Imagen: Razones de Cuba
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Los programas Democracia dirigidos a un “cambio de régimen” (6)

Desde 1997 la USAID y su denominado “Programa Cuba”, con la colaboración estrecha de la NED, han sido la columna vertebral de la subversión anticubana en su carácter de financista principal de la contrarrevolución y la nueva estrategia sediciosa de estos tiempos.

Cientos de instituciones y ONGs extranjeras han sido depositarias de estos millonarios recursos desde Estados Unidos los que encubren sus operaciones subversivas en los denominados Programas Democracia ejecutados por grandes corporaciones de las comunicaciones, editoras, medios periodísticos, programas de televisión, plataformas en las redes sociales, centros políticos, culturales, económicos, organizaciones contrarrevolucionarias, fundaciones, centros religiosos de derecha, centros de estudios, institutos, universidades y organizaciones internacionales anticomunistas.

En muchas ONGs se va desvaneciendo su falsa condición de ente “no gubernamental sin ánimo de lucro” en la medida que prolongan sus contratos con la NED y la USAID. Se produce un proceso de degradación convirtiéndose muchas de estas en lo que algunos autores denominan “centros de subversión política e ideológica” con una plantilla de cuadros mejor preparados para la sedición y una nómina numerosa de contratistas y subcontratistas decididos a los más oscuros designios.

Esta transformación contribuye a una mayor eficiencia en el trabajo subversivo y una colaboración más directa y comprometida de muchos de estos contratistas al dispositivo operativo que atiende Cuba en el Centro de Misiones del Hemisferio Occidental de la CIA.

Muchas entidades u ONGs, atendiendo a su experiencia y resultados anteriores, son repitentes en cada año fiscal, lo que le permite dar continuidad a todo un trabajo dirigido. Se calculan unas 180 instituciones y ONGs beneficiadas materialmente por la USAID en forma directa desde 2009 hasta la fecha, sin contar la participación de otras cientos en tareas complementarias de cada programa y miles de sub contratistas y beneficiados de la enorme maquinaria subversiva, que constituye también un negocio millonario del que disfrutan muchos enemigos de la Revolución cubana.

Los Programas Democracia establecen los objetivos más generales y corresponde a la ONG principal beneficiada siguiendo un protocolo establecido, someter los proyectos de trabajo según el presupuesto asignado a la aprobación de la USAID. Ningún tema seleccionado queda al azar, como se ha explicado en este ciclo de ensayos históricos. Desde las oficinas de la USAID y el Departamento de Estado se les dará seguimiento puntual a cada programa en el terreno mediante la información rendida por la ONG contratada.

La prioridad en el tema mediático

Un peso importante de las aportaciones de la USAID se dirigen a los programas que abordan el tema mediático. Esta influencia elaborada para todos los gustos e inquietudes transita por medios y autopistas del espectro radioeléctrico que está presente en nuestra vida diaria cuando usamos el WI-FI para conectarnos a Internet, cuando hablamos por teléfono celular, consultamos las noticias del mundo y nos comunicamos a otros dispositivos inalámbricos en las redes. 

Esta carga ideológica que cae como una lluvia pertinaz sobre nuestra población, en especial la más joven, está presente también en la literatura y en las noticias que accedemos por facebook, en programas de entretenimiento o el intercambio entre amigos en esas plataformas en las redes sociales o en la labor de odio de los mercenarios dentro y fuera del país que pulula en las redes las 24 horas del día.

Está presente también en la agenda subversiva de ONGs extranjeras que han operado en el territorio cubano como Strendia Social Consulting del Perú que junto a la entidad chilena Guamá, con jugosas asignaciones de la USAID, trabajaron en un proyecto contrarrevolucionario pera incentivar una sátira irreverente y ofensiva contra líderes y funcionarios revolucionarios cubanos.

Con este propósito planearon enviar a estudiantes de la Universidad de las Artes y la Universidad de Ciencias Informáticas copias falsas de videos manipulados sobre resúmenes de noticias del Noticiero de la Televisión Cubana y de un  boletín falso en formato PDF del periódico oficial Granma que utilizaban la burla y la desmoralización.

Es sin dudas un esquema de trabajo subversivo muy organizado y abarcador que cuenta con años de experiencia y aspira a un  impacto político e ideológico sobre la población cubana cada vez mayor.

