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Estados unidos trata de evadir su responsabilidad, hoy se sabe basado en datos irrefutables que la esclavitud y la trata de personas proliferan en su país. Hace poco en la revista Ms, un periodista describía las fábricas que explotan impunemente obreros y los burdeles en el sur de California en los que encierran a centenares de mujeres inmigrantes contra su voluntad.

Los datos acumulados demuestran que los Estados Unidos favorece la esclavitud y la trata de personas, pues es, al igual que la droga, un negocio muy lucrativo. Al amparo de una escandalosa impunidad propiciada por la bochornosa falta de acción gubernamental, despiadadas mafias, lucran y se enriquecen con el sufrimiento de sus pobres víctimas.

Según un informe de la Fundación Walk Free, organización que lucha contra esos flagelos, «Estados Unidos es uno de los países más esclavistas del mundo pues tiene, más de 400.000 esclavos modernos confirmados laborando bajo condiciones de trabajo forzoso. A esto hay que añadir la lacra del trabajo esclavo carcelario que existe impunemente hace más de un siglo. Ambos fenómenos negativos son del conocimiento y cuentan con la anuencia de altos funcionarios estatales y federales que se enriquecen a costa de estos desgraciados».

El Departamento de Justicia estadounidense conduce en la actualidad con marcada tibieza la investigación de unos cientos de casos de tráfico humano en el país, pero admite que ¡sólo es la punta del iceberg!

Sin embargo, en vez de ocuparse de resolver este terrible desastre social, la Casa Blanca, y en particular la administración del corrupto presidente Trump, se pasa la vida incluyendo por rastreros motivos políticos a Cuba y otros países en espúrea listas de supuestas infracciones que le permiten justificar las agresivas medidas que adopta contra ellos. Además de la infame incorporación de nuestra isla en una relación de Estados que no cooperan en la lucha contra el terrorismo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, y la asesora presidencial Ivanka Trump, presentaron el controvertido informe, que consigna a Cuba en la peor ubicación (nivel tres) y califica a las misiones médicas como un ejemplo de trabajo forzado.

Acudiendo una vez más a la mentira y la manipulación desvergonzadas, se intenta calificar a los programas cubanos de colaboración de salud con otros países como una práctica de «esclavitud moderna» y de «trata de personas».

Estados Unidos miente en su campaña contra la cooperación sanitaria internacional de Cuba, suscribió este 26 de junio el presidente Miguel Díaz-Canel. En su cuenta en Twitter, el mandatario calificó de falsa, ilegítima y unilateral la lista sobre trata de personas en la que Washington incluye a la isla

La «confusión» descarada entre salvar personas y la trata de personas. El imperio miente y trata de confundir, su falsa lista es ilegítima y unilateral, sin fuerza moral. No soportan el ejemplo de Cuba.

Antes el canciller Bruno Rodríguez aseguró que el país caribeño mantiene una política de tolerancia cero contra la trata de personas, en respuesta los recientes señalamientos de Estados Unidos sobre las misiones médicas de Cuba que prestan servicios en numerosos países.

Rodríguez rechazó la inclusión de su país en el informe anual del Departamento de Estado sobre la trata de personas y ratificó el desempeño ejemplar de la isla contra cualquier modalidad de ese flagelo.

Este anuncio coincide con la intensa campaña de la administración de Donald Trump contra la colaboración de personal sanitario cubano en el mundo, alegando supuestas violaciones en su tratamiento y pago.

En respuesta, la subdirectora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Cuba, Johana Tablada, señaló que el lugar dado a su país en la lista constituye un acto político sin relación alguna con su desempeño. El Departamento de Estado intenta enmascarar su desprecio racista y clasista contra los pueblos del Tercer Mundo al calificar la cooperación Sur-Sur como trata de personas, dijo, por su parte, Carlos Fernández de Cossio, director general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Los servicios médicos internacionales de Cuba salvan vidas y alivian enfermedades a millones de personas, añadió el funcionario.

¿En cuántas listas negras podría figurar los EE.UU?

