encontraba el capitán Orlando Lorenzo Castro (Pineo), donde les explicó la idea de la misión a cumplir y les presentó al Comandante Manuel Piti Fajardo quien estaría al frente de las “operaciones de peine hasta chocar con el enemigo” y al Comandante Félix Torres González que atendería la correcta aplicación de la Ley de Reforma Agraria en la región, y otros aspectos relacionados con la atención a los aspectos económicos, políticos y sociales en las zonas campesinas.

Posteriormente fue designado un pequeño grupo para organizar la labor de contrainteligencia formado por Enio Leyva Fuentes, Carlos Figueredo Rosales y Dámaso Lescay Tabares.

El curso en la escuela de La Campana duró varias semanas y fue visitado por Fidel en numerosas ocasiones para chequear el desarrollo de la preparación del personal.

Un día antes de comenzar las operaciones contra los bandidos Fidel llegó a La Campana y sobre un bibijagüero como tribuna se dirigió a todos los presentes. En su improvisado discurso insistió en la forma correcta que debían ser tratados los campesinos a los que se les tenía que proteger de la acción depredadora de los banidos y no se les podía dañar sus propiedades de ninguna forma. Añadió que la escuela dispondría de los recursos necesarios para alimentar a las tropas, e insistió en que debían tratar con mucho respeto a las familias campesinas, teniendo claro que la misión era destruir a las bandas de alzados sin maltratar a nadie.

El Comandante en Jefe trató de explicar en un mapa la ruta que debía seguir cada pelotón, pero al ver que la mayoría de los oficiales no estaban preparados para entender el lenguaje cartográfico decidió entregarle en un papel escrito con su puño y letra el lugar exacto donde debía desplegarse cada pelotón, el itinerario a seguir y el día que debían llegar a Topes de Collantes donde se encontrarían de nuevo todas las unidades.

Estando en la escuela a Fidel le llegó la noticia de que el Comandante Félix Duque había tenido un accidente de tránsito y se encontraba herido grave en el Hospital de Cienfuegos por lo que rápidamente se dirigió a ese lugar para interesarse  por la situación del destacado combatiente, del hospital se trasladó para el Hotel Jagua, donde poco tiempo después recibió la información sobre la presencia de una banda de alzados en un lugar intrincado del Escambray cienfueguero cerca de una comunidad llamada La Sierrita.

Fidel aprovechó la ocasión para demostrar cómo se debía actuar en casos como este y personalmente se trasladó al lugar con un pequeño grupo de combatientes, cercó la casa donde se escondían los bandidos y después de un breve tiroteo estos se rindieron.

Sobre esta operación el Comandante en Jefe expresó: “A los primeros tres bandidos los capturamos nosotros, la escolta que estaba conmigo y yo, capturamos a los primeros tres bandidos en el corazón del Escambray…”

Con la demostración práctica que había dado el Comandante en Jefe todo estaba listo para comenzar las operaciones en la primera etapa de la LCB en el Escambray.

El día 8 de septiembre salieron los veinte pelotones en camiones hacia Fomento pasando por Güinía de Miranda, dejando a cada pelotón en el punto indicado. De Fomento a Trinidad las tropas viajarían en tren realizando la misma operación con los restantes pelotones.

Joaquín Bembibre Vázquez uno de los cabecillas de bandas de la agrupación de Nuevo Mundo preocupado por la larga estancia de más de cien alzados en un solo campamento propuso a Sinesio Walsh desconcentrar sus fuerzas, pero este no aceptó argumentando que debía esperar la llegada de las armas que les enviaría la CIA. Ante esta respuesta Bembibre abandonó aquel lugar junto con sus seguidores. Al cabo de unos días cuando se alejaba de la zona chocó con un pelotón de milicianos de los que habían salido de La Campana y en el encuentro murió el teniente Obdulio Morales Torres, primer combatiente caído en combate contra las bandas del Escambray.

Dos semanas después los veinte pelotones se reunieron en los alrededores del sanatorio de Topes de Collantes donde intercambiaron las experiencias vividas durante la persecución de los bandidos.

