Por José Luis Méndez Méndez

Los preparativos de la contrarrevolución, para producir una escalada terrorista dentro de Cuba, que creara el caos, sembrara el pavor y supuestamente derrocara a la Revolución, debilitada por el sostenido periodo especial, fueron abortados por las autoridades cubanas.

En enero de 1996 fue desarticulada una célula clandestina de composición familiar, que utilizaba como fachada el nombre del Frente Nacional Presidio Político Cubano, FNPPC o Frente Nacional de Presos Políticos Cubanos, pero en realidad detrás estaba la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA. La célula esperaba recibir explosivos del exterior para desencadenar el terrorismo.

En consonancia con la creación de estas células con asistencia exterior, se producía el 12 del propio mes y año, la detención en la ciudad de La Habana, del emigrado cubano residente en Miami, Cecilio Reinoso Sánchez, conocido por César y Cheche, integrante de la mencionada pantalla de la FNCA, FNPPC, cuando él y un sobrino trasladaban 900 gramos de explosivo plástico C-4, dos relojes, dos detonadores y otros medios para la confección de bombas introducidos desde el exterior.

Paralelamente, estaban en curso los preparativos para provocar un enfrentamiento directo entre Cuba y los Estados Unidos. Un nuevo Maine, referido a la llegada el 25 de enero de 1898, a la bahía habanera de un l crucero acorazado de tal nombre, procedente de Cayo Hueso, Florida, con una tripulación de más de 300 hombres. El 15 de febrero a las 9:45 de la noche estallaba, cuando la oficialidad estaba de franco en la ciudad. Este hecho fue utilizado como pretexto por los Estados Unidos, para inmiscuirse de forma oportunista en la lucha de los mambises cubanos contra el colonialismo español, que casi estaba terminada a favor de los primeros.

Uno de los hechos más perturbadores y peligrosos en los finales del primer mandato del presidente demócrata William Clinton, fue el legítimo derribo, por parte de la fuerza aérea cubana, de dos avionetas intrusas de la organización terrorista Hermanos al Rescate, cuando violaron, una vez más, el espacio aéreo cubano el 24 de febrero.

El terrorista José de Jesús Basulto León, emerge con fuerza en el medio contrarrevolucionario durante esta administración. Él tiene un acentuado sentimiento mesiánico, incrementado después de la caída del campo socialista y la desintegración de la URSS. Desde 1991, consideró que él había sido el elegido para pasar a la inmortalidad y comenzó a idear lo que él calificaba como opciones para resolver el llamado “problema cubano”.

La ilusión de que la Revolución se caería en el 90, se desvaneció, se tornó más distante, sobre el cómo lograrlo y el remoto cuándo se convirtieron en obsesión para Basulto, que no concebía por qué Estados Unidos no había decidido eliminar la amenaza comunista, que según él, significaba Cuba para el progreso de la democracia en el área. Era una minúscula isla en medio de un mar de capitalismo y de un “socialismo fracasado”.

El violento Basulto, había sido crítico de la CIA en los años 60 por no haber intervenido militarmente en Cuba, después del fracaso de Playa Girón, había exigido más acción de esa agencia cuando atacó por su cuenta instalaciones civiles en el litoral norte de La Habana, en busca de supuestos asesores soviéticos y después se adjudicó la acción terrorista a nombre de la CIA. Ha sido, siempre, un inconforme fiel a las tres letras como él acostumbra a identificar a sus empleadores.

Así se lo narró en 1990, en una extensa entrevista, al terrorista Enrique Encinosa, que armó con este y otros testimonios similares, un libro titulado Cuba en Guerra, financiado por la citada FNCA.

En 1992 ya su nueva organización Hermanos al Rescate, estaba lista para comenzar a realizar acciones “humanitarias” para asistir a emigrantes de Cuba que se aventuraban a cruzar el Estrecho de la Florida en busca del sueño americano, para muchos convertido en una pesadilla o en un funeral.

El criminal Basulto y su entrañable compinche de los grupos de infiltración de la CIA, Guillermo Billy Schuss Álvarez, se asociaron en esta nueva empresa, financiada también por la FNCA, conducida entonces por su compañero de fechorías, el extinto Jorge Lincoln Más Canosa, con quien compartió aventuras y la nómina en la CIA.

Al transcurrir los primeros años de la década de los 90 sin los cambios esperados en Cuba, se desesperaron Basulto y sus seguidores, lo que les acentuó su deseo de trascender y para ello articularon un plan más agresivo para su fin supremo: lograr una confrontación directa entre Estados Unidos y Cuba, que terminase con la Revolución y su régimen social empeñado en la igualdad y justicia social.

El delincuente Basulto soñaba, una vez logrado su propósito, con ocupar el cargo de su padre de vicepresidente de la Punta Alegre Sugar Sales Company, con su oficina en el edificio del Royal Bank de Aguiar 367, y ocupar su residencia en el exclusivo reparto capitalino de Kohly donde había pasado su infancia dorada.

En los primeros seis meses de 1992, Basulto y Hermanos al Rescate se emplean en recopilar información sobre la situación en Cuba por medio de interrogatorios a los cubanos que llegaban a Miami por la vía marítima, los comúnmente llamados “balseros”, por utilizar la mayoría balsas rústicas para hacerse a la mar.

Estos balseros, que para ser favorecidos a su llegada a la Florida, sobredimensionaban los efectos negativos en Cuba de los cambios políticos en Europa. Muchos de ellos afirmaban que el país estaba en ruinas, sus defensas militares debilitadas, la falta de fluido eléctrico era generalizada, reinaba el caos y otras noticias agradables para los terroristas, que compulsaban a una escalada provocadora.

