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Por Joel García León 

El 30 de septiembre de 1930 se produjo una tángana histórica que conmovió al país entero, encendió la agitación, y aunque la juventud estudiantil perdió a un líder de 20 años, Rafael Trejo, el Gobierno del tirano Gerardo Machado entró en sus últimos días.

Noventa años y sesenta días después otra tángana histórica demostró que la juventud es la fuerza de una Revolución. En el parque Trillo, de Centro Habana, no hubo muertos, sino canciones y poesía; nadie marchó contra el Gobierno porque son escuchados siempre. Y como si fuera poco, el Presidente Miguel Díaz-Canel llegó como uno más entre ellos para compartir la espontaneidad, la alegría y ratificar una verdad que Fidel enseñó desde 1959.

“Los problemas nuestros los discutimos entre nosotros. Y soberanamente decimos que aquí hay espacio de diálogo para todo lo que sea por el socialismo, y para todo lo que sea por la Revolución”.

Cada una de las palabras de los organizadores de la Tángana llevaron el plomo de estos tiempos. Revolución es juventud, es arte, es respeto, es Rubén Martínez Villena, es Fidel, es no tener miedo a decir lo que se piensa siempre que se respete que Cuba no se negocia con el disentimiento como modo de vida, dijeron varios oradores con discursos sin consignas, pero repletos de convicción.

Díaz-Canel expresó sin ambages el motivo, las razones y el valor de esta Tángana: “Ustedes saben que nos han querido montar un show mediático. Esto va a ser un grupo de sucesos que van a seguir continuando porque a fin de cuentas hay una estrategia de guerra no convencional para derrocar la Revolución.

“Es el último intento de los trumpistas y la mafia anticubana, que tenían en su pronóstico que antes de terminar el año tenía que caer la Revolución Cubana, Nicaragua y Venezuela. Y se van a quedar con el deseo. ¡Y aquí en Cuba se van a quedar con el deseo porque nuestros jóvenes están en la calle, y porque el pueblo cubano está en la calle!”

En los miles de cubanos que se reunieron desde las cuatro de la tarde, con nasobuco y distanciamiento físico, estuvo el convencimiento de que podemos y tenemos que cambiar muchas cosas. Pero la única negociación es para una mejor Cuba, para una Revolución que está a punto de cumplir 62 años y a la que no vamos a renunciar, sino a perfeccionar y crecer.

La Tángana del 2020 se hizo. Silvio Rodríguez puso quizás el verso más emotivo compartido a coro por todos: …Soy feliz, soy un hombre feliz/ Y quiero que me perdonen/ Por este día/ Los muertos de mi felicidad

Tomado de Trabajadores

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