El lector que esté informado sobre los actuales acontecimientos en Bielorusia, seguramente sentiría justificada sospecha sobre el origen de las técnicas de la revolución no violenta aplicadas en ese país

Debo disculparme por una pequeña digresión inicial. Muy necesaria, porque la creo sostenida en las evidencias históricas del tema y en las propias de Cuba durante su ya larga resistencia ante la agresión. 

Es una cuestión sumamente compleja, a la vez que grave, porque las técnicas de las revoluciones de colores se sostienen en el aprovechamiento de las fronteras difusas. 

Por ello, como se verá más adelante, no les importan las ideologías de las huestes que entrenan, ni sus destinos posteriores a la consumación de los hechos.  

No les interesa, por lo tanto, afrontar las complejidades similares a la tarea de separar las fronteras de un espectro ideológico, sino unir en un haz único la voluntad contra sus objetivos. Para ese fin utilizan sus símbolos, los colores, los cantos, las sátiras y el humor y la indefinición que no sea la definición de un único objetivo. Y precisamente en explotar lo difuso y caótico, en la dificultad de trazar la frontera intelectual entre la mera rebeldía y la verdadera revolución, y sobre todo de quién es el enemigo, se basan muchas de las técnicas de Gene Sharp y la creatividad de sus ejecutores e ideólogos, aunque su saldo final se sostenga francamente en una meta que, aprovechando la diversidad de un espectro, se llegue a un resultado blanco o negro: lo que importa es defenestrar un sistema incómodo. 

Ningún financiamiento del tipo que aquí veremos en su relación con las revoluciones de colores y las técnicas que aplica, es neutral, apolítico, ni éticamente sostenible en relación con las intenciones subversivas de los organismos de fondo que lo otorgan o canalizan si se tiene en cuenta el carácter y el objetivo de su actividad internacional: derrumbar un sistema político en nombre de la democracia.

Pero eso es evidente, y por lo tanto goza de mayor consenso jurídico y moral, cuando las rutas de los dineros son detectables, trazables, ocultas o confesadas. Pero sus objetivos no se pueden ocultar tampoco cuando son canalizados por terceros “legales”, o presuntamente “transparentes” ante la comunidad internacional, o legalizados en la jurisprudencia de una potencia extranjera. Así, adoptan la forma de cursos a “independientes”, becas, agrupación de figuras de pensamiento en plataformas que actúan fuera de las instituciones del país que se trate, o amparados en la “respetabilidad” que pretende basarse en la biografía o los estudios de académicos, investigaciones, etc.

Estos métodos están dirigidos, – y son la “oferta” en un “mercado” presumible-, a una “demanda” líquida, si amorfa y heterogénea mejor (veremos más adelante: NO importan la ideologías!), que saben existente: especialistas, estudiosos, o aspirantes a ello, activistas, jóvenes o no que, o sostienen algunas de las convicciones de los principios del cuerpo de ideas de la “Sociedad Abierta” o que, en algunos casos, y en el mejor de los casos a la vez que en el peor de los casos, son simpatizantes de las izquierdas, o incluso del socialismo, y encuentran en la “oferta” una vía para impulsar sus aspiraciones y carreras, con la racionalización ideológica y psicológica de que no serán desviados, cooptados o puestos en función de acciones o ideas contrarias a sus convicciones, cuando esas convicciones dicen sostenerse en aspiraciones socialistas, libertarias o democráticas. Son los “filones” del “tesoro” existente  que pretende explotar, y explotan, las técnicas que en otro texto comentaremos.

Son esas convicciones racionalizadas, cuando son honestas, las utilizadas por algunas de las técnicas de Gene Sharp, CANVAS y las tesis de la Open Society. Creer que porque en un cónclave un actor se manifiesta “plural”, o adverso a las intenciones o ideologías de otros participantes, ya tienen legitimada su participación ante sus propias conciencias y convicciones es lo que explotan esas técnicas. Porque lo importante y lo que se explota es estar contra “algo” del sistema que desean defenestrar.
 
Eso se manifiesta en la amplia cobertura que las finanzas de Soros aportan, por múltiples vías “legales”, a centros de estudios, instituciones, tanques pensantes, cónclaves, etc. y sobre todo, a ciertos actores cuidadosamente escogidos de las reivindicaciones feministas, ecologistas, sexuales, antirracistas, preferentemente mientras ellas se manifiesten difusamente desvinculadas de un pensamiento indudablemente anticapitalista o contra sistémico.