El 18 de julio de 1992, tres aviones de Hermanos al Rescate, se deciden invadir el territorio cubano para verificar lo supuestamente conocido por los balseros llegados a Miami, violando el espacio aéreo por varios puntos.

El dos de enero de 1994, ya durante la administración Clinton, otro avión de Hermanos al Rescate viola una vez más el espacio aéreo cubano; cinco meses después el terrorista Basulto, no obstante las denuncias, advertencias y protestas realizadas por el gobierno de Cuba, decide aumentar la provocación, está convencido de que la Revolución no podría tomar medidas más allá de comunicados de denuncias para el público interno, con esta percepción envía el 15 de mayo cinco aviones que violan el espacio aéreo entre Cárdenas y Matanzas. La escalada se torna extremadamente peligrosa e intolerable para un país soberano, su integridad territorial y su seguridad nacional estaban amenazadas.

El 17 del propio mes dos aviones de Hermanos al Rescate violan de nuevo el espacio aéreo cubano por la misma zona, en esta ocasión son aviones tipo Cessna 337, según testimonios recibidos, Basulto está eufórico por la impunidad con que actuaba, pero no logra una respuesta efectiva de Cuba ante sus violaciones, ni las autoridades norteamericanas le prohíben seguir provocando, ambos hechos no favorecen sus ya no tan secretas intenciones de lograr por medio de un pretexto plausible la invasión directa de los Estados Unidos a Cuba como respuesta a una acción cubana ante las provocaciones. Incluso se publican en los canales de televisión en Miami las vistas de La Habana, tomadas por las avionetas, que violaban el territorio cubano.

El delincuente decide elevar la provocación y el 25 de mayo, por tercera vez, cinco aviones de su organización violan el espacio aéreo de Cuba, en esta ocasión se mantienen más tiempo en el espacio aéreo cubano y la hacen más extensa dentro del territorio, abarcó la franja entre el occidental Mariel y la provincia de Matanzas. Toma videos y fotografías de sus incursiones para hacer propaganda al regreso y poder seguir recaudando fondos.

El 29 de mayo, reincide, se produce la cuarta violación, cinco aviones violan el territorio entre Mariel y Cárdenas, Matanzas. Una enérgica protesta de Cuba, derivada de esta acción, detiene brevemente las acciones de los piratas de Hermanos al Rescate.

El terrorista está tan confiado en su hangar, con tanto apoyo de la FNCA, de los representantes federales por la Florida de origen cubano y de otras organizaciones terroristas, que decide él personalmente violar el espacio aéreo y en su avión personal matrícula N-2506, el 10 de julio incursiona por la zona capitalina de Guanabo, playa situada a unos 30 kilómetros al Este del centro de la ciudad de La Habana.

El 20 de agosto, otro avión de esa organización terrorista viola el espacio aéreo por la playa de Santa Fe al Oeste de la ciudad de La Habana. Confunden la responsabilidad y serenidad de las autoridades cubanas ante las provocaciones y tantean y miden la supuesta incapacidad militar de Cuba para dar la merecida respuesta a los intrusos.

En 1994, Hermanos al Rescate, viola el espacio aéreo cubano en siete ocasiones, que fueron parte de las veinte acciones paramilitares registradas contra Cuba en ese año.

El 4 de abril de 1995, otra vez un avión Cessna 337 de Hermanos al Rescate, viola el espacio de Cuba en un extenso vuelo entre la playa de Santa Fe en el Oeste de la capital hasta la playa de Guanabo en el Este.

Esta provocación no fue suficiente y Basulto previa consulta con Billy Schuss y Arnaldo Iglesias, deciden con la anuencia de la FNCA, elaborar un plan más atrevido, por primera vez este revela el alcance apocalíptico de sus ideas, que en resumen consistía en que la solución al problema cubano, después del fracaso de los acontecimientos del 4 de agosto de 1994, era realizar una escalada provocadora que él definía como lograr, lo que calificaba como Maine, en referencia a la provocación ya explicada. Esta vez sería aéreo.

Es decir colocar a las autoridades cubanas en una situación límite, desafiarlas, para ello incrementaría las violaciones al territorio aéreo cubano en espera de una respuesta de tal magnitud, que fuese inevitable la participación directa en el conflicto, que se originaría, de las fuerzas armadas norteamericanas, consideraba además que después del holocausto cubano, el cielo político se despejaría y emergería en la Isla una sociedad capitalista libre y democrática según el diseño norteamericano. Basulto basaba su irracional plan en la supuesta debilidad y falta de capacidad de la Revolución para enfrentar un reto de ese tipo.

Así el 13 de julio de 1995, cuatro aviones de Hermanos al Rescate, provocadoramente violaron el espacio cubano, esta vez sobre la ciudad de La Habana, Basulto estaba confiado en que lograría su propósito. Le expresó a Arnaldo Iglesias: “Los comunistas no podrán soportar la humillación y esa será su perdición”. Lo tenebroso de sus pretensiones era saber que llevaba a la muerte a sus “compinches” contrarrevolucionarios. Las tripulaciones de esas dos avionetas no eran las más capacitadas ni experimentadas de su grupo de intrusos.

En mayo de 1995 se habían firmado acuerdos sobre asuntos migratorios entre Estados Unidos y Cuba, orientados a eliminar la salida desordenada, criminal, ilegal y masiva de ciudadanos cubanos, inspirados y protegidos por la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que privilegia a los cubanos que lleguen a suelo norteamericano. Hermanos al Rescate y particularmente Basulto había sido conminado por autoridades norteamericanas para dejar de interferir en la salida de los balseros cubanos, que durante el verano de 1994 habían convertido el Estrecho de la Florida en un cementerio.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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