El escorado y humeante torpedero USS Winslow fue remolcado derrotado fuera de la bahía. Foto: El Gran Capitán
El escorado y humeante torpedero USS Winslow fue remolcado derrotado fuera de la bahía. Foto: El Gran Capitán

Por Delfín Xiqués Cutiño

Para nadie es un secreto que el pretexto que utilizó el gobierno de Estados Unidos para intervenir en la guerra en Cuba fue la voladura del crucero USS Maine, en la bahía de La Habana el 15 de febrero de 1898, cuando ya las tropas cubanas estaban a punto de alcanzarla victoria.

El gobierno yanqui culpó a España por la pérdida de su acorazado y de inmediato inició el papeleo con las interpretaciones legullescas para iniciar la guerra.

El 13 de abril la Cámara accede a la solicitud del presidente Mac Kinley de intervenir en Cuba, pero sin reconocer al Partido Revolucionario Cubano y a su Delegación de Nueva York, ni al Consejo de Gobierno presidido por el general Bartolomé Masó. Tampoco reconocía a Máximo Gómez como General en Jefe del Ejército Libertador Cubano. Así actuaban nuestros aliados.

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La célebre Resolución Conjunta (Joint Resolution) es aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 19 de abril y transformada en Ley al siguiente día por el presidente William Mac Kinley quien, entre otras exigencias, conminaba a España a cesar su soberanía sobre Cuba.

Posteriormente el histórico documento fue incumplido por el propio gobierno estadounidense al eludir las históricas y elementales aspiraciones de la revolución cubana al anular la cláusula Foraker, aprobada por el Senado tres días antes, por la que se reconocía al gobierno de la República de Cuba en Armas.

El 22 de abril la flota de guerra yanqui zarpó de Cayo Hueso con la misión de bloquear los principales puertos del norte de Cuba y el de Cienfuegos, en la costa sur, lo que realizó sin ningún problema.

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Pero antes de que las naves se aproximaran a las costas cubanas dos lanchas cañoneras españolas de vapor de 42 toneladas se refugiaron en el puerto de Cárdenas, Matanzas, cerca de La Habana.

Las cañoneras españolas iban bien armadas. La Ligera y la Alerta, tenían cada una un cañón en proa de 42 mm y una ametralladora en popa de 37 mm. También contaban con el cañonero Antonio López (remolcador convertido en cañonero) de 68 toneladas, con un cañón Nordenfeltde tiro rápido de 57 mm. 

Para la Armada yanki la flota de Cervera que en esos momentos se encontraba en Cabo Verde, —y ellos no lo sabían— cuando ingresara en el mar Caribe tomaría rumbo al puerto de La Habana. Estimaban que el grueso de las operaciones se realizarían en el Occidente de la Isla, por lo que era necesario patrullar su costa norte y bloquear sus principales puertos.

El día 25 de abril cuando la Ligera patrullaba la entrada del puerto por Cayo Diana, Cárdenas, detectó la presencia del torpedero yanqui USS Foote, de 142 toneladas y 25 nudos de velocidad, armado con tres cañones de tiro rápido y tres tubos lanza torpedos de 457 mm, una real mole de acero.

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El comandante de la lancha cañonera española, sin perder la calma, puso proa a la nave enemiga disparando con su cañón y ejecutando maniobras de ataque. El torpedero enemigo tiró 70 cañonazos y solo uno dio en un candelero, sin causar daños de importancia a la nave.

En cambio, los marinos españoles respondieron con diez disparos y por lo menos dos acertaron, averiando la sala de máquinas y la caldera del torpedero. Y eso fue todo para la nave yanqui que con una fuerte escora a estribor, quedó fuera de combate y tuvo que retirarse.

Los yanquis estaban empecinados en acabar con la pequeña flota española de “chatarra” que les impedía penetrar en la bahía de Cárdenas, por lo que le confiaron la misión, el 11 de mayo, al comodoro Chapman C. Tood, quien tendría bajo su mando una fuerza integrada por cuatro unidades de porte muy superior a las hispanas:

El cañonero USS Wilmington, de 1,397 tons., con 8 cañones de 102 mm, y otros ligeros de 57 a 37 mm; el pequeño crucero USS Machias, de 1,180tons, con 8 cañones de 102 mm, 6 ligeros que alcanzaba 15 nudos; el torpedero USS Winslow, de 142 tons. 3 cañones de 37 mm, y dos tubos lanza torpedos; y el cañonero auxiliar USS Hudson, de 128 tons., con dos cañones de 57 mm.

A media mañana, se divisó la flotilla yanki frente a la bahía de Cárdenas. El Capitán del puerto puso en estado de alarma al ejército y a los voluntarios, quienes tomaron medidas defensivas en la rada.

Las cañoneras Ligera y la Alerta se ocultaron como pudieron en aguas de poco calado y el cañonero Antonio López, como no podía hacerlo, quedó atracado al muelle con su personal reducido, esperando al enemigo.

