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“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”

José Martí

José Martí en sus andares revolucionarios por Nuestra América, llegó a Estados Unidos en 1880 y vivió allí hasta enero de 1895, con algunos intervalos de viajes al extranjero.

Observó la sociedad y analizó el funcionamiento del sistema político estadounidense, presenciando elecciones parciales y generales, sobre todo en la década de los 80, como corresponsal de periódicos de América Latina y Nueva York.

En uno de sus artículos de 1885 expresó:

“[…] es recia y nauseabunda una campaña presidencial en los EEUU, desde mayo, antes que cada partido elija sus candidatos la contienda empieza. Buscan al que, por su maña o fortuna, o condiciones especiales pueda asegurar más votos al partido”.

Y continuó: …

“una vez nombrados en Las Convenciones los Candidatos, el cieno sube hasta los arzones de las sillas. Las barbas blancas de los diarios olvidan el pudor de la vejez. 

Se vuelcan cubas de lodo sobre las cabezas. Se miente y se exagera a sabiendas. Se dan tajos en el vientre y por la espalda. Todo golpe es bueno, con tal que aturda al enemigo”.

En este aparatoso espectáculo descrito por José Martí, ¿se aprecia alguna diferencia con el último debate Trump – Biden?

Y es que este comportamiento es parte de la formación del sistema político de ese país y la casta de dirigentes que lo ha transitado.

Desde su campaña de aspirante y en el desempeño de su cargo, Trump ha mostrado su capacidad de trastornar la política en el país y sostenidamente ha explotado diversos temores de la población.

Trump, como consumado y diestro manipulador, sigue contando con una base firme y leal que le sirve de sostén sin importarles lo que se diga o demuestre, como ha sido su posición ante el enfrentamiento a la COVID-19 confundiendo al pueblo, minimizando las consecuencias, desamparándolo, pero capaz de anunciar cómo el tratamiento que recibió fue eficaz para mantenerlo en la pelea. O sea, para él sí y para el pueblo no.

Trump alimenta los resentimientos, demoniza a sus oponentes y valida el odio.

Según el politólogo Noam Chomsky: “[…] nunca ha habido una figura en la historia política que se haya dedicado tan apasionadamente a destruir los proyectos para la vida humana organizada en la tierra en el futuro cercano como este Trump”.

Solo recordemos sus recientes decisiones contra la OMS, la UNESCO, el cambio climático, la carrera armamentista y su desconocimiento y falta de apoyo a las Naciones Unidas.

Martí en 1889 calificó a EEUU, como

“un país con una política de inmoderado poder, contrario a la bondad y la justicia”

y en ese mismo año, en un polémico artículo publicado en el diario The Evening Post, de Nueva York, describe a Estados Unidos como un país de

“política fanfarrona o desordenada ignorancia,” retratando con una visión exacta a Trump, valoración que deberíamos reiterar a las nuevas generaciones más que las estadísticas de quién va a ganar o no en sus contiendas electorales.

Esta misma visión-alerta nos la ofreció Martí el 23 de marzo de 1894 en el periódico Patria, con su artículo La verdad sobre los EEUU cuando señala:

“[…] Pero no augura, sino certifica, el que observa cómo en los EEUU, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen

en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan

en vez de robustecerse la democracia y salvarse del odio y la miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen , amenazantes, el odio y la miseria”.

Martí no tardó mucho en comprender que en el proceso electoral de EEUU se manifestaban algunas de las prácticas más arbitrarias y antidemocráticas que lejos de desaparecer se perfeccionaron con el tiempo, donde incluso una conspiración al más alto nivel de la cúpula gobernante podía asesinar impunemente a un presidente.

Recordar como sucedió con Abraham Lincoln, el 14 de abril de 1865. Dieciséis años después, en 1881, a James A. Garfield. Veinte años después a William McKinley, bien conocido por los cubanos por sus decisiones en la intervención norteamericana en nuestra guerra de independencia. Más recientemente el asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 que actualiza en la era moderna esta política sin ética ni principios. No obstante, sin ser asesinado físicamente, pero si políticamente, Richard Nixon tuvo que abandonar la presidencia por su responsabilidad en el Escándalo Watergate.

Esta “pudrición” tiene sus antecedentes en la primera contienda presidencial luego del gobierno de George Washington instrumentada por Thomas Jefferson, quien como su Secretario de Estado durante sus gobiernos empezó a tener serios desacuerdos con la política económica separándose de él y fundando en 1792 un partido para oponerse a su administración, partido que todos llamaban Demócrata-Republicano. No por gusto se dice hoy día que ambos partidos son lo mismo, pues la división y ratificación de sus nombres obedecieron a discrepancias internas precisamente para otras nominaciones en contiendas electorales después de 1820.

La historia recoge que el partido de Jefferson utilizó algunas estrategias novedosas poco después de su fundación, creando una red de periódicos para hacer campaña permanente contra el gobierno de Washington, con tanta virulencia que en ocasiones lanzaba duras expresiones contra este.

Estas estrategias pronto serían copiadas por los rivales políticos y desarrolladas hasta nuestros días por ejemplares al estilo Trump.

Es difícil evitar la impresión de estar leyendo algo actual, precisamente por la persistencia de prácticas electorales fraudulentas que hasta hoy forman parte de las estructuras del sistema político de EEUU.

En el contexto electoral norteamericano es importante ganar la Florida y por eso vemos las acciones que instrumenta Trump para ganarla alrededor de los votantes estadounidenses de origen cubano, desarrollando una feroz campaña de agresiones económicas, políticas y campañas mediáticas que infelizmente han tenido impacto en algunos cubanos  dentro de nuestro país, que expresan en las redes sociales opiniones carentes de fundamentos históricos, éticos ni morales, a que se vote por Trump coincidiendo con las ideas y estrategias desarrolladas por EEUU contra nuestro país y la bochornosa política que caracteriza a estos eventos, estudiadas y denunciadas por Martí.

Por eso el 19 de octubre del 2007 refiriéndose a las elecciones en Estados Unidos Fidel nos dijo: … “Allí lo primero es ser muy rico, o contar con el apoyo de mucho dinero. Después, invertir sumas enormes en publicidad, que es experta en lavado de cerebros y reflejos condicionados”.

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