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MSc. Luis Daniel Carreras Martorell

Un Jinete sui generis

Este nefasto personaje, que ya hizo su aparición disimulada y se podría decir atractiva, desde hace algunas décadas; hoy día se ha convertido en la peor de las pestes que han azotado a la humanidad, y aunque las víctimas están conscientes de su presencia, al parecer no les interesa protegerse adecuadamente.

El último de los jinetes del apocalipsis, es el intercambio indiscriminado de información en la amplísima variedad de espacios digitales que abundan y se reproducen en proporción geométrica, especialmente en las redes sociales.

El intercambio de información en las redes sociales y otros sitios del espectro cibernético es facilitado, estimulado y controlado, en primer lugar por las agencias de inteligencia de Estados Unidos —para el espionaje y otras formas de subversión—  y de otros países e instituciones privadas poseedores de la tecnología necesaria para recopilar, organizar, analizar y corromper la información que “inocentemente” se proporciona por parte de las víctimas, para favorecer sus propios intereses, a menudo malsanos e imbuidos de una dudosa moral y una carencia de ética sin precedentes.

Es conocido cómo las grandes corporaciones de negocios espían por esta vía las tendencias de consumo de sus clientes, para concientizar cuales deben ser las aproximaciones a los mercados en función de incrementar sus ventas y sus ganancias en un ejercicio que depreda la condición humana de sus víctimas.

Cuba y las estrategias de EE.UU.

En el caso de Cuba en particular, se puede decir que la secuela que deja a su paso este fenómeno, afecta directamente la seguridad nacional del país y por ende el bienestar y el derecho a una vida segura y digna de sus habitantes; aun cuando la mayoría de la población no tenga participación directa en el fomento de tan nefastas tendencias.

No es un secreto que EE.UU. tiene como objetivo de gobierno destruir el sistema económico, político y social de una nación que a pesar de las agresiones terroristas y de un férreo bloqueo económico, comercial y financiero garantiza su independencia y su soberanía. Así se establece en la orden ejecutiva firmada por Donald Trump  desde el principio de su mandato para derogar las estrategias y las políticas trazadas por Barack Obama.

En última instancia, a EE.UU. no le interesa tanto si somos una nación socialista o monárquica. Lo importante para ese gobierno es que no seamos ni independientes ni soberanos, y que nos subordinemos a sus designios como la mayoría de los gobiernos de los países del hemisferio occidental. Aquellos que tratan de ser soberanos e independientes son atacados de todas las formas posibles hasta que se sometan nuevamente.

De hecho si fuera posible aniquilar a todos los pueblos de este hemisferio, sus culturas, sus historias, sus economías y sus sistemas políticos y sociales, EE.UU. no dudaría en hacerlo de inmediato para poblar con anglosajones las tierras de América. De los días en que intervinieron en Cuba tras la expulsión de los colonialistas españoles en 1898, es conocida una carta reveladora donde se alienta la destrucción del cubano y del puertorriqueño en su totalidad.

El hecho de que tal genocidio es objetivamente impracticable, fue una razón de peso que contuvo a EE.UU. de continuar su expansión territorial hacia el sur —después de despojar a México de la mayor parte de su territorio— pues las nuevas posesiones adquiridas vendrían con sus pobladores incluidos. Resultaba más rentable aplicar formulas neocoloniales para dominar a los pueblos, combinando su poder económico y financiero con el enorme potencial de sus fuerzas militares.

La principal estrategia de dominación que utilizan es fomentar la desunión de sus víctimas, es decir de los individuos, de las familias, de las comunidades y de los países.

Si lograran sus propósitos, inmediatamente crearían simultáneamente una oposición para estos. El asunto es no permitir que fuerza alguna en este hemisferio pueda gobernar sin oposición, más aún si las oposiciones para actuar buscan el apoyo y el consentimiento de Washington.

El protagonismo de la CIA

Desde 1947 el gobierno de EE.UU. dispone de un poderoso músculo para imponer su voluntad al resto del mundo, cuando los esfuerzos diplomáticos no resultan suficientes y no sería conveniente una intervención militar directa. Ese músculo es la Agencia Central de Inteligencia.

Desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959, le fue asignada a la CIA la responsabilidad de asesinar a sus principales dirigentes y derrocarla. Como no han podido lograr sus objetivos, todavía ahora, en el año 2020, la CIA continúa con las mismas responsabilidades que le fueran conferidas hace más de 60 años.

La CIA utiliza diversas técnicas con el propósito de recopilar la información que necesita para llevar a cabo su actividad de espionaje y otras formas de subversión. Una parte importante de la información recopilada es la que obtienen porque no está adecuadamente protegida.

Así la CIA recopila, organiza y analiza —en función de los objetivos y lineamientos de sus misiones gubernamentales— toda la información del universo divulgada en periódicos, revistas, discursos, entrevistas, intervenciones públicas e informales y otras; así como el ciento por ciento del contenido del espectro cibernético mundial incluyendo todo lo que se transmite a través de las redes de computadoras, los teléfonos celulares o cualquiera de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

El 5 de febrero de 2008 al rendir cuentas ante el Comité Selecto de Inteligencia del Senado, el entonces director de la CIA Michael Hayden informó que trabajando en relación estrecha con sus contrapartes del sector privado, habían desarrollado una capacidad integrada de vigilancia biológica global conocida como “Argus” que monitoreaba los acontecimientos que tendían a inmovilizar a la sociedad, es decir, epidemias, conflictos sociales, matanzas en masa, desastres naturales, accidentes químicos, y pruebas con armas de destrucción masiva. 

Aclaró que utilizando una minería de datos ultramoderna de alrededor de un millón de artículos de Internet al día, este sistema le había dado indicaciones sobre ocurrencias, con semanas e incluso meses antes de que se hiciera público, incluyendo señales de pandemias potenciales y programas de armas biológicas en áreas  a las que de otra manera no tendrían acceso.

Prosiguió Hayden planteando que la estructura de la CIA conocida como Centro de Fuentes Abiertas, en 2007 incrementó significativamente su capacidad de monitorear las amenazas que tenían repercusión en los medios de difusión masiva ya fueran los tradicionales o los emergentes.

Explicó que el Centro de Fuentes Abiertas había inaugurado una nueva oficina de ultramar en Doha, capital de Qatar, y establecido una unidad para explotar nuevas fuentes de estos medios como las redes sociales y los juegos virtuales, con influencia en la cultura de las masas.

La manera en que la CIA procesa y explota la información recopilada es mediante buscadores automáticos que localizan, entre los millones y millones de bits de información digital, palabras claves definidas por expertos cuya presencia en un texto cualquiera debe ser interpretado como una posible señal de que el contenido podría referirse a fenómenos que amenazaran la seguridad nacional de EE.UU. Cada vez que encuentran alguna de esas palabras claves, toda la información relacionada es enviada a equipos de analistas capaces de darle sentido coherente y profundizar en su contenido.

La información —cuando no hay coincidencias con palabras claves— se almacena como base de datos para su uso posterior, incluyendo nuevas revisiones cada vez que sean definidos nuevos filtros de información.

Bajo el gobierno de Trump se han conocido nuevos avances en este terreno. Este tema fue abordado en octubre de 2017 por el entonces director de la CIA Michael Pompeo —actual secretario de Estado de EE.UU.— en una intervención pública que realizó en un evento celebrado en la George Washington University donde se estaba analizando el asunto de la ética en una profesión como la de hacer inteligencia.

Entre otros temas, Pompeo alegó que se estaba invirtiendo en tecnología de inteligencia artificial, porque la habilidad en aquellos momentos de la CIA para recopilar información excedía por mucho su capacidad para procesarla.

Especificó que el volumen de información era demasiado elevado para ser absorbido y resumido por el cerebro humano, aunque aclaró que obviamente hay analistas inteligentes que pueden transitar dentro de montañas de información y producir brillantes productos de inteligencia.

Enfatizó que se necesitaban más herramientas tecnológicas que ayudaran a la CIA a concentrarse en lo esencial y descartar lo menos útil, añadiendo que al fin y al cabo lo que la CIA quiere es darle a los formuladores de política productos de inteligencia en tiempo real procesando la información a la misma velocidad con la cual se obtiene.

Estos planteamientos de Pompeo hace ya tres años, constituyen una evidencia de que la CIA estaba introduciendo tecnología de inteligencia artificial —en sustitución del ser humano— para procesar toda la información recopilada y conservada, sin acudir al procedimiento de aplicarle filtros con la utilización de palabras claves.

