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Joe Biden se dejó amedrentar por las presiones de senadores y representantes republicanos, con el propósito de que no mejorara las relaciones con Cuba, como prometió en su campaña por la presidencia. Esos que ahora lo acorralan, no votaron por él, ni lo harán en el futuro, haciéndolo parecer un muñeco manejado por el partido republicano de la Florida, débil y sin decisiones propias.

En un intento fallido por dar la impresión de ser “fuerte”, Biden incrementó las 243 sanciones contra Cuba, aplicadas por su antecesor Donald Trump, con la ilusa aspiración de derrocar a la Revolución.

En enero 2021, previo a entregar su cargo, Trump sancionó al Ministerio del Interior de Cuba y a su Ministro, por supuestos abusos contra los derechos humanos.

Después de los disturbios acontecidos el 11 de julio 2021, estimulados y financiados por la CIA, mediante el empleo de plataformas informáticas yanquis, instrucciones y dinero repartido por la NED y la USAID, el régimen de Joe Biden, ante las continuas exigencias de los anticubanos de Florida, informó el 22 de julio nuevas sanciones, esta vez contra el Ministro de las Fuerza Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera y la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, “por sus esfuerzos para sofocar las protestas a favor de la democracia en la Isla”.

El 30 de julio sancionó al jefe de la Policía Nacional, Óscar Callejas Valcárcel y al subdirector Eddie Sierra Arias.

No satisfechos, los republicanos continuaron sus presiones y por ese motivo, el 13 de agosto el Departamento del Tesoro dio a conocer sanciones contra Romárico Vidal Sotomayor García, general jubilado y ex jefe de la Dirección Política del Minint; Pedro Orlando Martínez Fernández, de la Dirección Política de la Policía Nacional Revolucionaria y contra la Dirección de Tropas de Prevención del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Bidel lo justificó al decir: “Escuchamos los gritos que exigen libertad proveniente de la Isla. Estados Unidos está tomando acciones concertadas para apoyar la causa del pueblo cubano”.

Hipócrita, que no ha tomado una sola medida contra los que en Chile masacran al pueblo, torturan, asesinan y detienen arbitrariamente a jóvenes que protestan por mejorar su nivel de vida, en un país que no está sometido a una cruel guerra económica, comercial y financiera como Cuba, sino a un sistema capitalista despiadado.

¿Por qué Estados Unidos no sanciona a Mario Alberto Rozas Córdova, quien fuera director general de los Carabineros, responsable de los disparos contra dos niños en un hogar del Sename, en Talcahuano, el 18 de noviembre del 2020?

Tampoco sancionan a su sucesor Ricardo Alex Yáñez Reveco, actual director de Carabineros, quien carga sobre sus hombros las salvajes represiones a los chilenos, donde cientos han perdido un ojo, suman miles los detenidos arbitrariamente y hasta torturados, según denuncias impuestas en los tribunales.

Impunidad total para Ricardo Martínez Menanteau, Comandante en jefe del Ejército de Chile, quien, al igual que los anteriores, tiene responsabilidad en las crueles represiones.

Martínez es uno de los tantos militares chilenos preparados para matar y reprimir, en el Colegio Interamericano de Defensa en Estados Unidos, donde obtuvo un diplomado y otro de Operaciones Conjuntas, en el Instituto de Cooperación de Seguridad Hemisférica en Estados Unidos.

Para tener una idea del respaldo yanqui, basta decir que cuando fue Jefe del Estado Mayor, Martínez Menanteau, no quiso entregar los nombres de los agentes de la Central Nacional de Informaciones, CNI, recontratados por el ejército chileno.

Martínez admitió haber permitido la destrucción de cientos de microfilmes con informaciones de la CNI, entre 1980 y 1987, que documentaban la persecución y espionaje de chilenos con posiciones de izquierda y a partidos políticos.

La CNI fue el órgano de persecución, secuestro, tortura, asesinato y desaparición de opositores políticos, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, asesorada por la CIA y el FBI.

Solo por esto debía estar en la lista de sancionados, porque las violaciones a los derechos humanos son muchas y verdaderas, no fabricadas como en el caso de los cubanos.

El cinismo yanqui es grande y se comprueba en que el Departamento del Tesoro no sanciona a estos militares, ni a Andrés Chadwick Piñera, quien ocupó la cartera de Ministro del Interior y Seguridad Pública, en los dos gobiernos de Sebastián Piñera.

De profesión abogado, es militante del partido Unión Demócrata Independiente (UDI) y durante la dictadura de Pinochet, fue miembro de la comisión legislativa de la Junta Militar de Gobierno y fiscal del Ministerio de Planificación Nacional.

Bajo su mandato, fue asesinado el comunero mapuche Camilo Catrillanca y hubo decenas de violentas represiones contra el pueblo, durante las protestas de octubre del 2019.

Fueron tan salvajes las actuaciones del Ministerio del Interior, que Chadwick renunció a su cargo de ministro, siendo acusado constitucionalmente en la Cámara de Diputados, suficiente para que Estados Unidos lo sancione.

Los militares cubanos ahora sancionados por Biden para satisfacer las exigencias de los republicanos, no han cometido ningún asesinato, ni torturado a nadie, pero hay que mantener la campaña fabricada de que “en Cuba se violan los derechos humanos”, a pesar de la ausencia de pruebas.

Sin embargo, no sancionan a estos chilenos responsables de 12 mil 547 heridos atendidos en salas de urgencia; mil 980 heridos por armas de fuego y 347 heridos con lesiones oculares, por disparos de balas de goma por las fuerzas represivas que ellos comandan, más 32 fallecidos, según cifras aportadas por Amnistía Internacional, durante las protestas en octubre 2019.

Mucha hipocresía de Estados Unidos que no condena esas represiones criminales contra el pueblo chileno, que está cansado de padecer una incrementada desigualdad socioeconómica, a causa del sistema capitalista.

Reportes del Instituto Nacional de Derechos Humanos, afirman que, durante las protestas, más de 3 mil 400 civiles fueron hospitalizados por la brutalidad policial; 8 mil 812 fueron detenidos y muchos de ellos denunciaron haber recibido torturas y sometidos a vejaciones por las Fuerzas Armadas y del Orden, hechos investigados y comprobados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. ​

Investigaciones realizadas por Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, determinaron la ocurrencia de graves violaciones a los derechos humanos cometidas por funcionarios del Estado chileno

¿Por qué Estados Unidos no desarrolla una cruzada mediática contra el gobierno de Piñera, como lo hace sin argumentos contra Cuba?

​Desde hace 62 años, Cuba sufre una despiadada guerra económica comercial y financiera por parte del imperio yanqui, con la intención de estrangular al pueblo y que este culpe al socialismo de sus penurias, pero Chile, sin esa soga que estrangule su economía, padece de una desmedida desigualdad económica y social, causada por el neoliberalismo capitalista, no del socialismo.

Cifras del Banco Mundial, afirman que Chile es el 13° país más desigual de Latinoamérica, con diferencias educacionales entre los diferentes estratos socioeconómicos, alta segregación residencial, con barreras para la inclusión social y para familias vulnerables de escasos recursos.

Esta situación merece que Biden actúe como lo hace politizadamente contra Cuba y Venezuela, pero Chile es su fiel aliado y su sistema no es socialista.

No se equivocó José Martí cuando dijo:

“Hay hombres que viven contentos, aunque vivan sin decoro”.

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