Por ello, lo más frecuente, y esto es lo que más interesa a los promotores de las tesis de la sociedad “abierta”, es que tales convites o apoyos se basan en ciertos aspectos de la ideología política de sus participantes cuando están enfiladas como críticas, o son abiertamente adversas desde posiciones no institucionales, a cualquier política de sus gobiernos locales. Porque así son subterráneamente funcionales a las soterradas técnicas que van fertilizando y sembrando, sin prisas, pero sin pausas, un estado subjetivo social en que después puedan florecer sus objetivos. Como veremos más adelante una de las técnicas de Sharp es captar a cualquiera que esté en contra de “algo”. Algo: no importa qué. No apoyar, no ser, no estar, esa es la cuestión que interesa a los organizadores de los “revolucionarios”, y las “revoluciones” no violentas. Sino estar, como dice Sharp, y con el CANVAS, en contra de “algo”.

Fin de la digresión.

Con el nombre de Otpor, (resistencia), Srda Popovic, acompañado por un condiscípulo, Slobodan Dinovic, – quien después ocupara la propiedad de las telecomunicaciones serbias-,  organizó desde 1998 un movimiento estudiantil que, aplicando las técnicas del manual de Gene Sharp, trabajó activamente, y fue elemento decisivo en la manipulación de las protestas estudiantiles, hasta provocar la salida del poder de Slobodan Milosevic presidente entonces de la República Federal Yugoslava,. 

Esas acciones fueron de las primeras aplicaciones prácticas exitosas de una variante novedosa de insurrección artificialmente montada sobre manifestaciones originalmente espontáneas, y que más tarde se conocerían como golpes “blandos” o “revolución de colores”, o “primaveras”.

Cuando la investigadora visita la sede de CANVAS, de la organización de Popovic en Belgrado, (el Centro de Acciones y Estrategias No Violentas Aplicadas (Center for Applied Nonviolent Action and Strategies), ya el pequeño organismo había enviado instructores a impartir talleres “en unos cincuenta países, entre ellos Georgia, Ucrania, Bielorrusia, Albania, Rusia, Kirguizistán, Uzbekistán, Líbano y Egipto.” A una pregunta, Popovic respondió que “«Entrenar y formar a activistas es ahora nuestra profesión», y que «La primera lección va sobre cómo crear unidad a través de una visión de futuro potente. Les explico cómo reunir a gente de diferentes perfiles ideológicos alrededor de una causa común para obtener más del 50% de los votos».”

En ese momento la lista de sus próximos objetivos eran países “como Vietnam, Zimbabue, Suazilandia, Siria, Somalia, Papúa Occidental, Azerbaiyán, Papúa Nueva Guinea, Venezuela e Irán.” Interrogado acerca de si CANVAS promovía alguna visión del mundo, declaró que no eran “una organización ideológica sino educativa», y que «el color político de los activistas no nos importa. Nos fijamos solo en que no sean extremistas porque las ideologías extremas no tienen capacidad de crecimiento en el combate no violento».

Una de las connotaciones a que alude el sintagma “de colores”, es ese principio desideologizado: no importan las ideologías de sus discípulos, el objetivo es manifestarse en “contra de algo”. 

El lector que esté informado sobre los actuales acontecimientos en Bielorusia, seguramente sentiría justificada sospecha sobre el origen de las técnicas de la revolución no violenta aplicadas en ese país, al saber que desde el 2002, siempre según nos hace saber la investigadora, el Fondo de Educación Europea, de origen polaco, había contactado con Canvas “para formar a militantes del movimiento Zubr («bisonte») que querían acabar con el régimen de Aleksandr Lukashenko en aquel país.”

Los militantes georgianos del movimiento Kmara! (¡Basta!) participaron en unos cursos de formación en Serbia en junio de 2003. Después aparecieron en la «revolución de las rosas» y fueron un factor determinante en la salida de Eduard Chevardnadze, en noviembre de ese mismo año. 

Durante el otoño del 2003, y parte del 2004, la tecnología ensayada en  Serbia son aplicadas a gran escala en Ucrania. Después CANVAS comenzó  a formar activistas de otros países: Azerbaiyán, Lituania, Rusia, Irán, etc.

Para no extendernos veamos un breve resumen de las posteriores operaciones que cataloga la investigadora, antes de comentar algunas de las técnicas aplicadas. Advertimos al lector que pudiera considerar mera información histórica estos apuntes, que contra Cuba, sin lugar a dudas, se hace el intento solapado, aunque inútil, de experimentar esos métodos. Al conocer algunos aspectos del amplio manual de Gene Sharp, seguramente evocará algunos de esos intentos, y sacará sus propias conclusiones al respecto, que es el motivo principal de estas notas. 

Los discípulos de Srda Popovic actuaron:

–    en vísperas de la revolución de los Cedros, Líbano 2005. Durante los sucesos aparece el símbolo del puño negro sobre fondo blanco, insignia de las revoluciones no violentas que había sido creado en una cafetería de Belgrado en 1998.