Cuando los quinientos milicianos pertenecientes al segundo grupo terminaron su preparación en la escuela de La Campana se sumaron a la lucha contra las bandas terroristas de alzados que ya habían cometido sus primeros crímenes contra la población campesina.

En los días finales del mes de septiembre a través de fuentes confiables se conoció el lugar donde se encontraba la agrupación de alzados de Sinesio Walsh por lo que el Comandante “Piti” Fajardo ordenó que todos los pelotones se trasladaran para Charco Azul, un lugar cercano al punto donde estaban los alzados, para desde allí junto con setecientos milicianos de la provincia de Oriente atacar el campamento de la mayor agrupación de bandidos del Escambray.

El 6 de octubre fueron capturados Sinesio Walsh y Porfirio Remberto Ramírez Ruiz y en los días siguientes cayeron la mayoría de los alzados de aquel peligroso grupo.

Plinio Prieto que había regresado de Miami después de recibir indicaciones de la CIA para recibir los lanzamientos de armas por vía aérea, trató de salir del Escambray para alertar a Ruisánchez de lo que estaba ocurriendo, pero fue detenido en Cumanayagua portando documentos de identidad falsos haciéndose pasar por sanitario del Ejército Rebelde.

El desembarco aéreo de armas que esperaban los alzados por aquellos días se produjo, pero la operación estaba controlada por Benigno Balsa Batista el agente “Patricio” del G-2, quien actuaba infiltrado en una organización contrarrevolucionaria en Cienfuegos y conocía que el lanzamiento de los paracaídas con armas tendría lugar cerca del Salto del Hanabanilla, por lo que todo el cargamento cayó en manos de los milicianos y los campesinos que los apoyaban.

El 20 de octubre fueron detenidos los comandantes del IIFNE y representantes de la CIA en el Escambray William Morgan y Jesús Carreras quienes fueron sometidos a juicio con todas las garantías procesales, y sancionados a la pena capital.

El resultado final de la operación que había comenzado el 8 de septiembre fue de 102 bandidos capturados incluyendo 9 cabecillas de los 15 que ocupaban cargos en sus distintos niveles de mando, de los 6 restantes 2 desertaron y huyeron hacia la Florida: Edel Montiel Lorenzo y Joaquín Bembibre Vázquez, 4 sobrevivieron y continuaron alzados Evelio Duque, Osvaldo Ramírez, Manuel Alberto Pacheco Rodríguez (El Congo) y Luis Santana Gallardo (Luis Vargas), así como fueron detenidos 75 colaboradores. La peligrosa agrupación de bandidos acampada en Nuevo Mundo bajo el mando de Sinesio Walsh había sido liquidada.

Con relación a los resultados de esta operación el 10 de octubre de 1960 en el periódico Revolución apareció la siguiente reflexión del Comandante Piti Fajardo: “Esta gente ignora de verdad que ninguna guerra de guerrilla puede hacerse y mucho menos ganarla si no se cuenta con el apoyo de los campesinos. Durante 29 días mantuvimos la persecución de los alzados, registramos todo el Escambray y así fuimos capturando prisioneros hasta un total de 102 en el monte, otros que iban a incorporarse a ellos y algunos más que les servían de enlace en Las Villas y en La Habana. Los que quedaron dispersos caerán irremediablemente en manos de las milicias que tienen tomadas todas las vías de escape”.

La experiencia de Los Malagones para capturar al Cabo Lara en Pinar del Río aplicada en el Escambray bajo la dirección del Comandante en Jefe mostró la validez de movilizar campesinos y obreros agrícolas entrenados militarmente para operar contra pequeñas y medianas agrupaciones de alzados estructuradas en bandas, pero también nos enseñó que cuando se trataba de grandes concentraciones de bandidos se hacía necesario utilizar mayor cantidad de tropas bien armadas para su neutralización, por lo que fueron introducidas nuevas tácticas como el cerco, el entrecerco y el peine.