Se ha preguntado usted amigo lector alguna vez ¿en cuántas “listas negras” podrían figurar los Estados Unidos si mañana la comunidad internacional se decidiera por fin a etiquetarlos, tomando en cuenta las innumerables violaciones de los derechos humanos y otros repudiables crímenes que comete a diario el gobierno fascista de esa nación?. Estoy seguro que serían muchos los inventarios de este tipo y bastante largos de leer por cierto, pues si en algo es campeón Washington es en pisotear los más elementales derechos de su propio pueblo y por supuesto de la humanidad.

Por sólo citar algunas esferas, en materia de agresiones imperialistas, narcotráfico, delincuencia organizada, tráfico de armas, esclavitud carcelaria, racismo sistémico, brutalidad policial, violencia de género, destrucción del medio ambiente y despreocupación institucional por la educación y la salud públicas, los Estados Unidos ocupan sin discusión el primer lugar en el planeta.

 Como analizar aquí estos aspectos sería muy extenso, detengámonos mejor en los temas de la esclavitud moderna y la trata de personas, en los que parece que la Casa Blanca no sabe que el historial de los Estados Unidos casualmente es horrendo.  

En vez de utilizar calumnias cada vez más repugnantes para agredir a nuestro pueblo, sería conveniente que el oprobioso régimen que encabeza Donald Trump  se llenase de valor y reconociese ante la humanidad que en los Estados Unidos, entre otras muchas brutales violaciones de los Derechos humanos, la trata y esclavitud de personas es una espantosa tragedia nacional. 

La esclavitud moderna en los EE. UU, una consecuencia directa del neoliberalismo

A nivel mundial, las importaciones estadounidenses son un factor clave de la esclavitud moderna en ese país. Según un informe, EE.UU. es el mayor importador mundial de bienes (144.000 millones de dólares por año), pero también de esclavos modernos. 

Durante años, se ha criticado a The Gap y otras empresas estadounidenses de ropa por las pésimas condiciones laborales en el extranjero, lo que llevó a una nueva empresa, American Apparel, a vender con éxito su ropa como “libre de trabajo explotador”.

Miles de extranjeros esclavizados en EE. UU

Empleados extranjeros a menudo caen en Estados Unidos en las garras de redes de tráfico laboral, muchas veces con la anuencia de autoridades estatales, que los dejan atrapados en la deuda; la mayoría de las víctimas atraviesan la frontera

de manera legal con una visa, según un informe.

Ellos trabajan muchas veces sin recibir salarios, de forma forzada, en sitios de construcción y granjas de Estados Unidos, en restaurantes y hoteles, incluso en los hogares.

Los trabajadores extranjeros, atraídos por falsas promesas de buenos empleos en Estados Unidos, pronto se encuentran esclavizados a plena vista como víctimas de la trata laboral, según un nuevo informe publicado por la Urban Institute no partidista y la Northeastern University.

Aproximadamente la mitad de estos trabajadores pagan cuotas de “reclutamiento” a traficantes -a menudo de miles de dólares- lo cual puede dejarlos atrapados en la deuda durante años. Y aunque algunas de las víctimas atraviesan la frontera ilegalmente, la mayoría -el 71%- de hecho, entran a Estados Unidos con una visa, según el informe. Lo peor es que las cuotas pagadas por las visas de estos infelices van a enriquecer el erario de la Casa Blanca que cierra los ojos ante esta vergüenza nacional.

En los EE. UU la explotación de la esclavitud moderna es un sistema oficial

Investigadores del Urban Institute encontraron, que “en EE. UU hay un sistema oficial establecido para facilitar esta explotación”.

En algunos casos, los empleadores estadounidenses “se hacen de la vista gorda ante la manera en que son reclutados los trabajadores, en otros casos estaban

más íntimamente implicados en el fraude y en la coacción durante el proceso de contratación”, señaló el informe.