–     Tres años después, en Maldivas.

–    En el año 2009, unos quince activistas egipcios del movimiento juvenil del 6 de Abril y de Kifaya («Basta ya») llegan a Belgrado para estudiar las estrategias que podrían ayudarles a derrocar al presidente Hosni Mubarak.

Al respecto del evento egipcio, Popovic le explicó a la investigadora que “este (fue) un caso único en el que el modelo se adoptó íntegramente”. Organizaron cincuenta talleres en quince ciudades egipcias. Por su parte, Tarel El-Khouly, exmiembro del «6 de Abril» y responsable de la organización de las manifestaciones declaró que “la formación que recibimos sobre desobediencia civil, lucha no violenta y formas de derribar los pilares del sistema, influyó en la manera en que actuó nuestro movimiento.

–    En enero del 2011, en la plaza Tahrir, en el Cairo, grupos de jóvenes blanden en sus manos pancartas en las que figura el puño alzado y el lema: «¡El puño sacude El Cairo!». Por Internet ya circulaba un panfleto que explicaba pormenorizadamente los lugares que habrían de tomar (la radiotelevisión egipcia, comisarías de policía, el palacio presidencial) y las maneras de esquivar a las fuerzas del orden.

Con respecto a nuestro continente, las actividades de CANVAS no se publicitan como se debiera. Resumamos algunos datos aportados por la investigadora:

–    Desde la reelección de Hugo Chávez en diciembre de 2006, que con un 62% de los votos fue incontestable, Canvas ha ido formando al movimiento juvenil venezolano, Generación 2007, y ha trabajado con activistas venezolanos sobre todo en México y en Serbia. Varios miembros del equipo de Guaidó recibieron formación en Belgrado en 2007: Geraldine Álvarez, su directora de comunicación; Elisa Totaro, que trabajó en la comunicación del movimiento estudiantil inspirándose en los métodos y en la identidad visual de Otpor!, y Rodrigo Diamanti, encargado de la ayuda humanitaria procedente de Europa.

Un dato muy revelador es que desde el 2010, un texto de CANVAS explicaba lo que para ellos era un punto muy débil de Venezuela: su sistema eléctrico. ( »Analysis of the situation in Venezuela», Canvas Analytic Department, Belgrado, septiembre de 2010, citado por Ana Otaševic). En el 2019 la central hidroeléctrica Simón-Bolívar sufre una avería. Caracas y gran parte de Venezuela se apagan.

Subrayo algo que enfatiza la investigadora: presente también CANVAS en Bolivia, durante el golpe de estado, sin embargo esta organización nunca ha actuado en países aliados de los EEUU: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Pakistán. Hasta el momento tampoco en algunos países de nuestro continente, como en Colombia, aparecen sus símbolos en las manifestaciones y la lucha de ese pueblo contra los crímenes de periodistas y líderes sociales. 

A la no violencia no le interesa combatir ese tipo de violencia.

Sólo voy a citar un dato más, porque de pronto tiene una gran actualidad en Cuba. El origen de las finanzas de CANVAS. Como sabrá en lector, algunos personeros del supuesto periodismo que se presenta como “independiente” en Cuba, han reconocido que reciben financiamiento de la Open Society, la organización de George Soros quien, precisamente, es el gran financista de la organización de numerosas acciones violentas y “no violentas” en numerosos escenarios, pero también de medios académicos, sitios digitales, reuniones de intelectuales (sin importar la ideología de sus huéspedes ni de sus anfitriones), y una amplia panoplia de métodos.

Afirma la investigadora que “para comprender la influencia del pequeño equipo de Canvas en tantos países –  (5 personas en su sede, y algunos pocos activistas directos dispersos por el mundo, apunto), – hay que volver a finales de los años noventa. Un informe especial del Instituto de Estados Unidos para la Paz (United States Institute of Peace, USIP) del 14 de abril de 1999 nos da una pista: «El Gobierno de Estados Unidos tendrá que aumentar notablemente su apoyo a la democracia de la República Federal de Yugoslavia para que de su aportación actual de alrededor de 18 millones de dólares pase a 53 millones de dólares durante este mismo año fiscal (…). Estos fondos podrían sufragar los viajes al extranjero de los líderes estudiantiles y costear programas de estudio y becas en Europa y en Estados Unidos» . El informe viene ilustrado con una imagen de un puño negro alzado: el símbolo de Otpor!”. No lo afirma  Cubasi, ni este comentarista. ¿Hay más?

En palabras de Popovic: “«Muchos actores a nivel internacional estaban interesados en hacer caer a ‘Sloba’ [Slobodan Miloševic «Era gente con la que podías hablar de política y conseguir dinero, como la Fundación Nacional para la Democracia [National Endowment for Democracy, NED], el Instituto Republicano Internacional [IRI] y el Instituto Nacional Democrático [NDI], que colaboraban con partidos políticos, y Freedom House, que trabajaba con los medios de comunicación».”