Sobre este tema el Comandante en Jefe reflexionó: “Salieron unos campesinos allí del Escambray que son unos combatientes formidables. Se entrenaron dos grupos de quinientos y tan pronto se entrenó el primer grupo, se mandó a una zona: cuando terminamos de entrenar el segundo grupo, se envió también. Entonces como el problema era capturar a estos señores, llegaron milicianos de Oriente. Tomaron aquello, hicieron un cordón y entonces empezó la tarea de localizarlos, y los fueron localizando en una serie de días”.

La rápida acción de las grandes masas populares organizadas en las Milicias bajo la certera dirección de Fidel y Raúl combatieron con éxito las bandas de alzados no solo en el Escambray  sino también en Pinar del Río, en Matanzas y en la zona oriental del país.

Ante la situación en que se encontraban los bandidos en el Escambray la CIA propuso al gobierno norteamericano cambiar el plan inicial de guerra irregular por una invasión aeronaval que fuera capaz de desembarcar y crear una cabeza de playa donde instalar un denominado gobierno provisional que solicitara una intervención militar, lo que fue aprobado.

A partir del 4 de noviembre de 1960 comenzaron a actuar para la aplicación del nuevo plan de entrenamiento de los mercenarios que se preparaban en los campamentos de la CIA en Centroamérica: así surgió la Brigada de Asalto 2506 que sería derrotada en unas 66 horas por nuestro pueblo en Playa Girón.

El Comandante en Jefe, que seguía de cerca los movimientos y las acciones del enemigo, se percató a tiempo de que en el Escambray se proyectaba la dirección del golpe principal, y decidió tomar un grupo de medidas para enfrentar el nuevo reto. En el aspecto militar, teniendo en cuenta la experiencia obtenida en las operaciones militares realizadas recientemente se indicó convertir los pelotones de La Campana en compañías de milicias, acelerar el proceso de formación de batallones de combate en todo el país y fortalecer la labor de la contrainteligencia con un grupo de compañeros encabezados por Aníbal Velaz Suárez y Luis Felipe Denis Díaz. Desde el punto de vista económico y social se crearía el Plan Especial Escambray para fomentar planes de desarrollo en beneficio de los pobladores de la región.

En aquella situación tan complicada y peligrosa en la que el Comandante en Jefe, el Comandante Piti Fajardo y otro importante grupo de compañeros dedicaban todo el tiempo a crear las condiciones para lanzar una operación de grandes proporciones, el 29 de noviembre en horas de la noche cinco elementos contrarrevolucionarios de la ciudad de Trinidad asaltaron la casa del ex Comandante del II Frente Nacional del Escambray Alfredo Peña donde ocuparon cinco fusiles de guerra para alzarse.

La noticia llegó rápidamente a la Sección de Operaciones del G-2 y de allí fue transmitida con inmediatez al puesto de mando de las FAR por lo que unos minutos después coincidieron en el entronque de Topes de Collantes el Comandante Piti Fajardo y Luis Rodríguez Hernández (coautor de este artículo) en ese momento jefe del G-2 en Trinidad, entre otros compañeros. Allí fueron localizados algunos de los asaltantes, pero cuando se organizaban las fuerzas para iniciar su persecución, se originó un breve tiroteo en el cerco resultando mortalmente herido el Comandante Manuel Piti Fajardo, jefe de las operaciones del Escambray.

El golpe fue muy doloroso para todos, no obstante, el Comandante en Jefe de inmediato nombró como nuevo jefe de operaciones al Comandante Dermidio Escalona Alonso quien dio continuidad a la obra iniciada por Piti Fajardo en la serranía villareña.

La Operación Jaula de las FAR, que tuvo lugar entre principios de diciembre de 1960 y los primeros días de abril de 1961, fue dirigida magistralmente por Fidel y Raúl, neutralizó la Operación Silencio de la CIA al capturar todo  el cargamento de armas enviado a los alzados del Escambray por vía aérea y liquidó las bandas terroristas de alzados en esa región montañosa, lo que constituyó un golpe demoledor a los planes del Gobierno de Estados Unidos contra nuestra patria.

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