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Perú: la arremetida reaccionaria contra el recién estrenado Presidente, Pedro Castillo, no se hizo esperar. Y más cuando en el gabinete aparece como Canciller, la figura de Héctor Béjar, a quien la gran prensa local y de Occidente le cuesta trabajo aceptar, por tratarse de un hombre de izquierda, exguerrillero, familiarizado con los gobiernos progresistas de la región y enemigo de sanciones, bloqueos e injerencias en los asuntos internos de otros Estados.

Apenas instalada la nueva administración, Béjar anunció que su gobierno abandonaba el llamado Grupo de Lima, apéndice creado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para aplicar medidas injerencistas contra Venezuela.

Transcurría el año 2017 y la OEA se proponía dar el golpe final a lo que llamaba la «dictadura de Maduro».

El inspirador principal de tales propósitos, Luis Almagro, pretendía activar la Carta Democrática Interamericana contra la nación bolivariana, lo que suponía suspender al país como miembro del bloque hemisférico y aumentar la presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

La componenda del Secretario General de la OEA, a la que se unían entusiastamente los mandatarios de Colombia, Iván Duque; el de Brasil, Jair Bolsonaro, y el entonces gobernante argentino Mauricio Macri, entre otros, fracasó y fue entonces el propio Almagro, en reunión de su organización celebrada en la capital peruana, el que llamó a crear «el Grupo de Lima».

El presidente peruano en ese momento, Pedro Pablo Kuczynski, permitió que ese engendro de la OEA llevara el nombre de la capital de su país.

Se proponía cumplir al pie de la letra el mandato del gobierno de Donald Trump de acabar con la Revolución Bolivariana, y para ello ya habían «fabricado» a Juan Guaidó, a quien reconocieron como autoproclamado «presidente», en una de las patrañas más miserables que se recuerde dentro de la política exterior estadounidense y de la propia OEA.

Fue en ese contexto en el que Almagro, no solo llevó a Guaidó a representar a Venezuela en la OEA, sino que urgió al Grupo de Lima a sancionar al Gobierno de Maduro.

Ahora, con el peso que pueda tener en la región el nuevo Gobierno peruano de Pedro Castillo, unido a la posición ya expresada reiteradamente por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en cuanto a que la OEA debe ser sustituida por otra institución comprometida con los pueblos latinoamericanos y caribeños, y las declaraciones en igual sentido del mandatario argentino  Alberto Fernández, entre otros, la organización que preside el señor Almagro patalea y trata de sobrevivir en un escenario que cada vez le es más adverso.

La abolición del Grupo de Lima puede ser la primera estocada en ese camino.

Tomado de Granma

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