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En marzo de 2014, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuestionó a ese país por la violación a los derechos humanos dentro de sus fronteras. La ONU instó a la Casa Blanca a castigar a los responsables de torturas, frenar el espionaje gubernamental y revisar su política de uso de aviones no tripulados (drones).

Uso indiscriminado de las armas de fuego

En EEUU mueren alrededor de 11.000 personas anualmente por arma de fuego. Según cifras del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), en 2017 se usaron armas en un 76,8 % de los asesinatos, un 54 % de los robos y un 42,8 % de las agresiones graves. En ese país son muy comunes los tiroteos en lugares públicos como escuelas, universidades, cines, iglesias,plazas, hospitales, debido, entre otras cosas, a la facilidad del acceso del armamento.

En lo que va del año han muerto miles de norteamericanos a consecuencia de las armas de fuego. Según fuentes confiables se producen de 100 a 109 muertes diarias de este tipo.

Es una cifra muy alta que además muestra una tendencia al alza. El año 2017 vio la mayor cantidad de muertes en las últimas cuatro décadas. En números absolutos (sin tomar en cuenta la población), en 2016 Estados Unidos ocupó el segundo puesto en el mundo en muertes por armas de fuego, solo por detrás de Brasil.

Por ello muchos reclaman hoy en EE.UA limitar la venta y tenencia de las mismas, pero la poderosa Asociación Nacional del Rifle que financió la campaña presidencial de Donald Trumpy la carrera política del mafioso narcosenador Marco Rubio, ha logrado mediante cuantiosos sobornos al cuerpo legislativo bloquear estas iniciativas.

El mayor traficante de armas del mundo

Todas las cifras apuntan a que los EE.UA es el mayor traficante ilegal de armas del mundo, fenómeno negativo que el gobierno de ese país no puede o no quiere controlar, ya que sirve a sus perversos intereses de desestabilizar vastas regiones del planeta.

La Unión Europea ha criticado la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirarse del Tratado de Venta de Armas (ATT, por sus siglas en inglés), un acuerdo que regula la transparencia en la venta de armas convencionales ligeras, carros de combate, aviones de combate y buques de guerra.

«La decisión de Estados Unidos de retirar su firma no contribuiría a los esfuerzos para fomentar la transparencia en el comercio internacional de armas, evitar el tráfico ilegal y combatir el desvío de armas convencionales», ha apuntado el Servicio de Acción Exterior de la UE en un comunicado.

La UE «apoya con decisión el ATT, un instrumento multilateral clave que aspira a fortalecer la responsabilidad y la transparencia en el comercio internacional de armas y evitar y erradicar el comercio ilícito y contribuir así a los esfuerzos internacionales para garantizar la paz, la seguridad y la estabilidad», ha añadido la UE, cuyos 28 Estados miembro son firmantes del ATT.

Además, Bruselas recuerda que el comercio no regulado de armas provoca «importantes sufrimientos en muchas partes del mundo alimentando conflictos, terrorismo y crimen organizado». «Las armas cortas y ligeras matan a unas 500.000 personas al año, una cifra a la que hay que sumar a las víctimas de otras armas convencionales», ha recordado el Servicio de Acción Exterior.

“Estados Unidos tiene la obligación moral de mitigar su participación en el incremento de la violencia letal en el extranjero”, comenta Chelsea Parsons, coautora de un reporte sobre la materia.

“Aunque existen muchos factores exclusivos de cada nación que afectan las tasas de delitos violentos, Estados Unidos podría hacer más para reducir los riesgos que plantean las armas de fuego estadounidenses que cruzan la frontera y que se usan para perpetrar delitos en los países cercanos”.

Por ejemplo, en los últimos cuatro años, se han transferido legalmente a México armas, municiones, granadas y bombas por un valor de más de 208 millones de dólares.

La mitad de esas armas y equipo han cruzado por Laredo, Texas, y han entrado a México por Tamaulipas, un estado controlado por grupos del crimen organizado, alertó John Lindsay-Poland, un activista especialista en tráfico de armas y violencia en México

Y desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos disminuyó el costo de las armas de fuego tanto en el mercado negro y como en el comercio legal, aseguró Robert Muggah, director de investigación del Instituto Igarapé.

Por su parte, Estados Unidos es el país de origen de la mayoría de las armas pesadas de contrabando utilizadas por criminales brasileños, apuntó un informe de la Policía Federal (PF) de Brasil.

De acuerdo con la investigación, en la mayoría de los casos las armas incautadas por las autoridades brasileñas provienen de Estados Unidos y Paraguay. Mientras las tiendas norteamericanas son el origen de la mayor parte del armamento pesado, el país sudamericano es la fuente de revólveres y armas de menor calibre, informó Reuters.

