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Funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. no cesan en su miserable campaña de descrédito a la colaboración médica cubana en el exterior. Es evidente por ello que la soberbia, la envidia y el rencor contra nuestro país corroen las putrefactas entrañas del decadente Imperio yanqui.  

A lo largo de la historia, destacados tratadistas han catalogado estas conductas negativas entre las peores aberraciones del género humano. No en balde el famoso poeta florentino Dante Alighieri en su genial obra La Divina Comedia, castiga con duras penas en el infierno y el purgatorio a los culpables de estos reprobables vicios.

En la práctica, los malvados acólitos del corrupto Trump, con la soberbia tratan de ocultar la humillante impotencia que sufren por sus reiterados fracasos en tratar de poner de rodillas a nuestro heróico pueblo. La envidia literalmente los devora por dentro, pues saben que por la naturaleza inhumana de su sociedad neoliberal de consumo, no pueden tener un sistema de salud pública tan eficiente y solidario como el cubano, en tanto que el rencor es fruto del odio visceral que sienten ante una revolución victoriosa que los ha desafiado durante más de 60 años.        

Al final, estos retorcidos sentimientos no son más que signos de la creciente frustración que experimentan los fascistas de la Casa Blanca y sus mafiosos lacayos de Miami ante las crecientes muestras de fraterna solidaridad de nuestro país con otros pueblos hermanos . 

En este sentido, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó en Twitter, que Estados Unidos debe ocuparse del impacto de la COVID-19 en sus ciudadanos, en lugar de atacar la cooperación médica de la Isla.

Apuntó también que varios expertos de aquel país aseguran que, con medidas adecuadas y oportunas, un tercio o la mitad de las personas que perdieron la vida por la pandemia, se hubieran salvado.

Meses atrás, mientras Donald Trump minimizaba el peligro, Cuba preparaba su estrategia de cuarentena, pruebas y seguimiento de contactos, a la vez que ponía en alerta a los institutos de biotecnología del polo científico en el oeste de La Habana, publicó en un artículo el diario español La Vanguardia: «los institutos trabajan en colaboración y no en competencia; es más rápido, porque el criterio es el interés nacional y no el interés privado.

«A mí me han llamado médicos desesperados en hospitales en Nueva York para preguntarme cómo pueden conseguir el Interferón Alfa 2b…», dijo Helen Yaffe, economista de la Universidad de Glasgow, a La Vanguardia. No será posible, el bloqueo contra la Isla también afecta al pueblo estadounidense.

¿Habrán visto los armadores de campaña, los emotivos aplausos con que despidieron, en plazas de Italia y Andorra, a esos que llaman «espías y falsos médicos»?

Aprincipios de marco Antes de que llegara la COVID-19, más de 28 000 médicos cubanos colaboraban en 59 países. Otras 26 brigadas se sumaron luego, para ayudar

a enfrentar la enfermedad en 24 países.

Hoy en día son muchos más los países que, por la experiencia positiva y los resultados alcanzados, solicitan los servicios médicos cubanos en sus diferentes modalidades.

“Sí se han acumulado declaraciones de homenaje y elogios, premios, distinciones, reconocimientos y hasta nominaciones al premio Nobel para las brigadas médicas de Cub”a.

Una infame campaña dirigida por el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca

En realidad estas sucias campañas contra Cuba no son nada nuevo. Como se alertó en la Declaración del MINREX del 29 de agosto de 2019, el gobierno de los Estados Unidos ha desplegado, desde el año pasado, una intensa e injuriosa campaña contra la colaboración médica que Cuba ofrece, combinada con la amenaza de sanciones a dirigentes cubanos y presiones contra los Estados receptores para que prescindan de ella.

Dirigida detalladamente desde el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, cuenta con la activa participación de senadores y congresistas asociados a la mafia anticubana de la Florida y de frenéticos funcionarios del Departamento de Estado.

Acusan a Cuba de supuesta “esclavitud moderna” y “trata de personas” que laboran en el sistema de salud cubano, con fines de explotación, o de alegada injerencia de estos en asuntos internos de los Estados en que están ubicados.

Intentan además restablecer el llamado “Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos”, existente hasta el 12 de enero de 2017, como sustento de una activa gestión de incitación a la deserción, pago de pasajes y servicios legales, provisión de visas estadounidenses y documentos de viaje a cooperantes en terceros países con el propósito de sabotear los acuerdos bilaterales firmados con estos, privarlos de sus servicios y despojarnos de recursos humanos altamente calificados.