 Y agrega la estudiosa: 

“Según Paul B. McCarthy, entonces responsable regional de la NED, Otpor! recibió la mayor parte de los 3 millones de dólares gastados por la organización estadounidense en Serbia a partir de septiembre de 1998. Estos fondos habrían servido para poner en marcha manifestaciones y para fabricar material propagandístico -camisetas, carteles, pegatinas con la imagen del puño-, así como para formar y coordinar a activistas. «Imprimimos dos millones de copias del panfleto ‘Se acabó’, que distribuimos por toda Serbia. Teníamos comités en 168 lugares. Era la mayor red de activistas; ningún partido en Serbia tenía tantos. Alguien pagó todo eso, igual que las oficinas y los teléfonos móviles, etc.»”.

Preguntado sobre el financiamiento, Serdga Popovic responde que “no suponen ningún problema, porque (se tratan de) «organizaciones que trabajan de manera transparente». Y que esos millones no representan nada “crucial”.

Y una última cita, sobre las sillas giratorias de estos “revolucionarios”:

“Las «revoluciones de color» llevan a carreras brillantes. Los antiguos activistas se han asociado con instituciones con muy buenas vistas, como Freedom House o fundaciones privadas como la de Soros. Otros ocupan puestos importantes en sus Gobiernos. Popovic imparte clases online en la Universidad de Harvard y fue elegido en 2017 como rector de la Universidad de St. Andrews, en Escocia. También da una conferencia anual en la Academia de la Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, en Colorado Springs. «Mi teoría sigue siendo la misma: un 4% de los cambios de régimen se logran con cambios violentos, un 96% a través de un cambio no violento. Algún día, estos alumnos tendrán que decidir: ‘Venga, bombardeamos’ o ‘no bombardeamos’. Si logras influir sobre una decisión de ese tipo, salvas muchas vidas», declara Popovic, que fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 2012. El Foro Económico Mundial de Davos lo distinguió al año siguiente como uno de sus «jóvenes líderes planetarios» (Young Global Leaders) y figuraba incluso entre los «100 pensadores más importantes del planeta» en 2011, según la revista estadounidense Foreign Policy.”

Bush decía en un discurso de la época: “hemos encendido un fuego, un fuego en la memoria de los hombres que calienta a los que sienten su poder, queman a los que intentan frenar su progresión y un día ese incontrolable fuego de la libertad alcanzará los lugares más oscuros de nuestro mundo” Años después la “libertad” iría  en las ojivas de las bombas a los mismos oscuros rincones de otros mundos, en lugar de la revoluciones no violentas a que Bush se refería en su discurso.

Luego de la cadena de “revoluciones no violentas” que van desde el 2001 en Serbia (al de terciopelo); 2003 en Georgia (de las Rosas); 2004 en Ucrania (la Naranja) y Kirguistan, 2005 (de los Tulipanes), Putin y Bush se reúnen en una cumbre que algunos medios llamaban de la “reconciliación”. Es el primer encuentro de los dos estadistas desde que la “revolución” naranja arrastró a Ucrania a la órbita occidental.

El filme de Manon Loiseau, “Estados Unidos, a la conquista del este” , traducido por la Venezolana TV, muestra un amplio recorrido por varios de los países y los personajes mencionados en el párrafo anterior. Recoge escenas de un encuentro de Bush, previo a la llegada de Putin al lugar del encuentro, con “otra” delegación muy especial: celebra un brindis de trabajo con el equipo completo de los líderes de las recientes revoluciones de colores. 

En un instante casi al inicio del testimonio fílmico, puede verse a Giga Bokeria, organizador del movimiento estudiantil georgiano (KMARA), dirigirse  a Iván Marcovic, el líder del movimiento estudiantil OTPOR  serbio, expresándole: “»sabes, me han preguntado lo que se puede hacer en Cuba. ¿Necesitas un visado para ir a Cuba» y el otro le responde “Nosotros, no. Nosotros, no. No necesitamos visado para ir a Cuba. Vas a ver. Le vamos a enviar 10 millones de serbios para hacer la revolución en Cuba.”

Todavía los estamos esperando.

(Continuará…)

“Mercenarios de la lucha no violenta” o “Cómo exportar la democracia liberal”, de la investigadora  Ana Otaševic, centra su atención en la actividad posterior de Srda Popovic  y su organización actual, CANVAS. Lo que sigue se basa en los datos que aporta. (*)

Puede consultarse la primera investigación citada en https://rebelion.org/mercenarios-de-la-lucha-no-violenta/

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