Los programas Democracia pueden prolongarse entre uno y tres años de ejecución, pero las subvenciones se extienden hasta años posteriores y los proyectos subversivos iniciados no se interrumpen. Ejemplo de ello son los 73 programas aprobados contra Cuba en el año fiscal 2019 – 2020, de los cuales un total de 23 continuarán recibiendo dinero durante los años 2021 y 2023, según sus propias fuentes.

Cualquier lector puede acceder a los textos de estos programas en Internet encontrando intereses legítimos como la libertad de información y expresión, la educación cívica o la defensa de los Derechos Humanos. Mediante ese léxico engañoso la USAID intenta falsear el verdadero objetivo de estos proyectos que es instigar ideas y valores para denigrar e intentar destruir la obra de la Revolución.

Las campañas subversivas son parte también de esta estrategia de comunicación y cuentan con el apoyo en estos proyectos. Una meticulosa lectura de los textos de los programas contra Cuba entre los años fiscales 2014 y 2020 nos advierte que la USAID orientó a las ONG subvencionadas trabajar en unas 15 campañas, algunas de carácter mundial.

El llamado a estas campañas de propaganda se inserta en varios programas asignados a la ONG Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, radicada en la Florida y otras ONGs a las que la USAID no identificó en la Web. Esto no es un hecho casual pues permite a sus organizadores centralizar los hilos virtuales de cada campaña, seleccionar los entornos de comunicación ya se trate de un contexto laboral, político, cultural o estudiantil, elegir cuidadosamente los medios, canales y las plataformas a su servicio en las redes sociales, adaptar el mensaje en el momento más oportuno y su duración.

Distintos ejemplos en estos últimos años muestran cómo se construyen campañas de propaganda a partir de situaciones provocadas intencionalmente por el mismo enemigo.

Insisten en amplificar mensajes con segmentación de públicos como los jóvenes, considerados factores de cambio interno. Se introduce un lenguaje diverso y abundante generación de productos comunicacionales como artículos, memes, chistes, caricaturas, y humor político desde posiciones contrarrevolucionarias hasta “no confrontacionales”, presentadas desde espacios alternativos privados abastecidos en ocasiones por la USAID.

No faltan las consignas de “inviabilidad del socialismo”, el fracaso del modelo económico, negar el grave impacto del bloqueo económico, desacreditar a los dirigentes revolucionarios y sus familias, promover manifestaciones de calle para “reclamar” supuestas necesidades “legítimas e insatisfechas como leyes sobre la violencia hacia la mujer o la protección animal o contra el Decreto Ley 349 en el ámbito de la cultura y el racismo. Todo es parte del modelo subversivo dirigido a inyectar demandas “insatisfechas” desde plataformas de base para presionar hacia arriba.

En septiembre de 2019, ante la repentina escasez de combustible por medidas de bloqueo económico que impidieron el movimiento de embarcaciones petroleras contratadas hacia la isla, no menos de 77 medios subversivos en el exterior se confabularon en una campaña anticubana que sembraba la incertidumbre y cuestionaba el manejo de la crisis por parte del gobierno cubano.

Promotor de estas campañas es la organización terrorista Directorio Democrático Cubano la que ha recibido de la USAID y la NED asignaciones en los últimos años fiscales por $ 3,898,349, para promover campañas de odio, exaltación del terrorismo mediático e instigar las marchas contrarrevolucionarias dentro del país mediante su emisora Radio República que transmite siete días de la semana a través de señales de fm y am, con una programación dirigida a los temas cubanos.

Otra de estas ONG mercenarias es People in Need que radica en la República Checa y publica en su sitio Web por encargo de la USAID, brinda capacitación y asistencia técnica para producir contenido mediático “no censurado” en Cuba y fortalecer la capacidad de los medios independientes. Fue promotora de la campaña subversiva “Cuba Decide” durante el proceso eleccionario, a la que se comprometió colaborar “con gran riesgo personal.”

Ningún sector social en Cuba escapa a ese impacto. El objetivo es tratar de dividir y quebrar poco a poco y sin prisa ese componente social nacido en la Revolución, sembrando sutilmente en terreno fértil la apatía, el cansancio, el rechazo a los valores patrióticos, y en paralelo, exacerbar tensiones y empujar a los discordantes y marginales a la protesta irresponsable del vandalismo en las calles.

