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El presidente Joe Biden ha convocado a una Cumbre de democracia, para los días 9 y 10 de diciembre, donde se demostrará que la llamada “democracia yanqui” no existe, a pesar de que sus campañas mediatecas, pagadas y con presiones amenazantes sobre la prensa, digan lo contrario.

El régimen de Biden invita solo a quienes se le subordinan y ejecutan la política que emana de la Casa Blanca; pero aquellos que mantienen a todo costo su soberanía e independencia nacional, son excluidos y estigmatizados, como los casos de Turquía, Rusia, China, Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y otras naciones más, evidencia de la violación del derecho a no ser discriminado por su posición política, y a establecer un orden social internacional en el que los derechos y libertades se hagan plenamente efectivos, algo que Estados Unidos viola constantemente.

Las yanquis que tanto defienden el pluripartidismo, la libertad de pensamiento y de ideas, atacan y condenan a países que poseen sistemas nacionalistas y/o socialistas, como son los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, por no arrodillarse a sus pies y decidir caminos propios e independientes.

Otra prueba de la actitud antidemocrática de Washington es no aceptar la opinión de la casi totalidad de las naciones que integran la ONU, referente al criminal Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, que resulta una guerra económica total para matar de hambre y enfermedades al pueblo, y que esta culpe al sistema socialista de sus penurias, acción que califica como un genocidio según la jurisdicción internacional.

La ausencia de democracia en Estados Unidos se refleja en sus planes de terrorismo de estado contra Cuba, causantes de cientos de muertos y mutilados, unido a los planes para asesinar a sus líderes principales como Fidel Castro, situación analizada en el Congreso a partir de investigaciones oficiales de la llamada Comisión Church.

¿De qué democracia hablan los yanquis cuando reconocen a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, sin haber sido elegido por el pueblo, ni reconocido por la mayoría de las naciones de la ONU y ahora rechazado por una parte de la oposición venezolana? Sin embargo, es uno de los invitados a la Cumbre de Biden.

El régimen antidemocrático estadounidense debería tener presente el concepto de democracia, el cual define:

“La democracia es una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo, mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes”.

Cuba, a diferencia de Estados Unidos, tiene una forma de gobierno a partir del Poder Popular, sistema que se inicia en los barrios de cada ciudad, donde es el pueblo quien discute sus problemáticas, reclama soluciones y propone a quienes los representan en las instancias municipales, provinciales y en la Asamblea Nacional, algo perfectible y con errores, pero muy diferente al sistema de gobierno yanqui, donde los candidatos a ocupar un puesto político hacen campañas que cuestan millones de dólares y siempre resultan electos quienes más dinero recaudan, porque los pobres jamás alcanzarán un asiento en el Congreso.

¿De cuál democracia habla Biden cuando invitó a los presidentes de Chile, Colombia y Brasil, que actualmente no cuentan ni con el 30% de aprobación popular, cargan con cientos de asesinatos, torturados, desaparecidos, detenidos de forma arbitraria y una constante represión policial?

Para tener una idea clara de la Cumbre de marras, es bueno leer las declaraciones de Ron Paul, ex congresista republicano del estado de Texas, divulgadas en el sitio digital antiwar.com, donde señala:

“La Cumbre de la Democracia de Biden es una broma, porque no se trata de promover la democracia sino de socavarla”. “Los países cuyos líderes elegidos cumplen las órdenes de Estados Unidos, desconociendo los deseos de quienes los eligieron, son los favorecidos con la invitación”. “Ninguno de esos extranjeros aduladores, se atreve a señalar que Washington se dedica a socavar la democracia en el extranjero, no a promoverla”. “Las naciones que aplican una política interior y exterior independiente de las exigencias del Departamento de Estado y de la CIA, no pueden entrar a jugar en la caja de arena de Washington”.

Para finalizar, Ron Paul señaló:

“Lo único que exporta Estados Unidos son planes para derrocar gobiernos elegidos. Para Washington, la democracia significa: ustedes eligen a quien nosotros les decimos que elijan”.

Las naciones que tienen dignidad y soberanía no necesitan de esa Cumbre, porque no será más que una jaula, alpiste y revolcadero de aquellos que no son capaces de condenar los crímenes de Washington, por el temor a sus sanciones.

Razón tiene José Martí al afirmar:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”

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