Por Raúl Antonio Capote

El miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció en Twitter, este lunes, cómo la politización de las decisiones migratorias de Estados Unidos cuesta vidas humanas.

«El cierre del Consulado de EE. UU. en La Habana, el traslado de sus servicios hacia terceros países y la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 atentan contra una migración segura, ordenada y regular», publicó el Canciller, en clara alusión a las causas que propician sucesos lamentables como el conocido tras el rescate de ocho personas y dos cuerpos, en un naufragio cerca de Key West, en la Florida.

Los sobrevivientes, que formaban parte de un grupo de inmigrantes ilegales que intentaba llegar desde Cuba hasta las costas de Estados Unidos, advirtieron que otras diez personas se encontraban desaparecidas luego del siniestro marítimo ocurrido el miércoles.

¿Cuántas vidas más deben ser sacrificadas en nombre de acciones absurdas y criminales instituidas para doblegar al pueblo cubano y poner fin a la Revolución?

Como parte de la escalada de su política enfermiza contra la Isla, en marzo de 2019 Washington anunció, además, una reducción del tiempo de validez de la visa B2, de cinco años a tres meses, para los ciudadanos cubanos, con una sola entrada.

La medida se sumó a la interrupción injustificada de la entrega de visados a los cubanos, obligándolos a viajar a terceros países sin garantía alguna de otorgamiento, y al incumplimiento de la cuota de visados establecida por los Acuerdos Migratorios.

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