Foto: Internet

Por Alejandra Brito Blanco

A Carlos Serpa Maceira lo sigue la Historia. Nació un 10 de octubre, de 1966, su segundo nombre es Manuel y vivió en el poblado La Demajagua, en la Isla de la Juventud. Incluso el seudónimo que escogió, Emilio, tiene un vínculo con el pasado.

―El esclavo que portaba la bandera junto al Padre de la Patria se llamó Emilio ―dice con orgullo―. Mira tú que casualidad. Por eso te digo que en esta historia gloriosa, porque para mí ha sido gloriosa, no hubo traición ni confusión.

Pero no fue por este personaje que eligió ese nombre para identificarse como agente de la Seguridad del Estado. La historia es mucho más triste, y gloriosa, como el mismo afirma.

―El primer seudo que tuve fue Luis. Es el nombre del primer agente secreto del Ejército Libertador, en la lucha contra el coloniaje español ―relata―. Qué pasa, a mí me criaron mis tíos Pilar y Emilio. Ellos me transmitieron muchos valores revolucionarios, humanistas. Él me contaba pasajes de la lucha contra la dictadura de Batista. Era chofer, revolucionario, del Movimiento 26 de Julio. Trabajaba en una empresa que se llamaba General Asfalto. Traslado hacia la Sierra Maestra a revolucionarios perseguidos por los cuerpos represivos, perteneció al batallón 111 de las Milicias Nacionales Revolucionarias, fue herido en Playa Girón. Todavía no habían intervenido la empresa donde trabajaba. Un oficial se paró en el patio y les dijo que quienes estuvieran dispuestos a trasladar al Ejército Rebelde y a las milicias Nacionales Revolucionarias a Playa Girón dieran un paso al frente. Él fue el único.

De aquel hombre aprendió las palabras libertad y Patria. De él, la vocación de sacrificarse para defender sus principios. Cuando era niño, su tío lo sentaba sobre las piernas para narrarle epopeyas heroicas. Le hablaba de Revolución y socialismo. Gran disgusto se llevó al enterarse de los nexos de su sobrino con la contrarrevolución interna. Le parecía mentira verlo aliarse con quienes él juró combatir.

―No sabía que yo estaba infiltrado entre los enemigos de la Revolución. Eso lo afectó mucho. Se peleó y dejó de hablarme. En una última conversación, me reclamó fuertemente ―rememora―. Entonces cayó en el hospital de un infarto. Incluso se vio la posibilidad de decirle la verdad, porque estaba muy grave. Pero lamentablemente no pudo saberlo, porque el infarto le repitió. Se me murió. Entonces yo pedí autorización para que se me dejara cambiarme el seudónimo y ponerme su nombre.

Carlos, el otro Emilio, es un hombre broncíneo y vivaz. Habla con la elocuencia propia de un periodista de experiencia. Sus palabras desbordan pasión cuando habla de Cuba. Resistió una década entre las filas de los enemigos de la Revolución. Había llegado desde Cárdenas a la Isla de la Juventud para desempeñarse como corresponsal de prensa. Allí se produce el acercamiento:

―Antes de comenzar esta misión siempre tuve una posición de apoyo incondicional a la Revolución, y la he mantenido. Trabajé como periodista allá en Cárdenas, en Radio Ciudad Bandera y en el periódico Girón. Luego del traslado para Isla de la Juventud escribí para diferentes medios de prensa, como Radio Caribe, Islavisión y el periódico Victoria. Allá había una organización llamada Comité Pinero Pro-Derechos Humanos. Yo comencé con ellos, ya bajo las indicaciones de los órganos de la Seguridad del Estado. Así fue como comenzó esta historia.

Fue vocero de varios grupos anticubanos como la Brigada 2506, las Damas de Blanco y la Unión de Periodistas Libres de Cuba. Allí se convirtió en los ojos y oídos de sus superiores. ¿Por qué se convirtió en agente? Compara las razones con las de los moncadistas y las del Ejército Rebelde. Vuelve a buscar los motivos en su niñez.