«Aunque Paraguay figure como principal país de tránsito de armas a Brasil, Estados Unidos sigue siendo nuestro mayor proveedor indirecto de pistolas y fusiles ilegales», reza el documento de la Policía brasileña, citado por el medio.

El informe detalló que las armas ilegales llegan a Brasil de tres maneras: contrabando del arma completa directamente de Estados Unidos a Brasil; contrabando de componentes de armas directamente de Estados Unidos a Brasil; contrabando de armas de Estados Unidos a Brasil utilizando otros países, especialmente Bolivia y Paraguay.

De acuerdo con el documento de la PF, el 99% de las armas incautadas en Brasil entran al país a través de fronteras terrestres, especialmente a través de la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, en la región de Foz de Iguazú.

En una entrevista con Sputnik Brasil, Luis Antonio Boudens, presidente de la Federación Nacional de Policías Federales de Brasil (Fenapev), consideró que el informe es una constatación de algo observado por los oficiales de Policía de varios estados brasileños.

Boudens coincidió en que la región es conocida como un lugar de tráfico intenso no solo de armas, sino también de drogas, y es también una región de apoyo a otros crímenes.

Además, detalló en una entrevista con Sputnik, que la ciudad de Río de Janeiro es el destino principal de la mayor parte de las armas que entran de manera ilegal a Brasil.

EE.UA provee de armas a grupos terroristas

Cientos de miles de armas norteamericanas son traficadas ilegalmente en países en que se desarrollan conflictos militares como el medio oriente. No es un secreto para nadie que la mayor parte del armamento utilizado por las bandas terroristas en Siria , Iraq , Libia , Nigeria , Somalia etc, incluyendo al siniestro Estado Islámico son de procedencia norteamericana , muchas veces suministrada directamente por la CIA.

Por ello no debemos asombrarnos al leer que EEUU entregó material bélico a los terroristas del ISIS en Siria a cambio de oro y de piezas arqueológicas, según publicó el periódico turco Yeni Safak citando un testimonio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán que estuvo presente en los intercambios.

Yeni Safak se basa también en un documento en árabe en el que se especifican las entregas que se llegaron a efectuar. Su fuente, que responde al nombre de Davut, ha señalado que hasta en tres puntos del territorio sirio los combatientes del Estado Islámico y representantes del Pentágono se llegaron a reunir. El principal punto de entrega fue el municipio de Al Mansur, en Raqa. También lo fue el área cercana a la base militar estadounidense de Al Tanaf, en la frontera que comparten Siria, Irak y Jordania.

Según el rotativo, una de las aldeas en la zona de Al Bab también sirvió de escenario. Fue allí donde se entregaron armas y recibieron dinero a cambio. Hasta siete envíos se llegaron a realizar. Davut relata que primero se firmaba el documento al que ha tenido acceso Yeni Safak —en el que figuraba el sello de Daesh— y que en él se indicaban cifras simbólicas porque el precio real del material bélico ascendía a millones de dólares.

En Al Mansur, los terroristas se reunieron directamente con varios representantes del Pentágono. A estos les pagaron con piezas arqueológicas y con oro. El diario turco recuerda también que los terroristas llegaron a saquear varios asentamientos arqueológicos sobre todo en Palmira y en Irak.

La cuestión relativa al apoyo que ha tenido el Estado Islámico desde 2014 hasta 2017 para mantener sus líneas de aprovisionamiento y exportar hidrocarburos y otros bienes desde Irak y Siria, para financiar su presencia territorial en la región, ha sido objeto de múltiples análisis. Tal fenómeno no puede haberse dado sin vasos comunicantes con el exterior.  

Para los latinoamericanos esto no es nada nuevo. En particular, los pueblos de Nicaragua, Venezuela y Cuba tenemos una amarga experiencia de sufrir agresiones de bandas de terroristas contrarrevolucionarios, armados, entrenados, financiados, y en la mayoría de las veces con bases permanentes  en el territorio de los Estados Unidos, con la anuencia y protección de los gobiernos de turno de ese país.  

Creciente Criminalidad

Estados Unidos es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes, ya que cada año una de cada cinco personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta.

En los últimos 10 años , las tasas de incremento de los delitos de robo, extorsión,secuestro, estafa, violación, narcotráfico , trata de personas y homicidios, se han disparado a niveles impensables. Es necesario subrayar que los datos sobre homicidios están considerados como uno de los índices más significativos para evaluar la violencia que azota a un país.