Embajadas y consulados norteamericanos implicados en el tráfico de esclavos laborales

 Para el 71% de las víctimas que llegaron a Estados Unidos legalmente, el último paso en el fraudulento proceso de reclutamiento era llevar a los trabajadores a la embajada o al consulado de Estados Unidos, cuyos funcionarios participan directamente en el tráfico laboral enriqueciéndose a costa de ello.

En el 93% de los casos que el Urban Institute revisó, el reclutador tergiversó durante la entrevista ante las autoridades consulares algún elemento clave del trabajo: la naturaleza del mismo, las horas, las prestaciones (seguro médico, cuota de contratación, vacaciones) y los beneficios (por ejemplo, vivienda libre o incluso residencia permanente legal en Estados Unidos).

Una vez en Estados Unidos, las víctimas de trata laboral son objeto de múltiples formas de abuso mental, físico o financiero a manos de su empleador o del subcontratista que los trajo al país. Entre los abusos más comunes reportados: se les paga menos de lo prometido o se les obliga a trabajar de gratis; son amenazados con violencia o de alguna otra forma desmoralizados; se ven obligados a trabajar más horas de lo anunciado; y sus movimientos hacia y desde el trabajo son controlados; esto si es que no se ven obligados a vivir en el lugar de trabajo.

La pandemia ha desnudado la existencia de una «capa de personas que explotan al trabajador como se hacía en el periodo de esclavitud en Estados Unidos», afirma Ricardo Salvador, integrante de la Unión de Científicos Preocupados (UCS).

Esclavitud globalizada a lo yanqui

Por su parte, en Nobodies…, un libro que expone la esclavitud moderna en varias empresas estadounidenses aquí y en Saipan, el autor explora la parte más débil y oscura de la globalización. Explica que el punto de vista empresarial  norteamericano que es “una vergüenza para las nociones modernas de derechos humanos” es una consecuencia directa del libre comercio.

Bowe también destaca que a menudo hay un trabajador esclavizado encorvado sobre una máquina de coser, o un recogedor de frutas golpeado por el sol, detrás de cada mercancía barata que disfrutan los consumidores estadounidenses.

La mafia anticubana de Florida implicada en casos de esclavitud y trata de personas

Bowe comienza su investigación en el centro de la Florida, llamado por un ex fiscal que entrevistó “la zona cero de la esclavitud moderna”. Llegó para el juicio de Juan y Ramiro Ramos, hermanos acusados de operar una organización de esclavitud en Immokalee, Florida, un área rural ganada a los pantanos donde los trabajadores agrícolas recogen tomates y naranjas para compañías como Taco Bell y Tropicana. El Juzgado de Distrito para el distrito de la Florida halló a los hermanos Ramos culpables de conspiración por retener a personas en servitud involuntaria, entre otros cargos.

Los trabajadores estaban obligados por contrato a los coyotes que les cobraban honorarios extorsivos para cruzarlos por la frontera, también a los hombres que los condujeron de Arizona a las tierras de labranza de la Florida, y a los mezquinos y crueles supervisores estatales que los empleaban y les daban cobijo en “barracas sucias y hacinadas”.

Según las redes sociales, durante el juicio algunos indicios apuntaron a que tras este repugnante sistema de explotación se encontraban varios personajes de la mafia anticubana miamense, relacionados nada menos con el senador Marco Rubio. El fiscal exigió actuar en contra de ellos, pero para asombro de los presentes en la corte, el juez declinó hacerlo sin dar explicaciones. Luego se corrió en los medios que el magistrado había recibido una llamada telefónica del corrupto senador. ¿Fue presionado o extorsionado? Lo más probable es que fué sobornado, que es el estilo que más le va al legislador republicano.   

Es de destacar que hechos similares al de la Florida se han descubierto en más de 20 Estados de la Unión. Pero la mayoría de ellos se mantienen sin una reacción oficial de las autoridades.

La esclavitud en los EE. UU es la muleta del comercio globalizado.