El 12 de octubre de 2017 Pompeo hizo otra intervención pública, esta vez ante el Fórum Anual sobre Seguridad Nacional en la Universidad de Texas, donde enfatizó que para la CIA ser exitosa tenía que ser agresiva, despiadada, incansable e inclemente; que estaba obligada en cada minuto de la vida, a enfocarse en aplastar a los enemigos de EE.UU. —en este hemisferio Cuba, Venezuela y Nicaragua— y proveer de leonina ventaja al cuerpo diplomático, las fuerzas militares y al Presidente estadounidense.

Una filosofía que sirve para alertar sobre el uso práctico que darán a toda la información que recopilan, en este caso sobre Cuba.

¿Para qué les sirve la información recopilada?

Hay algunos aspectos para los cuales es importante la información que recopila la CIA a través de la explotación de los soportes digitales y otras formas de información no protegida:

  • Exacerbar las diferencias entre personas e instituciones para echarlos a pelear a unos contra otros.
  • Estimular el pensamiento anárquico disminuyendo la importancia de las leyes, las instituciones y la historia para la toma de decisiones.
  • Potenciar el interés individual por encima del interés social.
  • Identificar a las personas que defienden la Revolución a ultranza y son por tanto enemigos de EE.UU.
  • Identificar a las personas que apoyan a EE.UU. y sus programas.
  • Identificar a las personas que se oponen a la Revolución y están dispuestas a concebir y ejecutar acciones contra esta.
  • Apoderarse de patrimonios científico-técnicos, culturales, y otros.
  • Establecer las reales fortalezas y debilidades de la Revolución para organizar mejor sus ataques.
  • Detectar líderes naturales a los que potencialmente pudieran tratar de utilizar para sus designios contra la Revolución.

La recopilación y análisis de los intercambios de personas a través de teléfonos celulares, no importa cuál sea el tema, permite hacer perfiles de individuos y lograr su caracterización; incluso es posible individualizar personas aun cuando utilicen diversos datos biográficos por falseados que estén.

El análisis permite identificar un número de personas que no se conocen entre sí, no se comunican y viven lejos los unos de los otros. Identificar conjuntos de personas que coinciden en perfil, permite inteligentemente bombardearlos con datos y utilizarlos como un grupo de acción para fines específicos.

Se debe tomar en consideración que toda la información recopilada sobre Cuba se convierte en una base de datos, que puede ser procesada sistemáticamente a través de instrumentos profesionales en incontables formas diversas, que se puede combinar con información sobre cubanos que residen en el exterior e incluso con la de ciudadanos de otros países y regiones.

Responsabilidad ciudadana

Algunas personas no consideran importante que la información que suministran a través de las redes sociales pueda ser utilizada en su contra por instituciones e individuos que ni siquiera conocen.

Sin embargo, lo cierto es que la explotación por el enemigo de este tipo de informaciones, en determinado momento puede contribuir a que se arrecien el bloqueo y apliquen medidas para tratar de afectar nuestra unidad nacional, como ha sucedido en muchos países, e incluso que incrementen las agresiones utilizando cualquier pretexto.

La manera en que EE.UU. y sus aliados atacaron y dividieron a la antigua Yugoslavia es un ejemplo de la efectividad de estos métodos.

Con independencia de las inclinaciones políticas e ideológicas de cada cual, su fe religiosa, el color de la piel, el género, la región donde habite o su situación económica, todos debemos ser comedidos ante la fuga de información, porque están en juego el patrimonio nacional y la vida de nuestros ciudadanos.

Es necesario ser responsable con la información que se comparte bajo el microscopio del enemigo, con independencia del tema o las palabras exactas que se utilicen o no. No se trata de dejar de comunicarse con los demás, sino de estar alertas ante las consecuencias y las manipulaciones.

Si hay alguna manera de hacer valer nuestros análisis, nuestras críticas y nuestros puntos de vistas sin tener que obligatoriamente utilizar las redes sociales, siempre serán mejor las demás opciones. Abstenerse de difundir información es también una opción sabia, cuando lo que vamos a decir en realidad no haga aportes de utilidad.

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