Al torpedero USS Winslow le dieron la misión de sondar el calado del canal entre los cayos Romero y Blanco y detectar posibles minas, la que realizó con éxito porque las veinte minas modelo Bustamante que había fallaron al parecer por los detonadores y el mal estado del cableado.

Mientras el torpedero estaba desminando, el crucero USS Machias quedó afuera, disparando hacia la estación de señales en Cayo Diana, donde no había ni un alma en su interior, destrozándola y protegiendo el desembarco de un grupo de marinos que tenían la misión de destruir la estación y cortar todos los cables que se encontraran.

Antes de retirarse, el alférez que estaba al frente del destacamento arrió la bandera española que allí ondeaba e izó la estadounidense, que por primera vez flotaba en territorio cubano.

Posteriormente tres unidades navales estadounidenses fueron desplegadas en el interior de la bahía de Cárdenas. El torpedero USS Winslow, que navegó hacia el Este y fue el que más se acercó a tierra por ser de menor calado, el cañonero USS Hudson, hacia el Oeste y detrás, como apoyo el cañonero USS Wilmington, de mayor porte..

En el muelle se encontraban varios veleros. Cuando el comandante del torpedero divisó al cañonero Antonio López a unos 1,400 metros, avanzó a 12 nudos, armando sus torpedos y disparando sus cañones.  Pero los españoles fueron más rápidos. Tiraron antes de que los yanquis pudieran utilizar los torpedos.

El primer cañonazo le pasó por encima al torpedero. Se corrigió el tiro y el segundo impactó en el aparato de gobierno frontal dejándolo fuera de servicio. El tercero inutilizó una de las máquinas y los otros proyectiles desactivaron la caldera de proa, el ventilador y el cilindro de baja presión de uno de los motores.

Desde la playa un nutrido fuego de fusilería sin humo se mantenía sobre las naves enemigas, que quizás confundiera a los yanquis pensando que les tiraban con modernos cañones de pólvora sin humo, por lo que lanzaron una andanada en esa dirección..

El comodoro Tood desde el USS Wilmington le ordenó con señales de bandera al comandante del cañonero USS Hudson que auxiliara al USS Winslow, bajo la cobertura de fuego del buque insignia.

La situación a bordo del torpedero era dantesca. El comandante resultó herido por la metralla en una pierna. El segundo de a bordo y cuatro tripulantes murieron y la nave quedó sin gobierno en medio de una lluvia de balas.

El Antonio López recibió más de diez impactos en su casco que no le afectaron;, y tuvo como saldo de batalla un bote destruido, un incendio en la cabina del comandante, Teniente de Navío Domingo Montes Regueiferos, y dos tripulantes heridos. 

Cuatro impactos de cañón alcanzaron al USS Hudson y otros tantos por la fusilería de los defensores de la ciudad. El USS Wilmington recibió dos y disparos de tierra.

Tripulantes del USS Hudson, a duras penas lograron en el segundo intento hacer firme un cable en el escorado y humeante torpedero USS Wiinslow que fue remolcado derrotado fuera de la bahía.

La ciudad fue sometida a un terrible bombardeo de las piezas de grueso calibre del USS Wilmington. Se dice que más de trescientas bombas cayeron sobre la población ocasionando varios muertos, heridos, destrozos e incendios.

La versión de los yanquis sobre la batalla en Cárdenas se refiere a que fueron atacados desde tierra por unas modernas baterías sin humo de acuerdo a lo que manifiesta su comandante en “The Winslow at Cárdenas”. Sin embargo, la realidade fue otra. No existieron tales baterías.

Todo aconteció por el coraje y la puntería de los marinos españoles del cañonero Antonio López, que destrozaron al torpedero USS Winslow.

Fuentes:
Pablo Antonio Ruíz Ibáñez, Málaga, España.
http://elcardenense.blogspot.com/2010/05/el-bombardeo-la-ciudad-por-la-escuadra.html
https://elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos3/historia-militar/954-las-otras-acciones-navales-de-la-guerra-hispanoamericana-1898-accion-de-cardenas
https://todoavante.es/index.php?title=C%C3%A1rdenas_Antonio_L%C3%B3pez_combate_1898

Bernadou, J.B. (1899) “The Winslow at Cárdenas”, The Century Illustrated Monthly Magazine, vol. 57, n. 5, pp. 698-706.

La puntería de los marinos españoles del cañonero Antonio López, destrozaron al torpedero USS Winslow. Foto: El Gran Capitán
El comodoro Tood desde el USS Wilmington ordenó con señales de bandera al USS Hudson que auxiliara al USS Winslow Foto: El Gran Capitán
El crucero USS Machias quedó afuera disparando hacia la estación de señales en Cayo Diana. Foto: El Gran Capitán
Tripulantes del USS Hudson, a duras penas lograron hacer firme un cable en el escorado y humeante USS Wiinslow que fue remolcado derrotado fuera de la bahía. Foto: El Gran Capitán
Impactos de los disparos en la cubierta del torpedero USS Winslow, efectuados desde el cañonero Antonio López Foto: Tomada de Wikipedia

Tomado de Granma

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