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A pesar detantos fracasos sufridos en 62 años, la CIA y el gobierno de Estados Unidos insisten en derrocar el socialismo en Cuba y para eso repiten viejos planes, como si los cubanos fuesen tontos, olvidadizos e inexpertos.

Es cierto que hay una nueva generación de dirigentes en la Isla, pero todos crecieron bajo la educación histórica de las acciones yanquis para destruir a la Revolución, incluidos los planes de terrorismo de estado, la subversión política y las operaciones encubiertas para asesinar a Fidel Castro, algo que tal parece los actuales funcionarios de la CIA no toman en cuenta y por eso sus acciones se malogran.

El 18 de enero de 1962, el Presidente J.F. Kennedy, amargado por el engaño de la CIA en la invasión por Bahía de Cochinos, le reveló a su hermano Robert Kennedy, Fiscal General: “El último capítulo sobre Cuba no se ha escrito todavía, hay que hacerlo y así se hará”.

Esa decisión le fue comunicada al nuevo director de la CIA,con el siguiente señalamiento:

“Una solución del problema cubano constituye en estos momentos una alta prioridad del gobierno de Estados Unidos, todo lo demás es secundario y no se escatimará en tiempo, dinero, esfuerzos o recursos humanos”.

Nada ha cambiado, parece dicho ayer, de ahí que se desgasten en sus deseos y con la provocación ideada para el 15 de noviembre 2021, con una supuesta marcha gestada desde Estados Unidos, utilizando la imagen del dramaturgo Yúnior García y del terrorista Orlando Gutiérrez Boronat.

Un simple repaso a añejos planes secretos de la CIA, como el aprobado en enero de 1962, permite comprobar la similitud de objetivos que pretenden alcanzar con la cacareada marcha, pues en el conocido Proyecto Cuba u Operación Mangosta, se expone:Name=n1065; HotwordStyle=BookDefault;

“El objetivo de Estados Unidos es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“Para lograrlo, la operación estará dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz. La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax”.

La fase de preparación debe culminar en una organización de acción política ubicada en localidades claves en Cuba, que cuente con sus medios de comunicación interna, su voz propia para las operaciones psicológicas y su propia arma de acción. Esta debe tener el respaldo de la mayoría del pueblo cubano y ese hecho lo hará conocer en el mundo”.

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso. Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto. El movimiento popular aprovechará el momento del clímax para iniciar un levantamiento abierto”.

Si repasamos la convocatoria que han hecho los elementos contrarrevolucionarios internos en varias ciudades cubanas, más la campaña diseñada en las redes sociales, comprobamos que todo es similar al Proyecto de 1962 y que resultó en un fiasco total.

En aquel entonces, la CIA tenía asignada la tarea de seleccionar 20 localidades en Cuba, donde se pudieran establecer grupos de acción política. Las principales fueron La Habana y algunas en las provincias de Camagüey y Las Villas.

Una tarea significativa del viejo Proyecto Cuba y que ahora repiten, fue la que señala:

“La CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de que un movimiento popular gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

“La CIA completará sus planes para las acciones encubiertas y de engaño, para ayudar a dividir el régimen comunista en Cuba, junto a la colaboración de los departamentos de Defensa, de Estado y el FBI.

¿Quién puede negar que, en su actual plan de la convocatoria a la marcha del 15 de noviembre 2021, la CIA no juega el mismo papel de 1962?

Una de las tareas diseñada en aquel entonces es coincidente con las actuales, al señalar:    

“La CIA y la Agencia de Información de Estados Unidos informarán sobre el avance en el proceso de identificación del movimiento popular dentro de Cuba, con canciones, símbolos y temas propagandísticos”.

¿Será solo una casualidad la canción Patria o Vida, interpretada por Gente de Zona y Yotuel Romero?

Aquí no la hay porque los hechos demuestran que los yanquis insisten en su mismo empeño y ya no le quedan más medidas que inventar, porque en medio siglo emplearon todo lo indecible para alcanzar sus sueños.

No por gusto refuerzan su guerra económica comercial y financiera contra el pueblo cubano, al calcular que es la única forma posible de hacer que el gobierno revolucionario fracase en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, sumado a las campañas psicológicas ejecutadas por la CIA, para acrecentar el resentimiento de la población, combinación que pudiera servirle de argumento a la contrarrevolución para sumar a cubanos y cubanas a la soñada marcha.

Craso error el de los yanquis que no se dan cuenta que el pueblo de la Isla tiene una amplia preparación y ve todos los días lo que sucede en América Latina, donde no hay socialismo sino gobiernos neoliberales incapaces de darle a sus ciudadanos, educación, salud, empleo y alimentación, provocando largas caravanas de emigrados que huyen del capitalismo y no precisamente del comunismo.

Si los Estados Unidos quieren medir fuerzas, recibirá una contundente respuesta revolucionaria de la inmensa mayoría del pueblo cubano y una vez más tendrán que morder el polvo de la derrota, porque como dijo José Martí:

“Las empresas históricas son imposibles cuando no las desea y alienta la voluntad de un pueblo”

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