Foto: Razones de Cuba

Creo que en 1939 el revolucionario-poeta Cesar Vallejo en su poemario “España, aparta de mi este cáliz”, en la poesía XIV o XV, según la edición señalada:

…!cuídate del que come tus cadáveres, del que devora muertos a tus vivos!

Tal parece una advertencia a lo que venía después y por cierto, que bueno sería si olvidáramos la historia. ¿No es lo que se pretende?

Ese imperialismo norteamericano que se fundamentó desde los primeros años del siglo XIX y ya en 1823 con la doctrina Monroe miraba al Sur y el Caribe dejando claro a las naciones europeas que Estados Unidos consideraba a Latinoamérica dentro de su esfera de influencias.

De inmediato Washington activó sus redes apoyándose en la trilogía que mutaría con las circunstancias, pero que hasta hoy y en esos ciclos están presentes: las oligarquías nacionales, el clero y sus ejércitos.

Se crearon los regímenes conservadores que dominaron el escenario de América Latina post-independentista en la primera mitad del siglo XIX, pero las luchas interoligárquicas entre conservadores y liberales establecieron la inestabilidad política en la que se fraguaron los nuevos actores de nuestra historia.

No es de esa historia de la que queremos hablar, es de la del nuevo estilo de los carroñeros.

Las fuerzas conservadoras de la región vuelven a demostrar en Brasil su multiplicidad de tácticas para reapropiarse del poder como lo hicieron en Argentina incluyendo la burla al orden democrático que ellos mismos diseñaran.

Una vez más queda al desnudo el fracaso de la fórmula de conciliación de clases.

Insisto en la “mutación” de sus tácticas políticas, pues cada vez que ellas provocaban una reacción de actores progresistas o revolucionarios venían sus variantes como sucedió después de la Primera y Segunda guerras mundiales.

Así se cumplieron cíclicamente estas actuaciones hasta llegar a la teoría del Asesinato en Masas que ya habían practicado en Dresden, Hiroshima y Nagasaki, que se ensañaron en Viet Nam, Laos y Cambodia, y que ahora nos demuestran en Irak, Afganistán, Pakistán y Siria.

Pero en Nuestra América desde los llamados “años del lobo” (también carroñeros) masacraron en Guatemala, El Salvador, Cuba y Nicaragua. Años de la Escuela de las Américas y la crianza del “Cóndor” cayendo despiadadamente sobre el Cono Sur.

Cuando logramos que los nuevos actores cambiaran el ciclo conservador-liberal e inclusive llegáramos a una nueva etapa de la integración latinoamericana, retomaron la eterna formula oligarcas-clero-ejércitos para retrotraer la historia. Venezuela 2002, Bolivia 2008 y 19, Honduras 2009, Ecuador 2010, Paraguay 2012 y Argentina 2015, combinando las acciones  desde un “Cóndor” evidente, al enmascarado “golpe suave” y añadiendo un nuevo componente, los medios de comunicación.

¿Será que se podrá seguir creyendo en la viabilidad de proyectos de corte reformista?, “tal vez haya que animarse a asumir que si no se impulsan transformaciones de fondo, si se apela a políticas económicas ortodoxas y no se apuesta al protagonismo popular, el progresismo podrá generar importantes mejoras sociales pero tarde o temprano creará las condiciones para el regreso de las derechas” (según artículo de Stella Calloni).

No olvidemos el uso de las Cumbres de las Américas a partir de la de Trinidad y Tobago. Desde ahí Obama comenzó su política de “olvidar el pasado”. Desde esa cumbre declaró “el objetivo es recuperar el liderazgo y a influencia de Estados Unidos en América Latina”, (claro, ya está China, Rusia y los BRICS). Ninguno de los esquemas de control y represión se han desactivado bajo la Teoría de la Seguridad Nacional, tan vigente y agazapada.

Vuelvo a Cesar Vallejo en su obra “Poemas Humanos”, octubre 1937.

“confianza en el anteojo, no en el ojo en la escalera,

nunca en el peldaño…

confianza en muchos, pero ya no en uno

en la madre, más no en los nueve meses,

En el destino, no en el dado de oro,

Y en ti solo, en ti solo, en ti solo.

¡Así que…! ni un tantito así!

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