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El presidente de la federación patronal Fedecámaras, Ricardo Cusanno, declaró que las medidas coercitivas y unilaterales (MCU) ejecutadas por el gobierno estadounidense y otros países aliados contra Venezuela afectan al sector privado nacional.

A pesar de que los promotores del bloqueo aseguraban que el bloqueo «no afectaría las operaciones del sector privado. Ahora el máximo representante de Fedecamaras ha admitido que eso no es del todo cierto», analiza el Instituto Samuel Robinson para el Pensamiento Original en su reporte diario del viernes 12 de febrero.

Cusanno dijo que las mal llamadas «sanciones» dificultan la importación de bienes a las empresas, hacen que algunos proveedores abandonen clientes venezolanos y aumentan el costo de las transacciones financieras.

«Las cosas se vuelven más complejas y esa complejidad se convierte en costos», dijo Cusanno. «Por ejemplo, los proveedores que simplemente no comprenden la complejidad de Venezuela, a pesar de que históricamente han sido proveedores, te dicen ‘Hasta aquí podemos llegar'», refiere la agencia Reuters.

Afirma el Instituto Robinson:

Los líderes empresariales dicen que, en la práctica, las transacciones relacionadas con Venezuela a menudo se perciben como tan riesgosas que los socios comerciales en ocasiones terminan los acuerdos de suministro o rechazan las solicitudes de compra por temor a que se les impongan sanciones.

La extralimitación en la aplicación de las MCU pasa por encima y ha inutilizado las llamadas «exenciones» y «licencias» que el gobierno estadounidense ha publicado autorizando operaciones en diversas áreas por razones «humanitarias».

Cusanno ha admitido que adquirir equipos para la industria eléctrica, por ejemplo, es complicado por el hecho de que el sector eléctrico de Venezuela está controlado por el Estado, lo que significa que «los proveedores temen estar vinculados al gobierno de Maduro».

A su vez, el Instituto Robinson reseña por qué es importante este hecho:

Fedecámaras, con un historial de conflicto abierto con el chavismo, fue clave en el golpe de Estado de 2002, en el paro patronal de 2002 y 2003 y la guerra económica desde 2013. La patronal acató también el bloqueo estadounidense para proteger los intereses de sus agremiados una vez fue ordenado con formalidad durante la Administración Trump.

Ahora están recalibrando su posición en lo narrativo, partiendo del hecho de que las MCU no solo les afectan, sino que además han fracasado en su objetivo esencial, que es el desmantelamiento del Estado nacional.

A la larga, la patronal reconoce los riesgos de la perpetuidad del bloqueo y su posible ineficacia. «El riesgo es que terminemos siendo un país que está sancionado por décadas y el cambio político nunca ocurre», dijo Cusanno.

La estrategia de aguante del chavismo, que ha superado todo pronóstico inicial en el marco de las aplicaciones del MCU, ha sacado de su centro de gravedad política a muchos factores que se sumaron a las operaciones de asfixia, tanto en el ámbito político como en el económico.

En Venezuela, cada vez más partidos y dirigentes opositores tienen posiciones adversas al bloqueo. Ahora se les une Fedecamaras declarando afectaciones. Señales esas inequívocas de la fractura de los consensos alrededor de las MCU entre factores internos.

Las reservas sobre las MCU también son cada vez más palpables fuera del país, mediante vocerías cada vez más activas en el Sistema de Naciones Unidas, la UE e incluso en Estados Unidos, donde vale mencionar la declaración reciente del Senador del estado de Virginia, Richard Black, quien sugirió desmantelar el bloqueo y «dejar a Venezuela en paz».

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