Foto: Internet

Tanto creció el orgullo nacional cuando científicos de esta Isla-casa anunciaron la primera de las Soberanas, que cada buena nueva sobre el avance paciente y riguroso de los ensayos, lo hincha de un modo que parece que explotará en los pechos de los cubanos de bien.

Vicente Vérez, director del Instituto Finlay de Vacunas, escribía ayer en Twitter, para encendernos el alma:

«Semana 29. ¡Día especial! Varios de los resultados esperados nos sonríen. ¡Los anticuerpos le dan duro al virus! Las dos Soberanas avanzan y mucho».

Pone algo de suspenso:

«Historias heroicas que se contarán llegado el momento. Emociona vivirlo».

Y cierra, como quien confirma posiciones firmes, allí, desde su trinchera, entre microscopios y probetas:

«Por amor a nuestro pueblo, por amor a nuestra Revolución, de la que somos hijos. No hemos descansado ni descansaremos un minuto. Estamos más cerca de la ansiada vacuna».


Lo patriota se nos desborda adentro, y pasa un rabo de nube que calla y borra a ilusos mercenarios.

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