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«No se les va a permitir de nuevo lo del 11 de julio», sentencia convencido Manuel López Castilla, un campesino asociado a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Arístides Estévez, del municipio habanero de Playa, un hombre, como todos los cubanos que apuestan por la Revolución, de los genuinos, que son mayoría.

Esa marcha es idea de los de allá –señala indignado, con su dedo, al norte– y aquí lo ejecutan los lacayos, pero ninguno se convence del fracaso. «Yo no sé qué método les queda; dice Biden que por fin se acerca la democracia plena y pura de Cuba, no sé a qué democracia se refiere, ni con qué cuenta», cuestiona.

El campesinado cubano, reafirma López Castilla, no está de acuerdo con la manifestación que quieren imponernos para el 15 de noviembre, porque este sector siempre ha estado del lado de las causas justas, y nuestra historia es la evidencia.

Lo dice sin rodeos: «Siempre hemos creído en la unidad entre los campesinos y obreros, y jamás podrán quebrantarla, porque es nuestra columna vertebral. La misión primera de los campesinos, para mantener nuestra bandera y logros bien en alto, es seguir produciendo alimentos. Esa debe ser nuestra forma de resolver los problemas que hoy tenemos».

Su principal debilidad, refiere López Castilla acerca de quienes reclaman su «derecho a manifestarse», es que no conocen al pueblo cubano, porque hace años alcanzamos los conocimientos políticos, tenemos una ideología sólida, sabemos que nuestros problemas solo los podemos resolver nosotros; «y la juventud está de nuestro lado». Por eso –acude, para sus razones, a la voz del Comandante en Jefe– aquí no hay tribuna para los contrarrevolucionarios.

Y así lo cree también el presidente de la CCS, Yoel Barreto Rodríguez. Según su criterio, quienes han sido pagados para manchar la historia de la Revolución no tienen el respaldo del campesinado, «porque con el triunfo del 59 nuestro sector ganó derechos, prestigio y moral. Ahora lo que nos toca es cumplir con la Revolución, produciendo, brindándole el alimento al pueblo».

Reflexiona, sin miedo a equivocarse, que están apelando al supuesto derecho que da la Constitución a manifestarse, pero eso es cuando no limita el derecho común. «Si esa marcha fuera realmente para un beneficio social, o representara la voz de las comunidades, sería admisible, pero sabemos que no es así, porque están identificados los motivos y sus protagonistas. Por eso no podemos estar de acuerdo, ni hoy, ni nunca».

Para Pedro Valdés Pérez, otro asociado de la CCS Arístides Estévez, y su mayor productor de leche, las razones no cambian. También está convencido de que quienes se han formado con la Revolución se deben a ella.

«Somos la mayoría a favor de la obra revolucionaria. Estoy convencido de que nuestra juventud tiene la misma opinión. Conmigo trabajan 20 o 30 jóvenes, quienes comparten mis ideales, porque estamos todos formados bajo las alas de nuestra sociedad socialista, con sus defectos, pero imprescindible».

Quienes opinan así no son una minoría manipulada, son parte de los 168 asociados que aportan a una cooperativa creada por la Revolución para beneficiar a unos 135 centros de consumo social, entre ellos las escuelas del municipio de Playa; y se las han arreglado para llegar al 123 % de lo planificado en lo que va de año, a pesar del millón de dificultades que significa el bloqueo para la agricultura cubana, más la crisis provocada por la pandemia.

EN CENPALAB SE DEFIENDE EL SOCIALISMO

Para los trabajadores del Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (Cenpalab), un nicho imprescindible para el desarrollo de la industria biotecnológica cubana desde su creación en la década de 1980, también resulta bochornoso la tan exigida marcha, que no será más que otra estrategia, sin beneficio para el pueblo.

Consideran insultante, además, que en favor de sus intereses, utilicen frases como «régimen» para referirse a un país, cuyo Gobierno socialista lucha cada día por el bienestar de su pueblo. Cenpalab es una muestra de primera mano, pues como institución imprescindible para la preclínica de los candidatos vacunales de la Isla contra la COVID-19, han presenciado y aprendido el acto de hacer mucho con poco.

De eso está consciente Miguel Ángel Esquivel Pérez, jefe del Departamento de Vigilancia Tecnológica, quien considera que este empeño es otro de los intentos imperialistas por subvertir el orden político de nuestro país, y forma parte de un plan de nuestros enemigos jurados, que aún no superan el hecho de que se haya construido una revolución socialista «delante de sus narices».

«Intentaron derrotarnos en Girón y lo siguen procurando en la actualidad, con el bloqueo económico y todas sus medidas, pero no han podido con nosotros. Quieren ignorar todos los años de historia y, por eso, no aprenden que Cuba no se rinde», expresa Esquivel Pérez.

