Foto tomada de Cubaperiodistas

Alain Zarragoitía llegó a contar unas 80 piedras en el aire. También había botellas, cristales rotos, dos tanques de basura ardiendo en la esquina. Todas las voces se confundían en un ruido ensordecedor, que activaba los sentidos ante la cercanía del peligro.

ꟷLanzaron un palo con una cadena para el tendido eléctrico y dejaron sin luz a todo en barrio hasta las 7 y pico de la noche. También se metieron en el lugar donde un viejito acumula materias primas, rompieron todo eso y se llevaron las botellas para tirarlas ꟷrecuerda el cuentapropista de 46 añosꟷ Desde la una de la tarde empiezan a circular videítos y fake news sobre un supuesto ataque a la estación de policía del Capri. Salí a la calle y solo vi un cordón de seguridad, ni siquiera habían tropas de apoyo. Parece que ese fue el punto de “en sus marcas, listos, fuera”.

El reparador de equipos electrónicos ha vivido en La Güinera toda su vida. Conoce la zona como la palma de su mano, sus vulnerabilidades, virtudes y la calidad humana de los vecinos. Fue testigo de los disturbios acaecidos allí el pasado 12 de julio. Los alborotadores, si los unías, cabían en media cuadra. “No eran tantos, y La Güinera es mucho más que eso”, dice.

Wictor Arrete, profesor universitario y vecino del municipio Diez de Octubre, vivió una experiencia similar, el día anterior. Cuando salió a la calzada, la caravana había dejado un abundante rastro de botellas rotas, en su camino hacia Toyo.

ꟷAutomáticamente cuando yo cojo cualquier tipo de arma, las intenciones no son las más adecuadas. Quienes no tenían ese fin no iban con nada en las manos. Hablé con muchas personas cuando regresaban que se habían retirado por eso ꟷcuenta el jovenꟷ. Esos testimonios yo no los he visto plasmados en ninguno de los medios “independientes”.

Para ambos, la vorágine de información falsa que se difunde a través del escenario digital constituyó el empujón definitivo para la comisión de actos vandálicos. El contexto actual del país, unido al bombardeo de propaganda en redes sociales y otras plataformas mediáticas, llevaron a una situación ampliamente manipulada en la arena internacional. Casi dos meses después, la realidad de Cuba sigue siendo tergiversada, tomando como pretexto los acontecimientos del 11 y el 12 de julio.

Un conflicto de cuarta generación

Según el investigador cubano Jacinto Valdés-Dapena Vivanco, la guerra mediática está basada en la comunicación social, con carácter subversivo. Según un ensayo de su autoría, con su uso se busca “influenciar en los gustos, sentimientos, emociones y la conciencia de (…) personas, grupos o clases sociales para que modifiquen su conducta en interés de los fines del ejecutor”.

En el caso cubano, refiere el licenciado en medios de comunicación audiovisual Javier Gómez Sánchez, la agresión financiada por Estados Unidos ha pasado del plano informativo al emocional. “Ya no se trata de una dinámica de desinformación vs. información, sino de emotividad vs. racionalidad (…). Nunca como ahora hemos estado expuestos al financiamiento de Estados Unidos de la comunicación contra Cuba”, escribió en un artículo suyo el también director, productor y guionista.  

En este tipo de conflicto de cuarta generación, los medios son convertidos en armas de control sociopolítico. Su narrativa, más que la propia realidad, es determinante en la formación de la opinión pública y la percepción de las audiencias. Existe toda una articulación de plataformas digitales, youtubers, influencers y “sicarios” mediáticos, que operan como piezas de una estrategia comunicacional para promover el cambio de sistema social en Cuba.

Según el criterio de la Doctora en Ciencias Psicológicas, profesora y activista Karima Oliva Bello, aprovechan la difícil situación del país para reforzar la agenda de destrucción del socialismo, en consonancia con los manuales de guerra convencional que tanto han ensayado en todo el orbe.

“Tomar Partido por un sistema que sigue representando un alternativa y una esperanza para los más humildes, para quienes se hizo la Revolución, es una responsabilidad y un deber de una implicación personal muy grande”, opina Oliva Bello. Foto tomada de Endac

 “Somos un país sitiado resistiendo la fuerte presión de una ofensiva neoliberal (…) que nos hundiría en una situación de precariedad e injusticia social irreversible e inimaginable para los cubanos ya que, si bien hemos vivido con importantes carencias materiales y sin poder alcanzar aún el horizonte de equidad que deseamos, no experimentamos hace más de 60 años lo que es la dureza del capitalismo en el sur”, agrega la profesora y activista.

Como explicó el presidente cubano, a las calles también acudieron ciudadanos con inquietudes legítimas, que serán atendidas oportunamente. Esas carencias han sido utilizadas para la ejercer influencia emocional sobre una masa crítica. El propio Valdés- Dapena señala entre las características de la estrategia de Seguridad Nacional estadounidense la manipulación de la opinión con fines prospectivos, provocar cambios de sentimientos mediante procesos de persuasión que conduzcan a la acción social.

Balas no, clics

Cuando William Ferrer salió de su casa, la tarde de domingo estaba tan tranquila como otra cualquiera. Los autos seguían pasando por la calle y los niños jugaban en las esquinas. Subió por la calle San Lázaro en dirección a la Universidad de La Habana, donde trabaja como bibliotecario y profesor de Historia. Una vez allí, se conectó a Internet. El bombardeo de información no se hizo esperar. Aparentemente, el caos ponía patas arriba la ciudad, y él no se había enterado.