Bowe promueve esta idea con el caso de John Pickle, un hombre de negocios de Oklahoma que tenía una empresa de soldaduras que recurrió a la esclavitud para poder competir en la nueva economía. Cuando una empresa coreana obtuvo un trabajo solicitado por un negocio ubicado a menos de 15 millas de su compañía, Pickle comenzó a emplear a trabajadores indios, pagándoles inicialmente solo 1.89 y alpoco tiempo encarcelándolos a punta de pistola en la fábrica.

Para colmo muchos de los trabajadores indios tuvieron que ofrecer como garantía sus propias casas en India por préstamos para poder aceptar un trabajo en los Estados Unidos, sólo para enterarse que no hay refugio para los pobres en la economía global.

Ya que no hay un caso particular de esclavitud en Saipán en la corte en este momento, Bowe entra y sale de una fábrica de esta isla a otra, con el testimonio de sus ejecutivos que insisten irónicamente que el lugar ¯donde los trabajadores de la ropa son equiparados a prostitutas¯ está mucho mejor que antes. Describe a los trabajadores que encuentra como exiguos, aterrorizados, pobres desdichados sin educación, que estaban tan mal en sus países que hubieran comido tierra. El libre comercio ha sido catastrófico para Saipan. “Por haber sido designado para ser la celebración del libre comercio, Saipan tiene una historia que es, lo mires por donde lo mires, un desastre”.

La trata de menores: uno de los secretos mejor guardados y más oscuros de Estados Unidos.

Cuando se habla de «tráfico humano» a menudo se piensa en personas procedentes de otros países que son introducidas ilegalmente por tierra y mar y después forzadas a trabajar contra su voluntad en lugares extranjeros.

Hacia Estados Unidos se trafica gente de México, Centro y Sudamérica. Pero la vasta mayoría de niños que se compran y venden por sexo cada noche en Estados Unidos son menores estadounidenses.

Según una reveladora investigación publicada por la BBC, en Estados Unidos, la pobreza, las carencias y la explotación llevan a que miles de sus propios niños se vean atraídos hacia un oscuro submundo que ofrece pocas salidas.

El FBI (Agencia Federal de Investigaciones) asegura que el abuso sexual infantil ha llegado a niveles casi epidémicos, a pesar de que el año pasado la agencia rescató a 600 niños. Desde la costa este hacia el centro de occidente del país hemos escuchado historias de muchas mujeres, todas muy similares e igual de horribles.

La BBC recogió testimonios terribles y muy similares de muchas mujeres.

Abandonadas, abusadas, explotadas y a menudo ignoradas, todas empiezan a una corta edad. A veces incluso son acosadas por la misma gente que debería estar protegiéndolas.

Pero las historias que hemos escuchado sugieren que sólo han llegado a tocar la superficie de uno de los secretos mejor guardados y más oscuros de Estados Unidos. En Minnesota conocimos a extrabajadoras sexuales que habían buscado apoyo de un grupo de ayuda llamado Breaking Free (Liberándose).

La mitad de las mujeres en el grupo tenían menos de 18 años cuando fueron vendidas a cambio de sexo por primera vez.

Muchas de las otras no tenían mucho más de 18 años.

Una mujer dice que su tía la compró a los 14 años.

«Le dio a mi mamá US$900. Me dijo que iba a llevarme de compras al centro comercial», cuenta.

La tía la llevó a las casas de vendedores de drogas donde fue violada y drogada.

«Me dejaba… y luego (decía) algo como ‘estabas hecha un desastre, querías quedarte allí'», recuerda. Pronto comenzó a creer que el abuso era su culpa y su elección. Otra mujer dice que tenía 17 años cuando la expulsaron de su casa.

«Quería drogarme» dice, y comenzó a trabajar como prostituta. Después empezó a usar la página de anuncios clasificados Backpage.com para ganar más dinero y mantener su adicción. Una tercera mujer tenía 14 años cuando fue secuestrada por «un tipo que pensé que me gustaba». No regresó a su casa durante dos años.