En mayo de 2019, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos organizó una Conferencia en la sede de dicha organización sobre los supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos por Cuba, en relación con la cooperación médica cubana en el exterior.

En junio, el Departamento de Estado, en su Informe sobre la Trata de Personas 2019, denigró la cooperación médica internacional de Cuba y, un mes después, impuso sanciones de restricción de visas a funcionarios cubanos vinculados con las misiones médicas.
 
Después, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), institución estadounidense que aporta fondos para los programas de subversión contra el Gobierno de Cuba, destinó 3 millones de dólares para proyectos dirigidos contra las brigadas médicas de Cuba en el exterior.

La persecución de Estados Unidos se inició por América Latina y ha forzado el cese de los programas de cooperación en Brasil, Ecuador y Bolivia.
 
El fascista y servil Presidente brasileño Jair Bolsonaro denigró y expulsó factualmente a nuestros médicos especialistas quienes, al amparo de un acuerdo tripartito con la Organización Panamericana de la Salud, desde agosto de 2013 hasta noviembre de 2018, atendieron a 113 millones 359 mil pacientes, en más de 3 mil 600 municipios y dieron cobertura permanente a 60 millones de brasileños.

En nuestro país, 1214 estudiantes brasileños se graduaron de medicina.

Esa decisión le permitió mostrarse complaciente con el gobierno norteamericano y desmontar un programa dirigido a familias de bajos ingresos, dentro de una política brutal de reversión de conquistas sociales alcanzadas durante los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores.

Altos funcionarios de los Estados Unidos han usado la calumnia de que las brigadas médicas cubanas en la República Bolivariana de Venezuela son tropas militares, lo que Bolsonaro repitió como un papagayo, en septiembre de 2019, durante su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, triplicando de manera ridícula, por maldad o ignorancia, la cifra mentirosa e infundada, utilizada por Washington.

Funcionarios del Departamento de Estado, de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y de Embajadas estadounidenses han acudido a autoridades nacionales, como en Guatemala, para inquirir de forma perentoria y sospechosa, datos precisos de la cooperación médica cubana con el objetivo de encontrar la manera de eliminarla.

En mayo de 2019, la Embajada de Estados Unidos en Ecuador reclamó a altos funcionarios del gobierno información detallada sobre los convenios y los servicios de los cooperantes cubanos. Cinco meses después, el gobierno ecuatoriano los dio por terminados, de forma inmediata pese a su inminente expiración, alegando razones económicas.

Desde el inicio de la colaboración médica en este país, brindaron sus servicios un total de 3 mil 565 profesionales de la salud cubana. Se realizaron 6 millones 749 mil 666 consultas médicas, 212 mil 360 intervenciones quirúrgicas, se asistieron 3 mil 548 partos y se aplicaron 100 mil 84 dosis de vacunación. Participaron en la “Operación Milagro” 153 colaboradores, programa mediante el cual se realizaron 168 mil 543 intervenciones quirúrgicas. Como resultado de la Misión Solidaria “Manuela Espejo”, fueron atendidas 825 mil 576 personas, de ellas 35 mil 257 en consultas especializadas de neurofisiología y otorrinolaringología y a 21 mil 62 pacientes se les hicieron estudios de genética clínica.

También, terminaron sus estudios en Cuba, 2093 jóvenes ecuatorianos.

En octubre, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador solicitó conocer el propósito del viaje a ese país de una lista de ciudadanos cubanos portadores de pasaportes diplomáticos y oficiales. Luego, la Ministra de Gobierno declaró injuriosamente que varios cubanos, asociados a los convenios de cooperación, participaron en las protestas que el pueblo ecuatoriano protagonizó contra la aplicación de medidas neoliberales en ese periodo.

Como se ha comprobado, ningún cubano fue participante u organizador de esas masivas manifestaciones populares y ni un solo pasaporte oficial o diplomático fue indebidamente utilizado.  Los manipuladores no han podido presentar una sola evidencia.

Durante el golpe de estado en Bolivia, la  Embajada de Estados Unidos en La Paz instigó, condujo y participó directamente en acciones hostiles de fuerzas policiales y, sorprendentemente de bomberos, contra los cooperantes cubanos. Como se denunció públicamente, funcionarios norteamericanos participaron directamente en dichos actos, utilizando el auto diplomático estadounidense con matrícula 28 CD-17.

En esos días, se produjeron 26 incidentes graves contra nuestros cooperantes, incluida la golpeadura de dos de ellos; la incitación pública de autoridades golpistas a  la violencia; registros brutales a sus personas, pertenencias y domicilios; acusaciones falsas, la detención temporal arbitraria de 50 colaboradores de la salud, 4 de ellos por varios días.

Ante esta situación, el gobierno cubano se vio obligado a proceder al retorno inmediato de nuestro personal y rechazó contundentemente las declaraciones mentirosas del llamado Ministro de Salud golpista que exageró descaradamente el monto de los estipendios de los especialistas médicos cubanos, en realidad inferior al de los médicos generales bolivianos; y oculta que Cuba no recibió un centavo de beneficio de esta cooperación.

La Brigada Médica Cubana en Bolivia, integrada por un 54% de mujeres, estaba compuesta por 406 médicos de 32 especialidades como Medicina General Integral, Pediatría, Medicina Interna, Ginecología y Obstetricia, Anestesiología y Reanimación, Oftalmología, Cirugía General, Ortopedia y Traumatología, Medicina Intensiva y Emergencia, Neonatología, entre otras. Igualmente desplegaban una destacada labor, 258 licenciados en tecnologías de la salud como imagenología, endoscopia, electromedicina, laboratoristas clínicos, rehabilitadores y enfermería.

En estos años de trabajo, ofrecieron 73 millones 330 mil 447 consultas y realizaron 1 millón 529 301 intervenciones quirúrgicas. Asistieron 60 mil 640 partos, aplicaron 22 mil 221 vacunas y realizaron 508 mil 403 cirugías oftalmológicas.

En las universidades cubanas, se han graduado 5184 médicos bolivianos.

La persecución y búsqueda de información ha incluido intentos de interrogar al personal cubano por “diplomáticos” de Estados Unidos en los propios centros de salud donde este labora en el exterior, incluso en África Norte y Medio Oriente.

Es inmoral e inaceptable que se cuestione la dignidad, la profesionalidad y el altruismo de los más de 400 mil colaboradores cubanos de la salud que, en 56 años, han cumplido misiones en 164 naciones.

Se destacan sus hazañas en la lucha contra el ébola en África, la ceguera en América Latina y el Caribe, el cólera en Haití y la participación de 26 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Desastres y Grandes Epidemias “Henry Reeve” en Pakistán, Indonesia, México, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela, entre otros.

Con el mismo desinterés y consagración, en Cuba se han formado de manera gratuita 35 mil 613 profesionales de la salud de 138 países.

En el caso de las naciones con condiciones económicas más desfavorables, Cuba asume prácticamente los gastos de la colaboración. De igual modo y en línea con las concepciones de las Naciones Unidas sobre la cooperación entre países en desarrollo, esta se ofrece en otras naciones sobre la base de la complementariedad y la compensación parcial por los servicios prestados.

Los técnicos y profesionales cubanos que participan en esos programas lo hacen absolutamente de manera libre y voluntaria. Durante el cumplimiento de su misión, continúan recibiendo íntegramente su salario en Cuba y disponen, además, de un estipendio en el país de destino, junto a otras prestaciones.

Cuando Cuba recibe compensación por la cooperación prestada, esos colaboradores tienen el mérito de brindar un aporte justo y totalmente legítimo para el financiamiento, la sostenibilidad y el desarrollo del sistema de salud masivo y gratuito, accesible a todos los cubanos, así como para los programas de cooperación que se despliegan, sin ningún pago a nuestro país, en muchas partes del mundo.

Conforme declaramos el pasado 29 de agosto, el acceso a la salud es un derecho humano.

Esencia de la solidaridad internacionalista cubana en la salud

En virtud de lo expuesto, resulta conveniente recordar algunos aspectos esenciales de la solidaridad internacionalista cubana en la medicina. 

El pueblo cubano durante toda su historia ha tenido manifestaciones de solidaridad con otras naciones del mundo, evidenciadas desde los inicios del triunfo revolucionario, legados del pensamiento latinoamericanista de José Martí, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro Ruz.

La revolución cubana no esperó su desarrollo económico y consolidación política para comenzar a brindar ayuda en el campo de la salud, aun con el éxodo masivo de médicos que se produjo a partir de 1959 cuando el país contaba con 6 286 profesionales y emigró el 50% de esta cifra.

A pesar de las acciones enemigas por tratar de desestabilizar la Revolución, en 1960 se envía una brigada médica emergente y varias toneladas de equipos e insumos a Chile, afectado por un intenso terremoto que dejo a miles de fallecidos.