ꟷVi lo que estaban diciendo del lado de allá ꟷcuenta el historiadorꟷ. Se hablaba incluso de tiros por las calles, “zonas libres”. En las redes se publicaba sobre muertos, golpizas y tiros. Era información totalmente falsa. Después, por las 6 de la noche camine más, con un grupo de profesores, muchachos de la juventud, que estábamos en la universidad, y allí había una tranquilidad absoluta.

“No voy a estar sentado en mi casa tomándome un café mientras ellos hacen lo que quieran. Había que salir para la calle, porque si no, nos desbaratan el país”, dice William Ferrer.

El discurso de políticos cubanoamericanos seguidores de tendencias radicales se alineó con el de los medios “independientes” y los conglomerados mediáticos internacionales. El periodista y Máster en Desarrollo Social Rodolfo Romero Reyes enuncia varios objetivos perseguidos con la avalancha informativa, en su artículo Discursos que acompañan el “golpe suave”, del libro ¿Qué ha pasado en Cuba?. Estos son proyectar la imagen de falta de respaldo al gobierno en la mayoría de la población cubana, mostrar un país en estado de emergencia, el énfasis en el actuar violento de las fuerzas del orden público, satanizar la figura del presidente y promover una supuesta división interna en el mando militar cubano.

Según la difusa estructura de la guerra híbrida, la ansiada polarización extrema de la sociedad cubana la empujaría a la guerra civil. Desde este punto, todo puede esperarse. Uno de las herramientas decisivas es la exacerbación del odio y la violencia.

Según Elizabeth: “La mayoría de las personas que escribieron fue para defenderme, no solo a mí, sino a la idea, al proyecto. Y es que, desde mi perspectiva, los revolucionarios somos muchos más”

ꟷYo estoy en un grupo de Telegram, La cola de la libertad, donde se incita muchísimo al odio ꟷcuenta Elizabeth Rodríguez, estudiante de Derechoꟷ. El debate mío empezó cuando publicaron unas fotos falsas. Nos culpaban de matar a alguien y el policía ni siquiera tenía el uniforme cubano. Al lado del cadáver habían billetes, francos, euros… pero pesos no eran.

“Mira, no importa, a los comunistas hay que matarlos. ¡Candela, muertos de hambre!”, fue la respuesta recibida cuando puso al descubierto la farsa. En ese espacio digital, como en otros tantos, la retórica de ataque es el pan de cada día. Se habla de asesinato, linchamiento, intervención militar y quema de hospitales. A ella la amenazaron de muerte por publicar una foto con la bandera cubana, en el acto de respaldo revolucionario del 17 de julio en la Tribuna Antimperialista.

ꟷLa imagen ha recibido más de 400 comparticiones en Facebook. Las personas han ido a mi perfil a comentarme de todo. Ese es mi perfil personal, por lo tanto, hay información que nunca pensé que iba a ser un riesgo ꟷexplica.

Elizabeth, como muchos otros revolucionarios, ha sido blanco de la retórica agresiva y ha recibido amenazas en sus perfiles de redes sociales.  

Elizabeth no tiene miedo, porque “los revolucionarios siempre seguiremos siendo más”. Ella, Wictor Arrete y William Ferrer forman parte de los más de 2000 miembros de la comunidad virtual La Manigua. El principal fin del grupo de debate es la lucha en entornos digitales y físicos a favor de la Revolución cubana. Por encima de las palabras de odio, la intención de construir sigue primando, afirman.

¿Por qué luchamos?

Los manigueros, como otros miles de cubano, salieron a las calles el 11 y el 12 de julio, así como en otras fechas, a expresar su posición ideológica.

ꟷNadie nos está pagado, fue espontáneo. Quiero que no se pierda esa esencia ꟷrefiere Wictorꟷ. La mayor batalla se está llevando a cabo en los medios digitales. La mayoría de los miembros de estamos conscientes de eso, y hacia allí nos estamos orientando. También estamos buscando ir desde las redes a los espacios físicos.

Los tres están sentados en la azotea de un apartamento cerca del mar. Se han reunido para recoger donaciones que pronto serán enviadas a niños sin amparo familiar. También tienen proyectado el trabajo social en las zonas menos favorecidas, para incidir en sus vulnerabilidades.

“Estamos conscientes de los problemas y trabajamos en base a eso. Cualquier transformación vamos a hacerla desde la Revolución, con los revolucionarios”, dice la joven universitaria. Las palabras de orden son hacer, ayudar, no el discurso nocivo de la destrucción.  

El escenario del activismo revolucionario ha cambiado, considera la psicóloga Karima Oliva. Existe “conciencia por parte de una gran diversidad de actores políticos y sociales revolucionarios del momento que estamos viviendo. Hay plataformas revolucionarias y articulación de grupos de izquierda en las redes sociales defendiendo la Revolución. A mí me reconforta muchísimo haber formado parte de esto desde el comienzo”, declara la especialista.

El reto está en analizar la realidad desde una perspectiva crítica, ajena a oportunismos y simplificaciones. Lo acontecido durante el verano supera en complejidad a una definición radical entre blanco y negro. La Revolución siempre ha debatido con quienes tienen argumentos válidos, desde el respeto. No debe haber ingenuidades; la paz debe ser llamada por su nombre, y al vandalismo, por el suyo.

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