Jenny Gaines, quien dirige el grupo de discusión en Breaking Free, dice que muchos «manipulan y se aprovechan de las niñas menores de edad». Una mujer afirma que su abusador «sabía que yo tenía 14 años, tuvo que saber que yo era menor de edad». Esto a pesar de sus intentos de pretender que tenía 18 años.

«Cuando descubrió cuántos años tenía no se detuvo… quiso tenerme incluso más».

Mantenerse fuera de «la vida»

Una mujer que fue traficada por primera vez a los 14 años dice que ahora está viviendo en un refugio y está luchando por no regresar a la prostitución.

«En mi teléfono todavía tengo los nombres de mis clientes, ni siquiera los he borrado todavía y necesito borrarlos» dice.

«Porque cuando me deprimo, cuando me siento realmente asqueada, quiero tener esos números conmigo».

Pero afirma que no desea regresar a esa vida.

«Es un enorme círculo, te drogas, te prostituyes, ganas dinero y así sigues dando vuelta una y otra vez. Y tienes que romper todo eso para poder empezar a estar bien».

Es una lucha cuesta arriba. «Solo necesito apoyo y creer en mí misma, en que puedo lograrlo. Me encuentro en un lugar muy curioso».

Tenía ocho años cuando fui abusada por mi padre por primera vez. Entonces me regaló una bicicleta… Así aprendí que podías conseguir lo que quisieras a cambio de favores sexuales»

Para quienes fueron traficadas siendo niñas, el abuso, las drogas y la prostitución son la norma.

Otra mujer lo compara con una adicción. «Es como si tuviera un vacío, como si nada fuera suficiente. Y esto llena ese vacío y puedo dar a mis hijos lo que desean», le dice al grupo. «Y no tengo que pedirle nada a nadie». Muchas de las mujeres en Breaking Free ansían algún sentido de normalidad.

«Sólo quiero volver a ser libre», expresa una. «Sólo quiero cuidar a mis niños y vivir mi vida, vivir una vida normal».

Pero para quienes fueron vendidas por sexo siendo niñas, el abuso, las drogas y el trabajo sexual son la normalidad.

Por su parte, al abordar esta cruda realidad de los Estados Unidos, CNN relátale siguiente caso: “encadenada a una cama en una bodega, soportó palizas de forma regular, violaciones y en una ocasión sus captores le prendieron fuego mientras era forzada a servir de 5 a 30 hombres cada día. La experiencia fue suficiente para que ella deseara estar muerta. Y todo esto ocurrió en Texas, en los EE.UU,. Melissa logró escapar milagrosamente de sus captores pero, como es el caso con muchas otras víctimas, luchó durante años para distanciarse de su pasado, y en muchas ocasiones incluso terminó en la cárcel.

Y el problema no está confinado solamente a una parte del país. En Minnesota, por ejemplo, una niña de 12 años recibió un mensaje de texto que pensó que era de un amigo. La invitaba a ir a una fiesta y le pidió que fuera a un restaurante cercano de comida rápida. Pero ella no llegó a una fiesta. En lugar de eso, fue llevada a un hotel y violada por un proxeneta de 34 años de edad, forzada a tomarse fotografías explícitas de ella misma que luego fueron publicadas en Craigslist, antes de ser forzada a tener relaciones sexuales con dos hombres más que vieron la publicación”.

 Víctimas del sistema

En lugar de tratar a las personas como estas jovencitas como las víctimas que son, a menudo son arrojadas al sistema de justicia penal, marcadas como prostitutas y dejadas con muy pocas opciones más que para regresar a una pesadilla que sorprendentemente todavía existe en Estados Unidos. Mientras tanto, en lugar de tratar a los perpetradores de estos crímenes como violadores de niños y traficantes, a menudo son simplemente tratados como “Johns”, quienes, si se les captura, a menudo solo pagan una multa y siguen su camino.

Como se ha denunciado, esta horrorosa situación se ve hoy agravada en relación con los niños y adolescentes inmigrantes que son separados de sus padres por la administración Trump para ser encerrados en verdaderos campos de concentración.