Algunos ideólogos norteamericanos, como Thomas Carothers, miembro de Carnegie Endowmend for International Peace, uno de los más renombrados académicos en el tema “promoción de la Democracia”, que constituye el objetivo estratégico de los programas de la USAID en todo el mundo, ha declarado que el impacto político de estos programas sobre Cuba es a largo plazo, pues están diseñados:“[…] para sembrar en Cuba los fundamentos de una transición y no pueden medirse en fase de implementación […] muchos de los resultados importantes de los programas de Democracia son psicológicos, morales, subjetivos, indirectos y retardados en el tiempo […]”.

El impacto de los programas subversivos contra Cuba en los últimos cuatro años

Los dos periodos presidenciales de Barack Obama en Estados Unidos hasta principios de 2017 mantuvieron una cadena de eventos agresivos contra Cuba, en los que se mantuvo el apoyo millonario a los programas de la USAID y se financiaron otros proyectos como el “periodismo independiente” por $1,550,000. Se asignaron $ 850.000 para “herramientas digitales”, $750,000 para “reclamar derechos laborales” y $ 500,000 para la “igualdad y defensa de la población negra en Cuba”.

Esta administración actuó implacablemente en la persecución de las finanzas externas cubanas, con multas inverosímiles a los bancos extranjeros, lo que expresaba un fortalecimiento real del bloqueo económico y financiero. El presidente norteamericano proclamó hipócritamente durante su visita a Cuba después de restablecerse en 2015 las relaciones diplomáticas a nivel de embajada entre ambos países: “[…] que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba […] No vamos a imponerles nuestro sistema político ni económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propio camino, y darle forma a su propio modelo […]”

Un análisis integral de los factores que antecedieron a los sucesos del 11 de julio en Cuba, nos revela el fortalecimiento del proceso de golpe blando contra nuestro país que venía produciéndose desde años atrás.

Una nueva operación de la CIA bajo auspicio y complicidad con la Administración de Donald Trump, se desató desde entonces en combinación con una férrea política de bloqueo y guerra económica como maniobra de presión, combinada con operaciones subversivas bien organizadas y dirigidas a sectores claves de la sociedad cubana, la que no ha tenido cambios visibles en el actual periodo presidencial de Joe Biden.

La CIA adoptó nuevas variantes agresivas junto a su comunidad de inteligencia en ese año 2018. Cualquier dato económico o financiero obtenido por sus espías que favoreciera la estabilidad económica de Cuba constituiría una prioridad de la agencia para intentar sabotear cualquier gestión, ya sea negociaciones o suministros de alimentos, combustible, transportación marítima o materias primas para medicamentos e inversiones para el desarrollo científico técnico o biotecnológico.

El enemigo es consciente que todo lo que pueda ser dañado u obstaculizado contribuye inevitablemente a la asfixia económica del país. Estas operaciones de desestabilización precisaron un enorme esfuerzo de nuestras autoridades para limitar en lo posible sus afectaciones a la economía. Reproducirlas en los últimos cuatro años haría interminable esta narración.

Es evidente que en esta última etapa el desempeño de la CIA ha estado en línea con altos niveles de clandestinidad, tecnología y recursos financieros con un enfoque de inteligencia anticipatoria, como lo demuestra el alto nivel de prioridad de este tema en la Estrategia de Inteligencia Nacional de los años 2014-2017 y 2018-2022.

El enemigo aspira a explorar el futuro de sus enemigos como una forma de predicción, estudiando nuevas tendencias y condiciones cambiantes ante nuevos escenarios sociales y políticos, mediante una actividad de espionaje más abarcadora que le permita aplicar medidas operativas o de cualquier carácter de acuerdo a sus intereses.

Esta alta agresividad contra Cuba la involucra también en burdas maquinaciones subversivas para lograr el deseado estallido social e intentar derrocar a la Revolución desde dentro. En las acciones de espionaje aprovecha sus novedosas capacidades tecnológicas cibernéticas en operaciones encubiertas en el plano ideológico y político que tienen como campo de batalla Internet y los espacios de intercambio en las plataformas comunicacionales de las redes sociales.

Otras estructuras civiles y agencias como la USAID y la NED desempeñan igualmente tareas al servicio de la CIA con estos propósitos sediciosos. Algunos autores estiman que un alto por ciento de sus tareas clandestinas es ejecutado por contratistas o subcontratistas privados.

