Edgard Garrido / Reuters

El presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales, ofrece una conferencia desde México, país al que llegó el martes como asilado político, tras la autoproclamación de la legisladora opositora, Jeanine Áñez, como mandataria interina del país andino. 

Como ya hizo nada más bajar del avión el martes, Morales, de 60 años, reiteró su agradecimiento al gobierno de México por permitirle «estar con vida».

En referencia a la autoproclamación de Añez, el político dijo que con ello «se confirma el golpe de Estado». «Cualquier renuncia tiene que ser aprobada. No hubo esa sesión», aseguró.

«Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver [a Bolivia]», dijo Morales, para quien «la única forma de parar esta situación es con un diálogo nacional».

Tras pedir al Tribunal Constitucional de Bolivia que «cumplan con la legalidad», el político aseguró que en el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) «predominaba la interpretación». 

La OEA concluyó que hubo «irregularidades en el proceso electoral» en las elecciones del 20 de octubre, e instó a repetir los comicios.

«Deberían haber dicho que haya segunda vuelta y no recomendar nuevas elecciones (…) la OEA está al servicio de EE.UU», aseveró Morales, mientras añadió que «debería llamarse ‘Organización de Estados del Norte’, y no de América».

«Hemos convocado al diálogo. Incluso aceptamos desconocer el resultado cuando ganamos en primera vuelta», recordó, mientras señaló que «nunca» en su vida pidió a instituciones y autoridades que hiciesen «algo ilegal».

El mandatario depuesto volvió a destacar que su gran delito «es ser indígena». «No podía entender cómo mis comandantes pudieron tener esa deslealtad. Eso confirma que mi gran delito es ser indígena», subrayó.

Por otro lado, añadió que la falla mecánica que tuvo el helicóptero en el que viajaba a principios de noviembre «no fue casual». «Quiero que se investigue», afirmó.

Más información, en breve.

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