Se considera entonces la fecha de inicio de la Colaboración Médica Internacional Cubana con brigadas permanentes el 23 de Mayo de 1963, con el envío de la primera brigada a Argelia, compuesta por 55 colaboradores que brindan sus servicios por un año. Aquí queda claramente expuesto el principio del internacionalismo en salud, de la solidaridad internacional del sistema cubano de salud pública y su fundamento ético, profundamente humanista, no como diplomacia médica, no como vehículo de difusión de una doctrina política y no como incentivo de relaciones comerciales o venta de servicios.

El incremento sostenido de la colaboración médica en general y la docente en lo particular fue posible también por el desarrollo y fortalecimiento que adquiriera el Sistema Nacional de Salud.

El desarrollo y evolución de la colaboración médica cubana ha pasado por diferentes etapas que están condicionadas por factores externos y/o internos que repercuten en el contexto nacional.

Su evolución por décadas es de la siguiente forma:

Etapa de los años de 1960: se inicia la colaboración en la modalidad de misión internacionalista, la misma se basa en el principio de una ayuda solidaria gratuita y estuvo potenciada por los diferentes movimientos de liberación que se desarrollaron en África y Centroamérica.

Décadas de 1970 y 1980: Ejemplos de países con colaboración en estos años fueron Argelia, Angola, Etiopía y Nicaragua,

Década de 1990, estuvo marcada por eventos externos que afectaron sobremanera la economía cubana; dentro de ellos la desintegración de la Unión Soviética con la desaparición del campo socialista, nuestro principal mercado, el inicio del período especial y el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos hacia Cuba.

Esta situación potenció el surgimiento de una nueva modalidad de cooperación; la Asistencia Técnica Compensada o Contrato Directo, la esencia de la misma consistió en que se establecía un acuerdo, por el cual el médico contratado percibía una remuneración por los servicios que prestaba y por este concepto entraba al sistema un aporte que permitía mantener al resto de la colaboración médica, que debido a la situación económica que existía, el país no lo podía asumir.

Al final de los años de 1990 se producen eventos naturales en el área de Centroamérica y el Caribe (Huracanes George y Mitch) que modificaron todo lo que se realizaba hasta estos momentos, disminuye la modalidad de Misión Internacionalista, la Asistencia Técnica Compensada se reduce de forma paulatina y aparece el Programa Integral de Salud, el 3 de noviembre de 1998, inicialmente en Centroamérica y el Caribe y posteriormente se extiende hacia África y el Pacífico, así como la creación en este periodo de la Escuela Latinoamericana de Medicina, como elemento básico de continuidad y sostenibilidad de este programa.

La esencia del mismo es el envió de brigadas médicas hacia lugares remotos, de difícil acceso, donde no había presencia de médicos nacionales y a los que solo se les proporciona un dinero de bolsillo para las necesidades básicas.

El nuevo milenio, con el impulso y desarrollo de la Revolución Bolivariana en Venezuela, se convierte en un factor externo que propicia la aparición de la modalidad de programas especiales, este fue Barrio Adentro el 16 de Abril del año 2003, modalidad más avanzada y completa (en términos de servicios brindados dentro de un país), actualmente como expresión de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Otro importante suceso es la creación del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve , el 25 de Agosto del 2005 por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Este se organiza como consecuencia de otro desastre natural; el huracán Katrina, que afectó a los territorios de Lousiana, Mississippi y Alabama en Estados Unidos y constituye un nuevo enfoque de la medicina de desastres, aunque a partir de 1960 ya Cuba brindaba esta ayuda ante desastres naturales a través de Brigadas Emergentes.

Otro programa significativo que amplía las posibilidades y perspectivas de la ayuda cubana en el campo de la salud en el exterior es la Operación Milagro, que se inicia en el año 2004 cuando el 8 de julio llegan los primeros pacientes de Venezuela, el 22 de julio del 2005 se ofrece a 15 países del Caribe y el 15 de septiembre del 2005 se extiende a 12 países de América Latina.

Desde su inicio hasta enero del 2009 se realizaron 1´697.961 intervenciones quirúrgicas a pacientes de 34 países, de estos 168.341 han sido operados en Cuba y 1´254.010 en 51 centros oftalmológicos instalados por Cuba en 12 países.

