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De muchas premisas depende la autoestima. Ese amor propio, por ejemplo, tiene una relación incuestionable con el barrio o con la comunidad a la cual se pertenece. Se trata de un vínculo esencial que la Revolución no olvida y que, con particular énfasis, está siendo atendido y defendido, en un espíritu muy fidelista, por la dirección del país, y por muchas personas en diversos espacios sociales.

Justamente porque se da una interacción decisoria entre la gente y los escenarios donde viven, de un tiempo a esta parte se han desatado verdaderas vorágines en aquellos barrios de La Habana que están marcados por múltiples vulnerabilidades, y donde se concentran problemas materiales, y también de conducta, que Cuba se ha propuesto ir superando.

Para pulsar lo que viene sucediendo en la capital sesionó este lunes, desde el Palacio de la Revolución, un encuentro que estuvo encabezado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz; el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa; el secretario de Organización y Política de Cuadros, Roberto Morales Ojeda, y el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado de la República de Cuba, Esteban Lazo Hernández.

Pertenecientes a los 15 municipios de La Habana, decenas de barrios se han convertido en escenarios de diversos cambios para bien. Así lo recordó en la reunión el primer secretario del Comité Provincial del Partido en la capital, Luis Antonio Torres Iríbar, quien dijo que ese movimiento «no ha sido un proceso estático, pues en la medida en que se avanza aparecen otras propuestas que ya estamos enlazando con nuevos proyectos y con nuevos actores que van apareciendo».

A propósito del enfoque de las transformaciones que son evaluadas permanentemente por las autoridades responsables, Torres Iríbar explicó que todo el esfuerzo desplegado «ha estado dirigido al fortalecimiento de las estructuras de las organizaciones en la comunidad», y también al propósito de diagnosticar situaciones sociales para arribar a sus posibles soluciones.

Los aspectos constructivos y de mantenimiento –apuntó el dirigente partidista–, unidos a los principales servicios de la comunidad, y a un asunto tan prioritario como el de la vivienda, están siendo asumidos con el principio «de elevar nuestra capacidad de dialogar con la población desde nuestras organizaciones políticas y de masas».

De entusiasmar a los beneficiarios que terminan casi siempre siendo protagonistas del cambio habló Iríbar, quien, además, hizo énfasis en que, en las comunidades a las cuales se ha llegado con los planes transformadores, se cuenta de manera inmediata con la participación de la población, con el consejo oportuno de quienes conocen cada rincón del paisaje.

«Las propuestas que se hacen son extraordinarias cuando se consulta, cuando se intercambia» con las personas, aseguró el Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en la capital, para quien «esto de que la gente participe, que den su opinión y que a partir de su opinión se hagan las cosas, le da un valor extraordinario a lo que estamos haciendo».

Un aparte merecen, subrayó, los jóvenes agrupados en las Brigadas de Trabajo Social, que de la mano con los trabajadores sociales en las comunidades han tocado las puertas llevando el mensaje de confianza y actualizando la situación de cada problema.

«En los recorridos de estos días, –afirmó Torres Iríbar–, hemos sentido la fortaleza del pueblo». Habló también de haber encontrado, en todos los barrios que van cambiando, el agradecimiento hacia la obra de la Revolución.

Por su parte, el gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata, explicó que «todas las semanas hacemos una actualización para evaluar cuánto se va avanzando» en eso de ampliar y profundizar en la caracterización de los barrios, siempre «en estrecho vínculo con las instituciones sociales», y sin perder de vista que no puede haber una empresa o una entidad que no tenga una tarea social allí donde esté enclavada.

Entre otros datos, García Zapata comentó que ya han sido entregadas más de 9 600 libretas de abastecimiento a núcleos que las estaban necesitando; fueron legalizadas 2 170 viviendas; y 3 833 familias con alguna situación desfavorable están siendo ayudadas con una prestación económica.

De resolver los problemas hidráulicos, de asfaltar calles, de seguir restaurando o haciendo aceras, de construir los puentes que están previstos en el plan habló el Gobernador, quien en el transcurso del encuentro respondió al Presidente Díaz-Canel varias preguntas alusivas a cómo se han estado desarrollando los cursos sobre participación popular, o a cómo se están solucionando las deficiencias que él fue encontrando en sus recorridos por barrios y comunidades, o que fueron llegando a la dirección del país a través de cartas. 

Particular interés mostró el Jefe de Estado por cómo marcha el proyecto de la Universidad Popular José Martí –esa maravillosa idea del líder Julio Antonio Mella, sobre la cual se conversó en un encuentro reciente entre el dignatario y estudiantes de la Universidad de La Habana–. En torno a esa iniciativa que busca llevar conocimientos de corte histórico o social a los barrios, Díaz-Canel quiso saber si ya el proyecto fue presentado en la casa del Alma Máter.

Al respecto, Torres Iríbar detalló: «ya hicimos la presentación oficial con todos los actores, todos los municipios participaron, se explicó por la Universidad todo cuanto se quiere». Se trata, dijo, de algo que va a generar mucho entusiasmo, por las opciones de cursos, de adiestramiento que podrá ofrecer.

Hacia el final del encuentro, Roberto Morales Ojeda compartió su certeza según la cual «ya estamos en condiciones de, en próximas evaluaciones del trabajo en los barrios, en las comunidades, empezar a hablar de los indicadores que nos permitan ver la efectividad de todo lo que estamos haciendo».

Es una labor, subrayó, que va más allá de solucionar «aquellos problemas de carácter estructural y material» y que plantea el reto de cómo seguir articulando todas las vías posibles de participación, camino que, en su entender, es lo que hará sostenible las transformaciones actuales.

De igual manera destacó el papel del control popular como herramienta para «evaluar la calidad de los servicios de las instituciones que se encuentran enclavadas (en los barrios), porque hay muchas cuestiones que no solamente son de carácter material».

Que la bodega, la farmacia, el consultorio médico, las escuelas, entidades deportivas o de la cultura funcionen bien, «que logremos verdaderamente lo que se ha definido como trabajo comunitario integrado», hará posible, acotó Morales Ojeda, cambios sostenibles en el tiempo, cuyas experiencias podrían extenderse a otras comunidades del país.

Tomado de Granma

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