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Por: Editores de LMP (crónica)

Por razones inexplicables, de esas que a veces no se ajustan con la lógica proposicional, LMP conversó el pasado 4 de diciembre con una vieja “luchadora” por la «libertad». Transcurrieron tan solo unos 35 minutos de conversación para entender los motivos y desmotivaciones de aquella señora durante los últimos acontecimientos políticos en Cuba.

Las razones que la llevaron a las calles de un pequeño pueblo de Artemisa el día 11 de julio son claras: “No podía imaginarme lo que verían mis ojos sobre el medio día. Quedé atónita… Imagínese, estaba recostada cuando sentí un especié de algarabía, un bullicio muy fuerte, me levanté y asomé, como a tres cuadras habían muchas personas que gritaban ¡Libertad! frente al Partido.

Me puse una ropa vieja, un sombrero, un par de botas y unos lentes oscuros, el nasobuco me tapaba el rostro, me creía irreconocible. Al llegar presencié un fenómeno que en los 60 años que tengo en las costillas no esperaba ver, era un suceso impactante. Me sumergí en el grupo y comencé a grabar videos, pero nunca grité nada, ni subí ninguno a la Internet. Estoy muy vieja para ir detenida, me moriría de vergüenza con mis vecinos e hijos.

Allí estaban los disidentes que conocía del pueblo y otros que ni imaginaba… luego una vieja amiga de los “derechos humanos” nos convocó a recorrer las calles. Pensé había llegado el momento de acabar con el comunismo… pero en unas horas ya nadie estaba para eso, había pasado todo”.

Una mirada punzante a los ojos la hizo pestañear y ladear la cabeza a la derecha. Tomó aire y continuó: “luego le agarré simpatía a Yunior. Había puesto las esperanzas en Yunior y en el 15 de noviembre, creía en él, yo iba a desfilar… se veía un tipo duro, algo así como “el bocón” que nos hacía falta (y ríe estridentemente).

El muchacho nos salió flojito, el tiene algo que no me acaba de convencer y ahora menos, no aguantó la presión y se piró antes de lo que esperábamos. Es, en mi 60 abriles, el más rápido de todos los “libertadores”. Hoy sufro esa decepción y sé que me voy a morir sin “mi libertad”… Yunior se llevó en la maleta mis sueños, no habrá en mucho tiempo un líder de verdad que nos conduzca ¿UNPACU? Eso es otra cosa, se me antoja visualizarlos como un atajo de vividores, groseros, medios delincuentones, Ferrer ¡bah! aparte de desagradable, ni hablar sabe, es un desequilibrado y bravucón, ya le dije, me voy a morir sin “mi libertad”.

Echa una mirada a la cosona impecablemente pintada y amueblada donde vive sola, todos se fueron a los EEUU desde hace mucho. Se arrellana en el sofá, suspira y agrega: “me preocupan los presos, son jóvenes”… la vuelvo a mirar con profundidad, directo al alma y agrega: “sé que fueron detenidos y procesados los de mayor trascendencia, los incitadores, quienes tiraron piedras, vandalizaron las tiendas y viraron patrullas”, (garraspera y sigue)

“Es más, ya no confío en nadie para seguir porque la mayoría busca otra cosa, hasta una recarga… aquí en el pueblo la gente comenzó a trabajar. La pandemia fue complicada, el día 11 de julio se propagó la enfermedad y algunos amigos no están, murieron…Mira que blanca estoy, no salía ni al portal… ahora nadie habla de marchas ni nada de eso, están puesto para vivir, visitar familiares, batirse con los precios que están por las nubes y que se yo… ese Yunior es un pendejo”.

Suspira, esta vez lo hace más profundo, y dice “discúlpame, con mi cháchara no te he brindado ni café”… Tengo, tengo del bueno, ya sabes, soy sola y no me falta nada, bueno, me falta “mi libertad” y “un líder”… pero me voy a morir así… Decidí que voy a dedicar el tiempo a vivir. En cuanto pueda viajaré a EEUU, allá tengo un hermano millonario que me ofreció una buena casa, creo que me iré para allá, aunque no quiero dejar “mi casita” (y sonríe) y allá estaré más sola que un plátano en nevera.

Ellos (y apunta a lo que supongo sea dirección Norte), trabajan todo el día y tienen su propia vida, voy a estar encerrada todo el tiempo porque aquello —la pequeña Habana, señala— se ha puesto malo, hay muchos asaltos, la pandemia tiene a la gente disparada, dispersa, temerosa, no sé manejar un carro y mis movimientos serían limitados para ir al mercado… aquí me lo traen todo a la casa y los vecinos son de oro, siempre pendientes de mi, la verdad”… Al mirarla a los ojos pestañea rápido y cambia la mirada, baja la cabeza y dice “creo que estoy loca, uno no sabe a veces ni lo que tiene y anda buscando más”… Se levanta, da unos paseitos nerviosos y aprovecho para decirle: “Fidel nos mal acostumbró, nos hizo sentir la necesidad de un líder” (sonrio con cierto sarcasmo)… Me mira fijamente y dice: “¿A ver, qué dice el letrero de tu pullover? Ah caramba que bobería la mía, yo habla que te habla y tú eres comunista, ahora si que estoy jodida”… Respondo rápido: “no se preocupe que aquí todos somos comunista, hasta los vecinos que no dejan de acompañarla y estar atentos a su salud”…

Le digo que debo irme, me paro de la butaca y acto seguido ella se para y me acompaña hasta el portón. Un guiño por saludo hace la función de despedida, junto a un <buena suerte al regreso>… las máquinas se cogen en la salida del pueblo” agrega… En tanto me alejó, pienso en cuantos necesitados de “su libertad” no saben que la tienen y se consumen en la panacea que no existe más allá del plato de bistec o el trozo de jamón serrano hastaque la soledad los supera.

También pienso en lo complejo que es para un adulto mayor en Cuba vivir con presiones desde “afuera” para que “se vayan” o les confirmen las “violaciones de los derechos humanos de la tiranía” que leyeron en Ciber Cuba. Una cosa quedó clara en este encuentro “furtivo”, la maquinaria anticomunista es muy fuerte pero carece de “soluciones” para Cuba.

Aún la contrarrevolución internacional no se da cuenta que en la Isla no hay contrarrevolución, sino personas enganchadas por una especie de “sueño americano” (exacerbado por el bloqueo) que en realidad saben no existe, no es alcanzable para un elevado porciento de emigrados, con excepción de aquellos que aprovecharon las bondades de nuestro “empobrecido” socialismo. Son conscientes de ello aunque ahora mismo se sumerjan en una contradicción. Ejemplos sobran.

Tomado de Facebook La Mala Palabra

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