Al respecto, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) registró 17.250 asesinatos en Estados Unidos durante el año 2017, lo que supone un incremento del 8,6 % con respecto al año anterior y muestra un fuerte aumento de la criminalidad. Las estadísticas anuales publicadas por el FBI muestran, además, un aumento por segundo año consecutivo de los crímenes violentos en todo Estados Unidos.

El incremento de los crímenes violentos se debe, sobre todo, al aumento de los asesinatos durante el último año en grandes ciudades como Baltimore, Washington y Chicago, urbe esta última que ha usado repetidamente el Gobierno del presidente, Donald Trump, para justificar sus políticas de mano dura contra el crimen. Según los datos registrados a nivel regional por el FBI, en el estado de Illinois, al que pertenece Chicago, hubo 941 asesinatos; en Maryland, cuya mayor ciudad es Baltimore, se registraron 430, mientras que en el Distrito de Columbia (Washington) ocurrieron 136 asesinatos en el 2016.

Mayor consumo de drogas

Los informes son contundentes: mueren más estadounidenses por sobredosis de heroína y opioides que por accidentes de automóviles.

Así como los últimos tres informes sobre droga (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes —JIFE—, Departamento de Estado y Casa Blanca) alertaron sobre el aumento de los cultivos ilícitos en Colombia, también hicieron un llamado sobre el aumento del consumo de drogas que sufre Estados Unidos: el país atraviesa la peor crisis de adicción en 60 años.

El más reciente reporte, el de la ONDCP (Office of National Drug Control Policy), de la Casa Blanca, , reveló que las muertes por sobredosis en el país aumentaron 25 %. Datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que en el 2016 murieron en EE. UU. más personas por sobredosis de drogas (47.055) que en ningún otro año registrado. La tendencia creció desde el2015, cuando más de 52.000 personas fallecieron por una sobredosis de medicamentos o drogas. Poco más de 33.000 decesos (63 %) se debieron a un opioide recetado o ilegal. Muchas de esas drogas (60 % según datos oficiales) se pueden adquirir con receta.

De acuerdo con el CDC, desde 2012 se ha presentado un incremento del 54 % en las muertes por sobredosis relacionadas con la cocaína.

El documento de la Casa Blanca señala que de 2009 a 2018 hubo tasas relativamente constantes de consumo de cocaína entre los estadounidenses. Según datos de la Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud de 2017, en ese año había 1,9 millones de estadounidenses de 12 años o más que eran usuarios de cocaína, lo que supone un aumento del 23 % frente a los 1,5 millones de 2014. El número de iniciados en cocaína en el año anterior también aumentó 26 %.

Durante la presentación del informe anual del Departamento de Estado, el secretario de Estado adjunto para Narcóticos y Asuntos de Seguridad, señaló que “hoy en día Estados Unidos tiene más comunidades, más familias y más regiones enfrentadas al problema de la droga y la adicción, especialmente heroína y otros opioides”, según reportaba la agencia Efe.

 “Estados Unidos vive su peor crisis de adicción a la heroína y los opioides en más de 60 años”.

El informe de la JIFE, , confirmó el uso indebido y cada vez mayor de opioides en Estados Unidos. En este país mueren más personas por sobredosis —de heroína y otras drogas opioides— que por accidentes de tráfico, coinciden los reportes de salud.

El auge de los analgésicos legales está en el origen de la actual epidemia, según los expertos. La DEA explicó que todo está relacionado: el creciente uso de heroína se origina en la epidemia del abuso de analgésicos opiáceos, como la oxicodona.

Desde 2012, los médicos comenzaron a recetar opioides con más facilidad, llevando a un aumento inédito de las ventas. Reportes oficiales dan cuenta de 259 millones de recetas médicas para opioides en sólo un año, algo así como una receta por habitante.

El estado con mayor promedio de muertes por sobredosis en 2015 fue Virginia Occidental, según el CDC: por cada 100.000 habitantes hubo 41 muertes por sobredosis. La lista de regiones estadounidenses en donde crece la epidemia de drogas la siguen Pensilvania, Florida, Ohio y Kentucky. El tema es tan grave que el gobernador de Maryland declaró el estado de emergencia por la “acuciante crisis del consumo de heroína y opiáceos que destroza las comunidades”.

El aumento del uso de drogas se da también por el cambio en el perfil del consumidor: durante años, las muertes por sobredosis se relacionaron con la comunidad afroamericana o minorías migrantes, pobres, generalmente relacionados con el crimen, y con poco acceso a la educación.

El adicto de ahora ha cambiado: las cifras señalan que el 90 % de los nuevos usuarios son, en su mayoría, blancos que viven en los barrios residenciales a las afueras de grandes ciudades o en pueblos donde hay más clase media.

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