Foto: Internet

Hay momentos en la vida que te hacen crecer de un tirón. Estamos en uno de ellos. A principios de este mes de mayo, la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana anunció que un grupo de estudiantes de medicina de 5to año reforzarían los equipos de salud que trabajan en la red hospitalaria de asistencia a la pandemia y en centros de aislamiento.

Se trata de jóvenes preparados para incorporarse a las salas de pacientes sospechosos en los que se requiere una atención esmerada y constancia en el seguimiento de los signos vitales. Los estudiantes fueron preparados en temas como la bioseguridad y los protocolos de enfrentamiento a la COVID-19.

El Hospital Clínico Quirúrgico Salvador Allende, el centro de aislamiento para sospechosos de bajo riesgo en Cojímar y el hospital habilitado en la Universidad de Ciencias Informáticas, han sido los principales sitios adonde han ido a prestar su ayuda los futuros médicos.

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Jorge Delgado Abuin tiene 22 años. Normalmente, su vida trascurriría entre asistir a la Universidad de Ciencias Médicas, donde cursa el 5to año de la carrera, y alegrar la vida de familia y amigos con su filosofía de vida.

Pero resulta que Jorge, hace casi dos meses, no va a la universidad, ni visita con regularidad a sus seres queridos y, ahora, justo ahora mismo, se encuentra enfrentando la pandemia que quita el sueño a tantas familias de Cuba y el mundo.

Conversamos con él a través de Whatsapp, mientras se alistaba para inciar uno de sus turnos de trabajo en el Centro de aislamiento Cojímar, en La Habana. 

De la carrera de Medicina, hay otros 26 jóvenes, divididos en seis brigadas de trabajo. También se encuentran estudiantes de la carrera de Derecho de Universidad de La Habana y de las facultades del sector artístico, quienes apoyan en el área de la cocina-comedor y la limpieza. 

— Estamos en un contexto complicado, ante una enfermedad prácticamente desconocida… ¿Qué pensaste cuando te propusieron, en primer lugar, hacer las pesquisas?

— Primeramente quise jugar un papel importante en el enfrentamiento a la pandemia, y la realización de la pesquisa activa me lo permitió. Por eso desde que nos convocaron me sentí útil, aunque hubiese querido estar en la primera línea, ayudando a la salud de cada paciente contagiado con la enfermedad.

— ¿Qué fue lo que más tensión te causó durante ese primer trabajo cara a cara con la COVID-19?

— Verdaderamente… nunca me he sentido tensionado porque sabía, desde que decidí estudiarla, que mi carrera  era un carrera de riesgos. Además, siempre y cuando adoptemos todas las medidas de seguridad, nuestro trabajo saldrá victorioso. La primera victoria es cuando se logra la recuperación del paciente, pero ganamos la guerra al ver que cada personal de la Salud que estuvo en contacto con esos pacientes, no se contagió.

Hay 27 estudiantes de Medicina prestando servicio en este centro de aislamiento


— ¿Decidiste de manera voluntaria ofrecerte para colaborar en un centro de aislamiento o te lo propusieron en la Facultad? 

— La incorporación a la primera línea de enfrentamiento a la enfermedad, siempre fue por voluntariedad de los estudiantes de 5to año. La motivación personal estuvo en una frase que llevo conmigo a diario «Todo el que se esfuerza por estudiar una carrera de Ciencias Médicas, lleva un compromiso y un orgullo mayor, ya que en nuestras manos tenemos la vida de seres humanos».

La COVID-19 es una enfermedad que, a veces, puede ser tan escurridiza que no manifiesta síntomas y quienes la portan se pueden presentar, a la vista de otros, como personas sanas.

Alrededor de 80% de los casos con la COVID-19 a nivel mundial son asintomáticos, ha referido el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), en sus múltiples conferencias de prensa, al explicar que en Cuba también sucede así. 

En los centros de aislamiento, por encontrarse personas que son contactos de casos positivos o que llegan de países con presencia de la enfermedad, es probable que se concentren algunos de estos portadores silenciosos del nuevo coronavirus.

«Yo realizo mi aporte en la atención de pacientes sospechosos de bajo riesgo en el Centro de aislamiento de Cojímar —dice Jorge a sabiendas de que, en cualquier momento, le notifican que alguna de esas personas es positiva a la COVID-19.  Pero para protegernos, adoptamos muchas medidas de seguridad, pero la mejor protección es el lavado continuo de manos durante 40 segundos y el uso de medios externos como el nasobuco, el escudo facial, las botas, la sobre bata, el gorro y los guantes».
El viernes 15 de mayo, Jorge tuvo su primera experiencia directa con el trato a pacientes que estuvieron en contacto con casos positivos otros con sintomatología respiratoria leve: «Apliqué lo que he adquirido en el de cursar de la carrera. Le realicé el examen físico a cada paciente, y apliqué técnicas de enfermería como la toma de signos vitales y la administración de inyecciones a pacientes que lo necesitaban. Hasta ahora no he tenido que trabajar con ningún paciente positivo a la COVID-19. Por tanto, mi protección es extrema.
Como asumió tu familia la decisión de irte a trabajar a un centro de aislamiento…».

«Muchas personas cercanas a mí me decían «tú estás loco, te estas metiendo en la boca del león». Sin embargo mi madre que es con la que convivo a diario, me apoyó. Ella sabe el amor que le tengo a mi carrera y que siempre que haga falta mi presencia ahí estaré. No ha dejado de preocuparse, pero está  orgullosa de que su hijo aporte en la lucha contra la COVID-19. Mis vecinas, muy preocupadas, me piden que me cuide mucho pero también, a pesar de sus preocupaciones, apoyaron mi decisión.

Jorge Delgado Abuin, estudiante de 5to año de Medicina, prestando servicio en el Centro de aislamiento Cojímar Foto: Granma

— ¿Qué es lo que más te ha impresionado de estar allí?

— Sinceramente me ha impresionando mucho la dirección del centro, la profesionalidad con que se trabaja no solo con los pacientes sino con todos los que estamos entregados por completo en la atención de los mismos.  

— ¿Quisieras enviar algún mensaje a quienes nos leerán?

— Sí. Me siento orgulloso de representar a cada joven de Ciencias Médicas que de una forma u otra  aporta a la prevención y promoción de Salud. También quisiera felicitar al personal que labora en centros hospitalarios habilitados para la atención a pacientes sedientos de Salud, y a mis compañeros que estamos en la primera línea mis respetos, porque estamos haciendo una tarea HUMANA, ese valor que caracteriza a los médicos cubanos. Un saludo inmenso también a toda la dirección de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana y el mensaje de que estén confiados y seguros de que sus estudiantes saldremos vencedores y con la labor cumplida.

Granma

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