Una pesadilla infernal

Según un informe, “los oficiales de la CBP regularmente utilizan fuerza contra los niños inmigrantes cuando tal fuerza no es objetivamente razonable ni necesaria”. Un agente le dijo a un joven de 16 años, “te voy a dar una paliza”, y luego lo “lanzó al suelo y golpeó su cabeza contra el piso con su bota”.

 Otros agentes atropellaron a un niño con un camión y se rehusaron a permitir que su pierna quebrada fuera tratada. Los agentes golpearon a un niño de quince años con una rama con espinas, le pegaron a un niño con un foco metálico, lanzaron a otro niño golpeando su cabeza con una piedra y electrocutaron a niños con pistolas paralizantes “por diversión”.

Los oficiales violan y acosan sexualmente a los niños.

Agentes de la CBP obligaron a una niña de 16 años a desnudarse y “le abrieron las piernas a la fuerza y tocaron sus partes privadas con tanta fuerza que gritó”.

Otros agentes pusieron a otra niña en un cuarto y le dijeron en español, “ahora, cerraremos la puerta, y te violaremos”. Un agente hombre y una agente mujer forzaron a otra niña a desnudarse, viéndola por 15 minutos y amenazando con encerrarla en un cuarto con un interno grande y obligarla a ser “su esposa”.

Los guardias deshumanizaron a los niños con abuso verbal. Se burlaron de un niño por ser “gay”, diciendo “esta gente solo viene acá para una operación de cambio de sexo”. Una joven embarazada fue acusada de venir a EUA para “contaminar este país”. Otro agente le preguntó a un niño por qué había “venido para perjudicar a este país”. Los agentes se reían de los inmigrantes cuando pedían formularios para tramitar una queja.

El Gobierno encierra a los niños inmigrantes en celdas con “fluidos corporales en las paredes y los suelos, junto con servilletas y papel higiénico con heces en el suelo, que generan un olor repugnante en toda el área de procesamiento”, según un reporte interno del Gobierno. Una víctima de estos maltratos, calificó a los centros de confinamiento  para menores inmigrantes como la “antesala del infierno”. Si no, juzguen ustedes mismos, subrayó: Los agentes hacen pasar hambre a los niños y les niegan acceso para tomar agua. Los agentes les niegan a los niños la atención médica que requieren. Un agente envió a un perro de ataque a embestir a un niño, causando que su ojo sangrara, y luego le denegó atención médica. En otro caso, “privaron [a una niña] de sus medicamentos para el dolor y toallas sanitarias después de que fuese operada por un tumor en el ovario”.

Estas desgarradoras historias nos muestran apenas el umbral de un tenebroso infierno vinculado a la esclavitud moderna y la trata de personas en los Estados Unidos que las autoridades del corrupto gobierno norteamericano que preside el mentiroso Donald Trump tratan de silenciar ya que revelan con toda claridad la verdadera naturaleza deshumanizada de un Imperio en decadencia, que no tiene moral para lanzar sus sucias calumnias contra la generosa solidaridad internacionalista que practica nuestro pueblo.

Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a Estados Unidos de criminalizar la cooperación internacional que brinda la isla para el enfrentamiento a la pandemia de Covid-19.

Lo hace por motivos políticos, añadió Rodríguez en su cuenta de Twitter, al explicar que a la Casa Blanca le resultan ajenos el humanismo y la solidaridad.

El gobierno de Estados Unidos no repara en dañar esfuerzos de terceros países en el enfrentamiento a la pandemia con tal de atacar a Cuba, añadió en su tuit.

De la corrupta camarilla que desgobierna hoy los EE. UU nada nos asombra, pues en su agresiva política contra nuestro pueblo por vulgares fines electorales y su repugnante contubernio con la mafia anticubana de Miami, han acudido a todas las vilezas inimaginables. 

Sin embargo, la cruda verdad es aterradora. El Imperialismo yanqui, que se vende como el campeón de la democracia y la libertad, ¡es en realidad el mayor esclavista moderno del mundo.

fin

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