Este es el caso de muchos programas de la USAID y la NED vinculados a los temas de gobernanza y democracia, que constituyen en la práctica verdaderas operaciones encubiertas con un impacto e influencia política sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua.

En febrero de 2018 el Departamento de Estado norteamericano estableció una Fuerza de Tarea en Internet para Cuba para promover el flujo de información libre y no regulado en la isla, agregando que examinaría los desafíos tecnológicos y las oportunidades para expandir el acceso a Internet y los “medios independientes” que operan dentro y fuera de Cuba. En la actualidad el gobierno de Joe Biden repite esta maniobra.

El 12 de febrero de 2018 el entonces director de la CIA Mike Pompeo declaró a una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que como futuro Secretario de Estado continuaría apoyando el acceso de Internet al pueblo cubano y consideraría cuidadosamente cualquier recomendación que le formulase el “Grupo de Tarea de Internet sobre Cuba.”

Resultaba increíble esta nueva maniobra con claros propósitos subversivos, en momentos que ya se habían activado en Cuba 600,000 nuevas líneas móviles, con 4,5 millones de dispositivos en manos de la población, siendo considerada Cuba ese año el país de mayor crecimiento en dos categorías de conectividad digital.

Era evidente que el enemigo ajustaba las piezas de su mecanismo golpista contra Cuba.

En 2018 se produjo también un incremento del activismo y el liderazgo del trabajo de la USAID contra Cuba. El Departamento de Estado brindaba públicamente un total apoyo a la gestión del  administrador de la USAID Mark Green, que en medio de un gran despliegue propagandístico declaró que Cuba, Nicaragua y Venezuela eran sus prioridades, acusando a Cuba en tono cínico e insultante de ser responsable de la crítica situación interna en esos países.

El apoyo gubernamental a la USAID se  hizo más explícito con la designación del  cubanoamericano John Barsa como Administrador Asistente para América Latina y el Caribe de la USAID, que le brindó un total acceso a instituciones vinculadas a esta última así como a los funcionarios encargados de aprobar y fiscalizar los proyectos de los programas subversivos contra Cuba.

John Barsa había sido asistente del ex congresista Lincoln Díaz-Balart, con altas responsabilidades en la NASA y el Departamento de Seguridad Interna, vinculado al equipo de transición de Donald Trump y con alta incidencia en el tema Cuba.

En una audiencia ante el Congreso de abril de 2018 para su confirmación al cargo de Jefe del Dpto. de Estado, el jefe de la CIA Mike Pompeo declaró su incondicionalidad a la USAID, catalogándola como la principal agencia del gobierno estadounidense y su actuación mundial en el fortalecimiento de la gobernanza, la democracia y los derechos humanos.

A la pregunta de un congresista de si Pompeo defendería el presupuesto de la NED, incluyendo la continuación del financiamiento a sus institutos centrales como herramienta fundamental en los Estados Unidos, este respondió afirmativamente, agregando que si era confirmado como Secretario de Estado se comprometía a revisar el plan de la administración para animar a organizaciones como la NED a hacer un mejor uso de las subvenciones de fuentes gubernamentales y no gubernamentales. En ese momento se anunciaba un posible recorte del 60% del presupuesto de la NED para 2019 lo que posteriormente quedó sin efecto.

Mike Pompeo finalizó su intervención felicitando el papel del Congreso norteamericano por las operaciones y programas aprobados por el gobierno estadounidense, incluyendo los del Departamento de Estado y la USAID. Pompeo se mantendría en el nuevo cargo de Secretario de Estado hasta enero de 2021.

En los años fiscales 2018, 2019 y 2020, coincidiendo con la pandemia de la COVID 19 y la crítica situación económica interna, fueron aprobados por la USAID y la NED 128 programas subversivos contra Cuba con una descomunal asignación monetaria de $ 33, 555,217, de acuerdo a sus datos registrados.

El desarrollo de estos programas ha contribuido también al ablandamiento político e ideológico entre personas y sectores sociales más vulnerables y preparan el terreno a otras acciones subversivas y de desestabilización, como se ha venido apreciando en los últimos meses.

Sin embargo, estos programas como bien enseña el devenir histórico han sido derrotados una y otra vez, lo cual evidencia que nunca lograrán sus sediciosos objetivos.

Lea también:

El mercenarismo y los programas subversivos al interior de Cuba (5)

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