―Cuando mi tío Emilio me contaba todos aquellos cuentos sobre la dictadura de Batista, yo sentía una gran envidia. De nacer en ese momento, tal vez hubiera sido uno de los combatientes de la lucha clandestina, o de los alzados en la Sierra Maestra ―asiente―. Y el destino me dio la oportunidad de defender a la Revolución frente a la agresión imperialista. Yo me sentía revolucionario antes de entrar entre las filas del enemigo, pero después de cumplir esta misión, me sentí forjado, pulido. Para mí esos 10 años fueron mi Cuartel Moncada, mi desembarco del Granma, mi Sierra Maestra y mi misión internacionalista.

Pie de foto Yo soy Fidel: El ejemplo de Fidel ha inspirado a Serpa durante toda su trayectoria revolucionaria. Foto tomada del perfil de Facebook del entrevistado.

Hubo experiencias difíciles, en las cuales su filiación revolucionaria casi sale a la luz. También debió ignorar por momentos sus convicciones para favorecer un bien mayor.

―Cuando Fidel estuvo grave y se hizo la Proclama del Comandante en Jefe para el pueblo de Cuba, los enemigos de la Revolución comenzaron a divulgar al rumor estaba muerto. Yo tuve que realizar un trabajo en función de esto ―relata―. Un día asistí a una reunión de contrarrevolucionarios en el consulado yanqui. Ellos siempre te ponían TV Martí en vivo o la CNN en español. Ese día estaba la CNN. De pronto sale “¡Última hora, última hora! Las primeras fotos del gobernante cubano Fidel Castro después de su enfermedad acaban de ser reveladas por la televisión estatal de la Isla”. Cuando miro para el monitor, estaba allí, con mono deportivo que tenía las letras “F. Castro”. En ese momento los nervios me traicionaron y me dio por llorar. Tuve que introducirme en el baño, desahogarme ahí. Me dije: “Ahí está el jefe de vuelta, para guiarnos como siempre lo ha hecho”.

Foto Serpa en santa Ifigenia: Serpa rinde homenaje a Fidel en el cementerio patrimonial de Santa Ifigenia. Foto: Cortesía del entrevistado

Han pasado 10 años desde que su identidad de agente fue hecha pública, el 26 de febrero de 2011, con la denuncia Peones del Imperio, de Razones de Cuba. Desde entonces trabaja como periodista de Radio Rebelde, bloguero y colaborador de varios medios cubanos. Confiere gran importancia a la serie de materiales televisivos:

―Demostramos cómo el enemigo histórico de sigue apostando por la destrucción de la Revolución cubana, financiando con dinero, creando grupos contrarrevolucionarios… y realmente fue muy importante porque incluso trataron de minimizar nuestra denuncia. Les demostramos que pueden tener todo el dinero del mundo. La condición de Patria o Muerte se impone.

Foto 6 de RC: “Los seis de Razones de Cuba seguimos en pie, para defender a la Revolución”, afirma el periodista de Radio Rebelde. De izquierda a derecha, Dalexi González Madruga, José Manuel Collera Vento, Raúl Capote Fernández, Moisés Rodríguez, Frank Carlos Vázquez y Carlos Serpa. Foto tomada del perfil de Facebook del entrevistado.

Se despidió de la contrarrevolución en vivo por Radio Martí, el mismo día que Peones del Imperio saldría al aire. Fue una ocasión histórica, dice, pues por primera vez se escucharon consignas revolucionarias como “Viva Fidel” en la emisora anticubana.

Vivió años muy difíciles, confiesa. Desde el alba hasta el atardecer solo escuchaba hablar de “acciones macabras, de horas de Revolución”. Además, estaban los golpes recibidos cada día en las provocaciones contrarrevolucionarias, que hicieron peligrar su integridad física. Llegó a “coger miedo”, pero eso fortaleció su “leyenda entre los enemigos de la Revolución”.

―Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría con la misma convicción que siempre me caracterizó ―afirma, sin dudar un momento―. Siempre habrá un Emilio, defendiendo a la Revolución bajo la consigna de Patria o muerte.

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