La politización de los derechos humanos

Cuando Estados Unidos y sus aliados europeos quieren condenar a un país que no acepta la injerencia en sus asuntos, defiende su soberanía y no se arrodilla ante sus órdenes imperiales, de inmediato surge la fórmula maravillosa de acusarlo de violar los derechos humanos, acompañada de una fuerte y global guerra mediática para hacerle creer a los incautos que la mentira es verdad.

Los ejemplos sobran.

Sin embargo, quien lanza bombas contra civiles inocentes para ganar guerras injustificadas, se apodera por la fuerza de los recursos naturales de otros, tortura, asesina, secuestra, encarcela ilegalmente, ejecuta guerras económicas para matar de hambre y enfermedades a millones de personas, introduce virus y bacterias para afectar seres humanos, la fauna y la flora, se toman el derecho de auto proclamarse “paladines” de los derechos humanos.

El 15 de marzo de 2006 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, fue sustituida por el Consejo de Derechos Humanos como organismo de la ONU, debido a la manipulación política que existía.

En la votación secreta para seleccionar los nuevos 47 Estados miembros, Estados Unidos no fue elegido, a diferencia de Cuba que obtuvo los votos suficientes.

No fue hasta 2009 que los yanquis pudieron formar parte del Consejo, pero al no poder manipular a los todos los miembros, en junio de 2018 abandonaron el Consejo de Derechos Humanos, al no soportar que Cuba y Venezuela sean miembros y su aliado Israel forme parte permanente de la agenda del Consejo, por violar sistemáticamente los derechos humanos.

En febrero 2021 Estados Unidos manifestó su aspiración de ser seleccionado para regresar al Consejo, pero advirtió: “seguiremos denunciando los abusos cometidos en países como Cuba, Venezuela, Nicaragua o Irán”, como si el mundo no supiera que ellos son los máximos violadores de los derechos humanos.

Un informe de la organización Human Rights First del 2007, asegura que, en la cárcel de la Base Naval en Guantánamo creada en 2002, se violan sistemáticamente los derechos humanos, debido a los abusos y torturas a los detenidos.

El documento relata que se emplean posiciones de estrés, manipulaciones de temperatura, privaciones de sueño con ataques sensitivos de luz y ruido, entre otras torturas. No por gusto la Casa Blanca le prohibió al relator especial del Comité contra la Tortura de la ONU, visitar la cárcel. Pero de eso no habla el Departamento de Estado, ni permite que la prensa oficialista norteamericana desarrolle campañas en su contra.

El informe presentado por el Comité Internacional de la Cruz Roja en 2007, expone que, entre las torturas aplicadas a los presos de la cárcel en Guantánamo, figuran laasfixia por agua, golpes y patadas, confinamiento en una caja, desnudez prolongada, privación del sueño, la exposición a música alta, a temperaturas fría o a agua fría y el uso prolongado de esposas y grilletes.

Además, como medida represiva se emplean dolorosos procedimientos de alimentación forzosa con tubos nasales introducidos y retirados de forma brutal, violando el artículo 5 de la Declaración de Tokio de 1975, que establece: “el prisionero que rechace alimentos no deberá ser alimentado artificialmente”.

“La alimentación forzosa realizada en Guantánamo, es un trato degradante, cruel e inhumano”, dijo a la prensaJuan Méndez, relator especial del Comité contra la Tortura de la ONU, pero Estados Unidos no ha sido sancionado.

Sobre el empleo de las técnicas de ahogamiento simulado durante los interrogatorios, el presidente Donald Trump aseguró estar de acuerdo y que el método no era tan malo, dando luz verde para esas violaciones.

A eso se suma la administración ilegal del medicamento conocido como “suero de la verdad”, compuesto por escopolamina, droga muy tóxica que puede provocar delirios, psicosis y hasta la muerte.

El creador de la cárcel en Guantánamo, el presidente George W. Busch declaró con total cinismo:

“Fuimos afortunados de tener hombres y mujeres que trabajaron duro para la CIA, sirviendo al país en nuestro nombre… Son patriotas y cualquier cosa que el informe diga que disminuya su contribución a nuestro país, se pasa de la raya. Aún más, consideró que sería absurdo obligar a la CIA a respetar la legislación internacional…”

No obstante conocer de estas violaciones, el 8 de diciembre de 2010 la Cámara de Representantes del Congreso se opuso al cierre de esa prisión.

¿Qué moral tienen los yanquis para acusar a otros países si ellos son los máximos violadores de las leyes internacionales y la Carta de la ONU?

Otro asunto que puso de manifiesto las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos es el abuso policial, que ha provocado masivas protestas y disturbios en varias ciudades. El 17 de julio del 2014, Eric Garner estadounidense de raza negra fue estrangulado por un agente de Nueva York. Al mes siguiente en Ferguson, el joven Michael Brown murió baleado por un policía, exculpado más tarde por la justicia estadounidense. 

El 25 de mayo 2020 George Floyd también murió por asfixia a manos de policías blancos, sin que se haga la debida justicia. Parece que para los yanquis matar a personas de raza negra no constituye una violación a los derechos humanos.

Los auto denominados “paladines” de la democracia y derechos humanos, tienen los mayores problemas de desigualdad social, discriminación racial, étnica y religiosa, practican la detención indefinida sin cargos, cárceles fuera de la ley y torturan a presos políticos.

Pero cuando las autoridades cubanas conducen a una estación de la policía a uno de los asalariados de la USAID, la NED y del Departamento de Estado, por alterar el orden público cumpliendo sus órdenes, desatan una poderosa cruzada periodística para acusarla de “detenciones arbitrarias”, calificativo creado como parte de la guerra psicológica estructurada para atacar a la Revolución. 

Más escándalos.

En mayo del 2018 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que Lituania y Rumanía colaboraron con la CIA entre 2005 y 2006, para torturar en cárceles secretas a supuestos terroristas.

En Estados Unidos existe censura, restricciones a la libertad de Internet y el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos, entre otras violaciones y ordenan a los medios de prensa oficialistas que no publiquen informaciones sobre sus acciones criminales que afectan a pueblos enteros.

Julián Assange, fundador de WikiLeaks, es una prueba de la falta de libertad de prensa y hoy enfrenta una pena de 175 años de cárcel por 18 cargos presentados por la justicia estadounidense, al dar a conocer violaciones que comete Estados Unidos en el mundo y durante su ocupación de Irak, Afganistán y en Guantánamo.

La hipocresía yanqui no sorprende, pues mientras ellos asesinan, torturan, discriminan, separan hijos de sus padres en los puntos fronterizos, acusan y sancionan a quienes mantienen posiciones soberanas, como son los casos de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán y Rusia.

Por eso afirmó José Martí:

“Nada falso es duradero”

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