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La política de odio contra Cuba por parte de los Estados Unidos es insólita y su nivel rompe cualquier antecedente en la historia de la humanidad, por mantenerla por más de medio siglo, incrementándola anualmente con el objetivo de estrangular a su pueblo, algo considerado por las leyes internacionales como un genocidio.

Para quienes piensen lo contrario solo deben buscar las leyes que le aplican a Cuba y obtendrán la respuesta.

Un claro ejemplo de su rabia enfermiza es haberla incluido, por 2da ocasión, en la lista de países patrocinadores del terrorismo, algo que impide a otros estados, compañías y bancos, mantener relaciones comerciales y financieras con la Isla, al ser amenazados con sanciones y multas millonarias, a quienes desafíen las órdenes del imperio.

Una de esas crueles medidas contra el pueblo cubano es la prohibición de enviar remesas familiares desde Estados Unidos, bajo el inventado pretexto que el gobierno y las fuerzas armadas se apropian de las misma, algo que daría risas sino fuera tan despiadada la sanción, que solo persigue hacerle la vida más difícil a los cubanos y después culpar al socialismo.

La prohibición del envío de remesas la aprobó el presidente Donald Trump, para ganar el voto cubano de la Florida en las elecciones presidenciales, y, además, el 29 de septiembre del 2020 sancionó a la empresa cubana de remesas American International Services (AIS), bajo el supuesto control de esa compañía por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Debido a esa sanción, el banco francés Credit Mutuel paralizó sus servicios con la empresa cubana, lo que afectó el envío de remesas en dólares a los cubanos.

Ante esa prohibición, la compañía Western Union, responsable de la entrega del dinero a la familia cubana, fue obligada a cerrar sus oficinas en la Isla, a pesar de que trabajaba en Cuba sin contratiempos desde hacía varias décadas.

El único objetivo que buscan los yanquis es hacerle más difícil la vida al pueblo, demostrando su verdadero rostro antihumano y el rencor hacia los que apoyan a la Revolución y resisten estoicamente las múltiples sanciones económicas y comerciales.

Paradójicamente, Estados Unidos que desató una guerra contra Afganistán por veinte años, al ser catalogado como un país terrorista y responsable de la muerte de miles de soldados yanquis, acaba de autorizar a la compañía Western Union a operar, desde el 2 de septiembre del 2021, transferencias de dinero y remesas en ese estado, ahora gobernado totalmente por los talibanes considerados como terroristas por la Casa Blanca.

Dicha compañía no cobrará por los envíos a Afganistán durante las dos primeras semanas y sus operaciones serán a través de bancos locales que entregarán el dinero remesado en dólares o en afganis, la moneda del país.

¿Cómo se explica que a un gobierno talibán, responsable de la discriminación y el maltrato a sus mujeres, ejecutor de actos terroristas contra Estados Unidos, enfrentado al ejército de ese país, causándole miles de muertos y otro tanto de mutilados, se le permita recibir remesas desde Estados Unidos y a Cuba no?

Esta medida pone a las claras el odio enfermizo de los yanquis contra Cuba, y demuestra una vez más las falacias de que la Isla es un estado patrocinador del terrorismo y por esa razón sus ciudadanos deben sufrir esas sanciones.

Razón tenía José Martí cuando dijo:

“Se puede afirmar que ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

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