Internet
Internet

El 1ro de enero de 1989, cuando todavía nadie era capaz de imaginar que los gobiernos del campo socialista europeo abandonarían las ideas de Carlos Marx, Federico Engel y Vladimir Ilich Lenin, durante el acto central que se celebraba en Santiago de Cuba con motivo del treinta aniversario del triunfo de la Revolución cubana, Fidel expresó: “¡Socialismo o Muerte!” y “¡Marxismo-Leninismo o Muerte!”.

El 26 de julio de 1989 año el máximo líder cubano vaticinó: “…si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡Aún en esas circunstancias, Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!

El 26 de julio de 1994, en la Isla de la Juventud, el General de Ejército Raúl Castro Ruz expresó que Fidel había demostrado que sí se podía intentar la conquista del cuartel Moncada, llegar a las costas de Cuba en el yate Granma, organizar un ejército revolucionario en la Sierra Maestra, abrir nuevos frentes guerrilleros en la provincia de Oriente, derrotar con trescientos fusiles la ofensiva de más de diez mil soldados, repetir la epopeya de Maceo y Gómez extendiendo con las columnas del Che y Camilo la lucha desde el oriente hasta el occidente, derrotar a la tiranía batistiana y la invasión mercenaria de Playa Girón apoyadas por el imperialismo norteamericano, proseguir la campaña para erradicar el analfabetismo, proclamar el carácter socialista de la Revolución a noventa millas del imperio, mantener los principios irrenunciables de nuestra soberanía sin temer al chantaje nuclear de Estados Unidos en los días de la Crisis de los Misiles, enviar ayuda solidaria a otros pueblos hermanos en lucha contra la opresión colonial, la agresión externa y el racismo, derrotar a los racistas sudafricanos salvando la integridad territorial de Angola, forzando la independencia de Namibia y asestando un rudo golpe al régimen del apartheid, convertir a Cuba en una potencia médica, reducir la mortalidad infantil a la tasa más baja del Tercer Mundo, elevar considerablemente la esperanza de vida de nuestra población, transformar a Cuba en un polo científico, avanzar en los modernos y decisivos campos de la ingeniería genética y la biotecnología, insertarnos en el comercio internacional de fármacos, desarrollar el turismo a pesar del bloqueo norteamericano, construir pedraplenes en el mar para hacer de Cuba un archipiélago cada vez más atractivo, obteniendo de nuestras bellezas naturales un ingreso creciente de divisas, resistir, sobrevivir y desarrollarnos sin renunciar a los principios ni a las conquistas del socialismo en el mundo unipolar y de omnipotencia de las transnacionales que surgió después del derrumbe del campo socialista de Europa y de la desintegración de la Unión Soviética, y que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios. “Ese es el Fidel invicto que nos convoca con su ejemplo y con la demostración de que ¡Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá!”

Cinco años después, el 23 de diciembre de 1999, en medio de la campaña que libraba nuestro pueblo para que el niño Elián González Brotóns fuera devuelto por las autoridades norteamericanas a su hogar en Cuba, cuando Fidel reflexionaba con un grupo de pioneros, expresó: “Voy a usar hoy una frase, no definitiva, porque nosotros no debemos renunciar a la idea de ¡Patria o Muerte! ni a la idea de ¡Socialismo o Muerte!, y voy a decir como dijo una joven diputada en la Asamblea Nacional: ¡Patria y Vida! ¡Vida para ustedes es lo que queremos!”.

Y es precisamente una vida digna, con soberanía, libertad e independencia, lo que ha proporcionado la Revolución a todos los cubanos, con el disfrute de derechos como la igualdad entre todas las personas sin discriminaciones por el color de la piel, el género, las creencias religiosas, la orientación sexual, el origen territorial o la discapacidad, el acceso sin costo alguno a los servicios de salud, incluyendo la vacunación de todos los niños contra una docena de enfermedades, la educación gratuita desde la enseñanza primaria hasta la universitaria, el derecho al trabajo, a la seguridad social, a una vivienda decorosa, y al disfrute de otros beneficios, que por su dimensión serían imposible describir en estas páginas.

El 1ro de mayo del 2000, durante el discurso que pronunció en la Plaza de la Revolución por el Día Internacional del Trabajo, Fidel definió el concepto Revolución que entre otras ideas expresa: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; “[…] es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. “[…] es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia, “[…] que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

El 26 de enero del 2015, en una de sus últimas reflexiones Fidel expresó: “A mis compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria: No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos.”

En diciembre del 2019, durante el IV Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó: “En el año 61 de la Revolución, nos tiraron a matar y estamos vivos. Vivos, celebrando y empeñados en seguir ganando.” Al año siguiente, durante la VI Sesión Ordinaria repitió la misma frase y añadió: “aquí seguimos: viviendo, resistiendo, creando y venciendo.”

El pasado 11 de julio de 2021, cuando nuestro pueblo enfrentaba el momento más crítico de una pandemia como la Covid-19, en medio de un férreo bloqueo económico comercial y financiero que ya tiene sesenta años de existencia, bajo la presión de la Ley Helms-Burton y de las 243 medidas aprobadas por la anterior administración de Donald Trump, grupos de elementos antisociales y delincuentes comunes incitados a través de las redes sociales y financiados desde Miami, se lanzaron a las calles en varias localidades de nuestro país tirando piedras, destruyendo vidrieras, saqueando mercados y tiendas, volcando vehículos, agrediendo a la población y gritando frases y expresiones groseras contra nuestra Revolución y sus dirigentes. Después aparecieron las fake news (noticias falsas) exagerando los hechos y manipulando la información sobre lo que había ocurrido en Cuba.

Si esos hechos se hubieran producido en la actual Colombia donde cada año cientos de ciudadanos son masacrados por grupos paramilitares, en otras naciones de nuestro hemisferio donde miles de ciudadanos buscan los restos de sus familiares, en la capital de Haití bajo el régimen de Duvalier, en la Dominicana de Trujillo, en la Nicaragua de los Somoza, en la Guatemala de Ríos Montt, en el Chile de Pinochet, en la Argentina de Videla, en el Paraguay de Stroessner, en la Cuba de Gerardo Machado o Fulgencio Batista, nadie sería capaz de calcular cuántos de estos delincuentes resultarían muertos, heridos y desaparecidos a manos de sus respectivos aparatos represivos.

Sin embargo, en Cuba las instituciones de orden interior con el apoyo del pueblo, actuaron con ecuanimidad, no se dejaron provocar, solo recurrieron a la fuerza en defensa propia cuando fue estrictamente necesario y supieron enfrentarlos dignamente, esgrimiendo banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio, y expresando las consignas revolucionarias ¡Viva Fidel! ¡Viva Raúl! ¡Viva Díaz Canel! ¡Viva la Revolución! ¡Viva Cuba Libre! que patentizan la unidad de nuestro pueblo y la fe en la victoria.

Nuestro pueblo, incluyendo obreros, campesinos, intelectuales, artistas, científicos, médicos, enfermeras, técnicos de la salud, maestros, profesores, instructores de arte, entrenadores deportivos, constructores, combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, tanto en el cumplimiento de sus deberes cotidianos como en las misiones internacionalistas, siempre ha tenido presente el ejemplo imperecedero de nuestros héroes, de nuestros mártires y el ideario de nuestros próceres desde Félix Varela hasta Fidel Castro, lo que se resume en expresiones, conceptos y consignas que han caracterizado cada uno de los momentos cruciales de nuestra historia.

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí