Es una vergüenza constatar como el Parlamento Europeo perdió su independencia para arrodillarse a las órdenes de Washington. Quienes que se vanaglorian de su “democracia”, no hacen más que seguir dócilmente la política yanqui contra los países que tienen gobiernos no aceptables para los Estados Unidos, como son Rusia, China, Irán, Cuba y Venezuela, aprobando contra ellos resoluciones y sanciones con las dos manos.

La politización del tema de los derechos humanos no tiene paralelo, tal parece que la alta dirección del Parlamento Europeo y los miembros de partidos de derecha, no consideran como violaciones las constantes y crecientes masacres acontecidas en Colombia contra líderes sociales, ni el asesinato de luchadores por los derechos humanos, como el caso de Berta Cáceres, asesinada en Honduras.

Para los gobiernos de Colombia y Honduras no hay sanciones ni resoluciones condenatorias, a pesar de que los muertos aumentan por días.

Sin embargo, las posiciones que adopta Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo, contra Cuba rebasa el sentido común y demuestra que solo cumple instrucciones impartidas por los yanquis.

Lo preocupante es que la llamada “libertad de expresión y pensamiento”, que tanto reclama la checa Charanzová, es pisoteada por ella, al exigir que el embajador de la Unión Europea en La Habana, sea retirado de su cargo, solo por reconocer la verdad que los enemigos de Cuba no aceptan.

El embajador Alberto Navarro firmó una carta abierta al nuevo presidente de Estados Unidos Joe Biden, junto a cientos de cubanos de la Isla y otros radicados en el exterior, más un amplio grupo estadounidenses, en su mayoría intelectuales y artistas, en la que solicitan el fin del bloqueo comercial, económico y financiero impuesto contra el pueblo cubano desde hace 60 años, el más largo de la historia de la humanidad, algo que el derecho internacional califica de crimen de lesa humanidad por sus fines, porque como afirmó en 1960 Lester Mallory, entonces sub secretario de Estado:

“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

La mencionada carta abierta molestó de inmediato a Washington e impartió órdenes a sus agentes en el Parlamento Europeo, entre ellos Dita Charanzová y dieciséis eurodiputados de los grupos del Partido Popular, Liberal y otros de derecha, como los españoles Dolores Montserrat, Esteban González Pons, Antonio López-Isturiz y Leopoldo López Gil, este último padre del terrorista y agente CIA venezolano de igual nombre, a los que se sumaron los grupos Renew y ECR.

En su desesperación para amenazar a quienes asuman posiciones valientes y soberanas, los yanquis revelan sus peones dentro del organismo europeo, algo que permite calibrar la forma que utilizan para manipular a su antojo las votaciones dentro del Parlamento.

Los argumentos expresados para exigir la retirada del embajador Navarro de Cuba, fueron:

La carta constituye un hecho grave en una línea de actuación totalmente desafortunada y errática, sobre lo que debe ser la defensa de nuestros intereses y valores como unión de estados democráticos y de derecho”.

“Nuestro embajador en La Habana toma posicionamientos políticos en consonancia con un régimen que no respeta ni defiende los derechos humanos ni la pluralidad democrática y se permite licencias más propias de un dirigente político que de un representante diplomático”.

Cinismo al por mayor, porque quienes asumen posiciones antidemocráticas, violan la pluralidad y siguen la misma política de Estados Unidos contra Cuba, son precisamente esos parlamentarios, que no admiten la independencia de la Isla.

El asunto tiene otros antecedentes que irritan a los enemigos de Cuba y es que ese embajador no se pliega a las mentiras construidas desde Miami, al declarar que no considera que en Cuba exista una dictadura, postura digna que la checa y los secuaces españoles califican de “un acto más en la larga lista de agravios que el embajador Navarro ha infligido al Parlamento Europeo”.

Este embajador, conocedor de las falsedades fabricadas contra el gobierno cubano, no aceptó la participación de varios mercenarios al servicio de Estados Unidos, en una video-audiencia organizada por la Delegación para América Central del Parlamento Europeo, decisión que enfureció a los yanquis, siendo acusado por la derecha parlamentaria de boicotear y denegar el acceso a las instalaciones de la UE en La Habana, a quienes no representan al pueblo cubano, a pesar de los intentos por hacerlos personalidades en la Isla, con la entrega del Premio Sajarov

Estos argumentos fueron expuestos en una misiva que Dita Charanzová y los eurodiputados de derecha, remitieron al Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, maniobra evidente para legalizar la conducta que este debía asumir para quedar bien con los yanquis, pues ante los ojos del mundo su llamada del embajador Navarro a Bruselas, respondió al pedido de la vice presidenta del Parlamento y no a las órdenes de Washington.

Asquerosa las posiciones de subordinación a los Estados Unidos que pretenden entorpecer el diálogo de la Unión Europea con Cuba, para continuar cercando al pueblo, matarlo de hambre y enfermedades, y culpar al socialismo, estrategia reconocida por el Council on Foreign Relations cuando en 1999 aseveró:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Preciso fue José Martí cuando expresó:

“Solo la gente nula y ruin pierde el tiempo en lengua”.

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