Sobre esta última farsa, la que intenta arroparse en nuestra Constitución socialista, señala: «El pueblo de Cuba sabe que aquellos no buscan ninguna paz o libertad, sino que quieren aprovecharse de la situación crítica que atraviesa el mundo y, sobre todo, nuestro país, ante la COVID-19 y el injusto bloqueo».

Así lo considera, igualmente, Daniela Amaranta, una joven de 24 años, quien se desempeña como especialista en Contabilidad y Finanzas en el centro, y que ha visto cómo los trabajadores de Cenpalab apoyan al país desde muchas trincheras.

Mientras, a Andrea Armas Torres, otra de las jóvenes del centro y jefa del Grupo de Asistencia Técnica, le indignan las vías que han utilizado estos individuos para subvertir, a los jóvenes, sobre todo. «Nosotros, como militantes, trabajadores que hemos visto la acción revolucionaria y la vocación que el pueblo cubano ha mantenido por más de 60 años, siempre seguiremos los ideales de Fidel».

En Cuba, su pueblo, no seguirán el juego a quienes cobran por sembrar odio y ansían arriar las banderas de la soberanía, la independencia y la dignidad, que tantos sacrificios han costado.

SE REFUERZA LA MAQUINARIA DE DEMONIZACIÓN CONTRA CUBA

La maquinaria mediática del imperialismo estadounidense, en su guerra de tercera generación contra la Revolución Cubana, ha divulgado por sus medios de comunicación dominantes (los llamados mainstream), la peregrina idea de que el Gobierno cubano ha violado articulados de nuestra Constitución, al negar la autorización a una mal llamada marcha cívica nacional por el cambio. ¿Cuál cambio?

Como sucedió con los desórdenes de julio último, Washington ha dado una vez más la orden de ataque. No esconde el intento de imponer una matriz demonizadora de Cuba y desacreditar a sus autoridades. Se pretende legitimar la provocadora acción de los mercenarios «pacifistas» internos, ciegos de odio y revancha.

Por ejemplo, la imperial cadena británica BBC lo muestra desfachatadamente: «Apelando a la Constitución, un grupo de activistas había pedido al Gobierno de Cuba una inédita autorización para realizar una marcha por el cambio el próximo 15 de noviembre. Y apelando a la misma Constitución, el Gobierno cubano denegó el derecho a la protesta», pero nunca explica que ese tipo de estrategia desestabilizadora ha sido ensayada en otros países para incitar golpes de Estado, derrocar gobiernos y arruinar a pueblos enteros, como ha sucedido en la exYugoslavia, Ucrania, Venezuela, Bolivia, Libia, Siria o Nicaragua.

A su vez, la televisora CNN en español se hace eco de supuestas amenazas a activistas opositores cubanos, sin mencionar la capacitación recibida por estos grupúsculos en cursos auspiciados por la fundación derechista argentina Cadal, universidades estadounidenses y tanques pensantes como el Fondo Carnegie para la Paz Internacional (dirigido hasta hace poco por el actual director de la CIA, William J. Burns).

Tampoco dice que los convocantes a la manifestación de noviembre, han sido formados como líderes de opinión contrarrevolucionarios, por el tan cacareado Consejo para la Transición Democrática de Cuba, una plataforma que se articula en función del golpe anticonstitucional en nuestro país, y que ha reconocido abiertamente recibir financiamiento de la reaccionaria National Endowment for Democracy (NED).

Gustosamente se unen a estos designios imperialistas agencias tales como AFP y EFE, el periódico El Nuevo Herald, de Miami, que no se cansan de incitar desde sus páginas a un estallido social que justifique la tan anhelada intervención militar de la Casa Blanca.

Desvergonzadamente, el imperio se atrevió a solicitar a las autoridades cubanas respeto a los derechos fundamentales del pueblo cubano, a raíz de la respuesta que los organizadores de la protesta recibieron en horas tempranas de este martes. En una súbita pérdida de memoria, no dice nada de las 243 medidas heredadas de la era Trump, que recrudeció el bloqueo económico y tanto daño hacen a la familia cubana a ambos lados del estrecho de la Florida.

«Hacemos un llamado al gobierno de La Habana para que respeten las libertades y los derechos fundamentales del pueblo cubano», dijo, en intercambio con reporteros, Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, según reporta la tristemente célebre Voz de las Américas.

El programa televisivo Con Filo puso los puntos sobre las íes, al revelar los verdaderos objetivos de estas nuevas acciones, y divulgó nombres de los que dictan las órdenes desde la Florida: Orlando Gutiérrez Boronat, Jorge Luis García, seguidores de la fracasada brigada mercenaria 2506 y otros de estos ejemplares que solicitan, descaradamente, la intervención de los marines yanquis a Cuba.

Tomado de Granma

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