La Colaboración Docente

No se puede perder de vista la consideración de la salud como un recurso imprescindible para el desarrollo en cualquier contexto. Al mismo tiempo la formación y el perfeccionamiento de los recursos humanos en los sectores sociales y sanitarios constituyen un componente preciso para el desarrollo sostenible de la sociedad. Y en este caso la formación y capacitación de los recursos humanos para la salud son factores esenciales para garantizar la propia continuidad de la colaboración médica.

La Escuela Latinoamericana de Medicina inaugurada en noviembre de 1999, fue la alternativa diseñada para lograr la continuidad del Programa Integral de Salud, como complemento y sostenibilidad del mismo. A esta institución ingresan estudiantes de las regiones más postergadas, de familias humildes y de diferentes grupos étnicos, dotados al egresar de una buena formación desde el punto de vista científico, capaces, competentes, con una inclinación hacia la atención primaria de salud y grandes valores humanos.

El 21 de agosto del 2005, se celebró en el extremo más occidental del país, la inauguración de Villa Bolívar construida con la cooperación de Venezuela y en presencia de los presidentes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías y en este marco se estableció el Compromiso Sandino, con el propósito de formar en Cuba 200 000 médicos en un periodo de 10 años para Latinoamérica.

Además de la formación de médicos, Cuba apoya la formación de enfermeras en el Caribe por la crítica situación con este recurso en la región, ya que existe una gran migración de las mismas hacia países desarrollados y para tratar de suplir esta crisis se acuerda la creación en el año 2005 del Programa de Formación de Enfermeras para el Caribe, con la apertura de Escuela de Enfermería de Dominica, reinaugurada por el Primer Ministro Roosevelt Skerrit en febrero del 2006.

Mientras esto sucede, ya sea en Cuba o en las naciones donde están las brigadas médicas, la labor asistencial se mantiene fundamentalmente en la modalidad de Programa Integral de Salud, por ser este el que se encuentra más acorde a los principios y concepciones del sistema de salud cubano, se basa en las acciones de atención primaria y a través de ellas se desarrollan programas de control específicos que contribuyen a mejorar la situación de salud de las comunidades, ejemplos son: programas de reducción de la mortalidad materna e infantil, lucha contra el VIH/sida, aplicación de la medicina natural y tradicional, desarrollo de investigaciones médicas conjuntas y celebraciones de foros científicos de gran valor y aporte, tanto para Cuba como para el país donde se desarrolla la ayuda.

Se trata de estimular la colaboración Sur-Sur, en la cual Cuba tiene un compromiso político con los países y en la misma el aporte consiste en brindar los recursos humanos necesarios, otro país financia la ayuda y el beneficio final es para el receptor, que por supuesto no cuenta con ninguno de los anteriores.

La transferencia de tecnologías es otro tipo importante de colaboración la cual se desarrolla por las instituciones del polo científico y mediante la misma se benefician terceros países.

Esta labor de ayuda solidaria y desinteresada con otros pueblos del mundo contribuye al perfeccionamiento del Sistema Nacional de Salud, permite fortalecerlo, se adquiere mayor experiencia, conciencia, entrega y compromiso de los profesionales de la salud con ellos mismos y con el pueblo, que les ha depositado su confianza y por supuesto en la Revolución, con la demostración una vez más de que Patria es Humanidad.

La colaboración médica constituye un elemento cardinal en el reconocimiento y respeto internacional que ha ganado Cuba en el mundo en los últimos 57 años, como esencia del proceso revolucionario cubano y de las ideas del Comandante en jefe Fidel Castro Ruz.

Resumiendo, la cruzada de los Estados Unidos contra la cooperación médica internacional de nuestro país es un acto infame y criminal contra los pueblos necesitados de asistencia médica, que no podrá opacar el aporte solidario y humano de las decenas de miles de profesionales de la salud cubanos, quienes con enorme sacrificio y comprensión de sus familiares, ofrecen servicios actualmente a numerosas naciones.

En particular, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tildó el pasado 29 de abril de engaño deliberado los ataques de Estados Unidos contra la cooperación médica internacional cubana, desde su cuenta de Twitter.

“Estados Unidos engaña deliberadamente cuando ataca la cooperación médica internacional de Cuba con mentiras y calumnias”

En nuestra opinión, la actitud del Gobierno de Estados Unidos en este asunto es despreciable. La respuesta de Cuba es firme: continuaremos salvando vidas y procurando la salud y el bienestar por el mundo, al límite de nuestras posibilidades, donde quiera que se nos solicite.  

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