Foto: Internet

Alrededor de los 60 días después de la primera declaración de contagios en Cuba (11 de marzo), podría estar ocurriendo el pico de casos confirmados de COVID-19 en la nación, lo que ubica el máximo estimado a mitad del mes de mayo.

La conclusión es parte de un estudio realizado por la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, cuyos resultados fueron comentados en el programa televisivo Mesa Redonda por su decano, el doctor en Ciencias Raúl Guinovart.

La modelación científica del comportamiento de la epidemia prevé entonces un incremento constante de la positividad durante todo el mes de abril; sin embargo, el profesor fue enfático en ilustrar que, aunque la curva sucedería aproximadamente en el mismo periodo, puede ser más alta (sobre los 4 000 contagiados, según la gráfica mostrada), o más baja (en torno al millar), en dependencia del rigor con que se cumplan las medidas de aislamiento social implementadas por el Gobierno cubano.

Guinovart destacó que solo la separación de los enfermos de los sanos permitiría contener la propagación y variar favorablemente la altura de la curva, argumento que valida la importancia capital de las pesquisas activas (para sacar a los enfermos de entre los sanos), de la declaración honesta de contactos (para detectar a posibles contagiados asintomáticos), y de la disciplina social (para contener la transmisión).

Independientemente de la intensidad, los modelos gráficos del estudio prevén un término de unos cuatro meses (120 días luego del primer caso) para que el ciclo de la curva de contagios vuelva a los valores mínimos. 

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