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Caracas, Venezuela.–Chantajistas amenazas de un diplomático gringo hacia el Gobierno constitucional de Nicolás Maduro; irreverentes y confusas declaraciones de un funcionario peruano, desmentido con rapidez por su propio Gobierno, y sugerencias injerencistas del siempre servil Iván Duque, continúan posadas sobre Venezuela.

Esos «petardos» antibolivarianos han subido en intensidad y frecuencia desde que el Gobierno y la oposición firmaron acuerdos dirigidos a recuperar los activos robados y a reafirmar la soberanía sobre el territorio de la Guayana Esequiba.

Sin dudas, esas rúbricas, que según el propio Maduro favorecerán «el bienestar social de todas y todos», y que para el país tienen efecto reivindicador de la independencia, la soberanía y la autodeterminación, han puesto demasiado nervioso al imperio que acecha, y a las oligarquías que juegan del mismo lado.

A ello se une la anunciada decisión de la derecha de acudir a las elecciones que tendrán lugar en noviembre próximo. Todo ese cuadro apunta al logro, para el pueblo de Venezuela, de la ansiada y necesaria estabilidad que con recurrencia busca su ejecutivo gubernamental.

Pero Alí Babá tiene un plan muy distinto al que vislumbró Alí Primera en una canción: «Ahora que el petróleo es nuestro». Los yanquis no toleran la soberana existencia de un país al que Hugo Chávez hizo dueño de su destino, y sobre todo de recursos que los gringos siempre creyeron de su propiedad.

De Washington, y por eso, viene el decreto de arreciar la embestida contra la revolución y el pueblo bolivarianos. Y otra vez serviles, los miserables se aprestan de nuevo a cumplir la orden. En ese contexto se inscribe el asalto y ocupación ilegal, perpetrados por el Gobierno de Colombia, a la empresa Monómeros Colombo Venezolanos S.A.

A ese mismo propósito responden las peligrosas provocaciones urdidas en las fronteras venezolanas, desde Colombia, los ataques cibernéticos, primero al sector eléctrico, y casi al unísono contra el mayor banco financiero de Venezuela.

La huella, en este último ataque al corazón del sistema financiero venezolano, es de Estados Unidos, denunció la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, y es otra prueba de la guerra cruel y sistemática contra Venezuela, denunciada por su presidente Nicolás Maduro en el 76 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Tomado de Granma

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